miércoles, 30 de noviembre de 2011

SUPERHÉROES. DEL CÓMIC AL CINE

Superhéroes. Del cómic al cine
Tonio L. Alarcón
Madrid, Calamar, 2011
280 pp. - 35 €




En la actualidad, la presencia (casi hegemónica) en los cines del género superheroico -por así llamarlo- ha llegado a un punto tal que parece mentira que hace no más de quince años no se hubiera intentado ya de una forma rigurosa y sistemática el aprovecharse de un sector del público, los fieles lectores de cómics de toda la vida, predispuesto a dejarse el dinero en la taquilla. Por aquel entonces, la saga de Batman desarrollada por Warner -no lo olvidemos, propietaria de DC Comics- que firmaron, con desigual fortuna a favor de quien ya sabemos, Tim Burton y Joel Schumacher, resultaba ser un oasis en mitad de un erial. Pero fuer llegar Bryan Singer y Sam Raimi con sus X-Men y sus Spider-Man respectivamente, y todo cambió. Para bien, claro, aunque algunos puedan hablar de saturación del mercado...


X-Men: con ellos empezó todo (o casi)


Por ello, resulta lógico que a estas alturas surja un libro como este Superhéroes. Del cómic al cine, firmado por Tonio L. Alarcón y editado con el buen gusto habitual por Calamar. No es la primera vez que se publica un título de estas características -ahí está Películas clave del cine de superhéroes (Ma Non Troppo), firmado por Quim Casas como precursor dentro de la bibliografía especializada escrita en castellano-, pero sí es la primera ocasión de la que disponemos para descubrir todo un universo de ficción de forma mucho más completa (y, lógicamente, más actualizada), además de una oportunidad estupenda para conocer las opiniones de un crítico tan interesante como Alarcón acerca de un gran número de títulos destacados del (sub)género -en realidad todos los verdaderamente importantes, pues el autor no se deja (casi) nada en el tintero-, y, además, ilustrados como el tema se merece: siempre he defendido que si hay una clase de libros que por fuerza han de incorporar material gráfico, esos son los libros sobre cine (¿qué es, principalmente, el séptimo arte, si no una sucesión de imágenes?), y al respecto el trabajo de Calamar, en este libro y en cualquiera de los suyos, es ejemplar.


Superman de Richard Donner: un ilustre precedente
de la actual Edad de Oro del género


Este Superhéroes. Del cómic al cine es un libro que quiere posicionarse cerca de su lector, por lo general un cómplice rendido de antemano a la temática que se trata. Así lo confiesa el propio Alarcón en la introducción, distanciándose de una fórmula crítica más analítica y especializada: “No se extrañe el lector por el hecho de no encontrar en este libro el tipo de análisis más profundo, incisivo y, por qué no decirlo, sesudo, que acostumbro a practicar en revistas como Dirigido: la intención ha sido, en esta ocasión, abrir el abanico de lectores y poder interesar también a aquellos que no le dan tanta importancia a la puesta en escena, y mucho más al desarrollo argumental. Por una vez, el acento está puesto en el qué y no en el cómo". No obstante, no piense el lector que se encontrará con un texto descuidado y excesivamente coloquial: la obra que nos ocupa está redactada con rigor y buen hacer; es solo que el autor, en esta ocasión, no resulta ser un crítico de cine que se acerca con curiosidad a un fenómeno como el de las películas de superhéroes, sino más bien se trata de un lector de cómics de esta temática que toma por objeto de estudio las adaptaciones fílmicas del material literario que conoce (y muy bien) previamente... pero con las herramientas propias de un crítico de cine hecho y derecho.


El Batman de Christopher Nolan: para muchos,
el superhéroe de cine definitivo


Sin más dilación, dejemos testimonio del contenido del libro y de cómo este está estructurado: tras un texto genérico a modo de introducción ("Cine y superhéroes: una larga relación)", Alarcón pasa a comentar las películas -y de paso, los seriales realizados tanto para la gran como para la pequeña pantalla- nacidas a partir de cabeceras de las dos grandes compañías del género: DC y Marvel Comics. De la primera comenta los casos de sus dos personajes más importantes, Superman y Batman, analizando las cintas dirigidas por Richard Donner, Richard Lester, Christopher Nolan o los citados Singer, Burton y Schumacher, sin olvidarse de producciones para televisión como Lois & Clark, Smallville o la popular serie de Batman de los años 60. También comenta el caso de Linterna Verde, menos célebre, seguramente como peaje a pagar para dotar al libro de un rasgo de actualidad al glosar la reciente, y para muchos fallida, adaptación firmada por Martin Campbell. Acto seguido, en un capítulo llamado "Liga de la Justicia: Tratamientos menores de DC Comics", el autor comenta los casos de Flash, Capitán Marvel, Supergirl, Steel, Catwoman, la Cosa del Pantano, Constantine y Jonah Hex. Esto es, personajes que no han tenido tanta suerte en la gran pantalla, algo obvio si recordamos los muy pobres filmes firmados por Jeannot Szwarc sobre la prima de Superman, Pitof con el álter ego criminal de Selina Kyle, o Wes Craven acerca del cómic de terror de Len Wein y Bernie Wrightson revitalizado por Alan Moore.


La Cosa del Pantano ha tenido mucha peor fortuna
en el cine que en el cómic


En el caso de Marvel, y atendiendo a sus orígenes literarios en orden cronológico, Alarcón glosa las grandezas y miserias de las adaptaciones protagonizadas por los 4 Fantásticos -que han tenido muy mala suerte en las películas dirigidas por Tim Story, no hablemos ya de la producción de Roger Corman que nunca llegó a ver la luz-; los citados Spider-Man de Raimi (con una mención al The Amazing Spider-Man de Marc Webb que está por venir) y X-Men de Singer, Brett Ratner y Matthew Vaughn -director que nos ha legado recientemente la estupenda X-Men: Primera generación-; Hulk -de Ang Lee a Louis Leterrier, sin olvidar la mítica y naif serie con Bill Bixby y Lou Ferrigno como Banner y Hulk-; Iron Man -para el que esto firma, con un tratamiento estupendo por parte de Jon Favreau-; Thor, Blade... y la más reciente de todas: Capitán América. Pero al igual que con DC, Alarcón deja un espacio para obras menores -en su opinión- a partir de personajes como Daredevil, Elektra, Punisher, Motorista Fantasma y Man-Thing.


Hasta que lleguen Los Vengadores, Capitán América es
la última aportación de Marvel al género


Una vez cerrados estos apartados, que por razones obvias se llevan la parte del león del libro, el autor se centra en autores y temáticas más concretas: por un lado, dedica un epígrafe al citado Moore, autor británico que renueva el género a lo largo de los años 80 y 90, y del que se han realizado tres películas que pueden enmarcarse dentro de esta temática: La Liga de los Hombres Extraordinarios, V de Vendetta y Watchmen. También From Hell (Desde el infierno) tuvo su origen en un cómic escrito por Moore (de hecho, una de sus más grandes obras maestras), si bien su argumento -alrededor de la figura de Jack el Destripador y la investigación para atraparle- se aleja con creces del ámbito superheroico, a la postre objeto del presente estudio.


Watchmen: una adaptación (casi) al pie de la letra


Los siguientes capítulos están dedicados a la lamentable The Spirit firmada por Frank Miller -otro gran autor del medio, aunque ha vivido tiempos mejores en el pasado- a partir de la inmortal creación de Will Eisner; El Cuervo (The Crow) de James O'Barr llevado al cine por, entre otros, Alex Proyas; las Tortugas Ninja, vistas en la gran pantalla tanto en filmes de imagen real como en animación digital; Hellboy, creado por Mike Mignola y llevado al cine por el fan fatal Guillermo del Toro; y Spawn de Todd McFarlane, fruto de una mediocre versión fílmica.


The Crow tuvo más repercusión de lo esperado
por ser la película póstuma de Brandon Lee


Acto seguido hace acto de presencia Mark Millar, uno de los autores hot del momento, convocado aquí gracias a las adaptaciones de dos de sus títulos más conocidos y celebrados: Wanted (Se busca) y Kick-Ass. Si el primero dio lugar a un film apenas aceptable como una adrenalítica action movie más, el segundo se convirtió en manos del citado Matthew Vaughn en una de las adaptaciones más conseguidas del género, gracias a su mirada cínica e irónica no solo acerca de los superhéroes en sí, sino también de sus acérrimos seguidores.


Kick-Ass: una visión cínica del superhéroe para iniciados


Llegado este punto, es el momento de agradecerle a Alarcón su acercamiento heterodoxo, lejos de fundamentalismos talibanes, al género, lo que nos permite leer textos breves pero reveladores acerca de títulos que no son verdaderamente adaptaciones de cómics, pero sí filmes que beben de la temática y la estética de este tema. Es el caso de la recuperable Darkman de un Raimi pre Spider-Man, del Hancock encarnado por Will Smith o de dos títulos tan imprescindibles como Los Increíbles y El protegido... ambos excepcionales, si bien el film de M. Night Shyamalan es, para el que esto firma y hasta este momento, la obra maestra definitiva del género.


Los Increíbles: superhéroes para todos los públicos


También queda espacio para recordar dos filmes en los que aparecen escuelas de superhéroes, como Sky High y Zoom, así como el muy ilustrativo capítulo sobre parodias (por así decirlo) del género, que no solo reseña títulos como Mystery Men -a nuestro parecer, mucho mejor de lo que piensa el autor- o Mi super ex-novia, sino también dos cintas magníficas pero lamentablemente inéditas en nuestro país como Defendor y Super.


Ellen Page en Super... o qué difícil es ser
un héroe sin superpoderes


Como puede verse, estamos ante una obra más que exhaustiva y articulada con rigor. Ahora bien, y dejando aparte que puedan echarse en falta títulos que podrían haberse incluido en el presente libro, como Rocketeer, Juez Dredd, The Shadow, The Phantom o Dylan Dog -todos ellos héroes de hecho cuyo origen se encuentra en el noveno arte-, como aficionado a cualquier adaptación cinematográfica cuya fuente se halle en el mundo de la historieta, echo en falta una obra rigurosa que analice películas ajenas al género superheroico como -por citar solo algunas- Popeye, Ghost World, American Splendor, Oldboy, Una historia de violencia, Camino a la perdición, 30 días de oscuridad, 300, Los sustitutos, RED o la reciente Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio.


Harvey Pekar (Paul Giamatti en American Splendor):
todo lo contrario a un superhéroe


Pero, claro está, ese no era el interés de la presente obra, y habrá que esperar a un proyecto futuro que recoja el testigo de Alarcón, Casas y demás críticos en tratar este tema. Mientras tanto, sirva este recomendable Superhéroes. Del cómic al cine para descubrir algunos de los misterios y los entresijos de un género que, lejos de agotarse, parece haber venido para quedarse.


(+) Para saber más:




lunes, 28 de noviembre de 2011

Paul Thomas Anderson en Valencia

O casi. Hoy lunes 28 de noviembre se presenta en la capital valenciana el libro de Ediciones Akal Paul Thomas Anderson, escrito por José Francisco Montero y dedicado a la obra del realizador de películas como Boogie Nights, Magnolia o Pozos de ambición. El acto, que contará con la participación de Pablo Ferrando García y del autor del libro, tendrá lugar a las 19:00 horas en Fnac San Agustín (Avda. Guillem de Castro, 9-11) de Valencia.




Más información sobre el libro, aquí:

Autor: José Francisco Montero
Editorial: Akal
ISBN: 978-84-460-2621-1
Páginas: 240
Fecha de publicación: 31/10/2011

Currículo del autor:
Licenciado en Psicología y escritor cinematográfico, ha publicado en revistas como Cuadernos del matemático, Miradas de cine, Versión Original, Presspectiva, Pasadizo, Kane3 o Shangri-la. Es autor del libro Imágenes de la revolución en el cine contemporáneo: La inglesa y el duque / La comunne (París, 1871) (coescrito con Israel Paredes), de próxima aparición, y ha participado en los libros colectivos Cien miradas de cine y La lucha obrera en el cine.


La gran familia (porno) de Boogie Nights


Resumen:
Después de cinco largometrajes y diversos trabajos en otros formatos, Paul Thomas Anderson se ha erigido como uno de los autores más influyentes y complejos del cine actual. Responsable también de los guiones de sus películas, P. T. Anderson ha creado ya una obra muy cohesionada pero en la que es apreciable, asimismo, una sugerente evolución. Si antes de cumplir los treinta años, Anderson era ya autor de dos obras capitales -Boogie Nights y Magnolia, después de su también magnífica ópera prima, Sydney-, y tras el deslumbrante experimento que constituyó Embriagado de amor, con Pozos de ambición ofrece una nueva obra maestra que, además, supone un trascendental paso en su trayectoria. Todas ellas son películas situadas en un difuso espacio entre la gloriosa tradición cinematográfica de su país y las corrientes más rigurosas e inventivas del cine contemporáneo, pero ante todo insobornablemente personales, ofreciendo con las mismas un complejo retrato de los EEUU que, como ocurre con los grandes autores, posee resonancias universales.


Anderson dirigiendo a Day-Lewis en Pozos de ambición


En este libro se abordan algunos de las circunstancias que han marcado su carrera, se perfila la aportación de cada una de sus películas a la evolución de su autor, se analizan exhaustivamente cada una de ellas y se estudian las preocupaciones creativas que han caracterizado hasta ahora su obra y, sobre todo, cómo han ido tomando forma a lo largo de la misma.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

.38: NeoNoir

Por vez primera dentro de lo que vienen siendo mis colaboraciones con Calibre .38, la revista digital especializada en género negro, comento un libro de cine. Concretamente, un ensayo colectivo sobre cine negro contemporáneo coordinado por Jesús Palacios y publicado por T&B:



lunes, 17 de octubre de 2011

ANNA KARINA. LA PRINCESA DE LA NOUVELLE VAGUE

Anna Karina. La princesa de la Nouvelle Vague
Albert Galera
Barcelona, Alrevés, 2011
176 pp. (+ 16 pp. color) - 26 €




La celebrada -y al parecer del que esto suscribe, por lo general muy acertada y funcional- política de los autores defendida por los más famosos críticos (y futuros cineastas) de Cahiers du Cinéma acabó beneficiándoles directamente cuando acabaron constituyendo eso que se ha venido a llamar la Nouvelle Vague o Nueva Ola francesa -otra etiqueta muy apropiada, dicho sea de paso-, pero se volvió en su contra... al menos en parte, resultando ser las principales bajas colaterales aquellas que conformaban su particular star system.


La mirada más inolvidable de la Nouvelle Vague


Así, cuando hablamos de la Nouvelle Vague enseguida nos remitimos al núcleo duro formado por los cineastas Jean-Luc Godard, François Truffaut, Eric Rohmer, Claude Chabrol y Jacques Rivette, y no nos acordamos tanto de las estrellas que plasmaron ante la pantalla los sueños y las elucubraciones de aquellos: los nombres de Jean Paul Belmondo, Jean Seberg, Jean-Claude Brialy o Jean-Pierre Léaud (aka Antoine Doinel) son convocados muchas menos veces. Y el de Anna Karina no es, desde luego, una excepción.


Anna Karina lee a Anna Karina


"Me gusta pensar que en el origen de este libro hay un enfado. Un arrebato de venganza cinéfila o de justicia poética, porque... Anna Karina fue el icono femenino de la Nouvelle Vague por excelencia y eso es algo que, al menos a este lado de los Pirineos, se olvida demasiado a menudo". Son palabras del crítico cinematográfico Philipp Engel, extraídas de su prólogo a Anna Karina. La princesa de la Nouvelle Vague, el libro que firma Albert Galera y que acaba de editar Alrevés; unas palabras que muy bien podrían explicar el germen de una obra como esta. Porque vaya por delante, y es algo que podrá gustar más o menos al lector, que estamos ante un volumen hagiográfico escrito por un admirador incondicional de la intérprete franco-danesa.


El soldadito, su primera colaboración con Godard


Después de una semblanza biográfica inicial, que sitúa al lector en los orígenes del personaje público retratado, el libro pasa a realizar un completo recorrido por la filmografía de la actriz, centrándose principalmente en el cometido desarrollado por esta en cada una de las películas en las que participó, citando diálogos y subrayando las escenas más importantes o memorables. Por supuesto, el otro gran protagonista del libro es el citado Jean-Luc Godard, verdadero descubridor de Anna Karina, a la que dirigió en ocho largometrajes: El soldadito, Una mujer es una mujer, Vivir su vida (para el que esto firma, una de las cumbres de la obra de ambos, director e intérprete), Banda aparte, Lemmy contra Alphaville, Pierrot, el loco, Made in USA y uno de los episodios de El oficio más viejo del mundo. A lo largo del desarrollo de esta obra conjunta ambos se enamoraron, se casaron y acabaron divorciándose tras seis años de matrimonio. Una vida privada en común que se entrelazó con la pública y marcó profundamente algunos de los fotogramas más memorables de la historia del cine europeo.


Con Belmondo en la inolvidable Pierrot le fou


Pero Anna Karina es y fue mucho más que "la musa de Godard" -este es precisamente el título del capítulo que glosa la colaboración entre ambos-: a lo largo de su prolífica carrera fue dirigida por grandes cineastas europeos, tanto franceses (Agnès Varda, Michel Deville, Roger Vadim, los citados Rohmer y Rivette) como extranjeros (los italianos Zurlini y Visconti, los alemanes Fassbinder y Schlöndorff, el inglés Tony Richardson)... sin olvidar nombres como George Cukor, el chileno afincado en Francia Raoul Ruiz o, ya más recientemente, Jonathan Demme, que requirió sus servicios para La verdad sobre Charlie, su remake del Charada que protagonizaron Cary Grant y Audrey Hepburn.


Una madura Anna Karina cantando en
La verdad sobre Charlie


Así, otros títulos destacados de su filmografía pero ajenos a la sombra de Godard serían La religiosa de Rivette, El extranjero de Visconti, Justine de Cukor, La isla del tesoro de Ruiz, Risa en la oscuridad de Richardson, Ruleta china de Fassbinder o Cleo de 5 a 7 de Varda. Todos ellos por cierto, con la salvedad de los dos últimos, adaptaciones literarias de, respectivamente, Denis Diderot, Albert Camus, Lawrence Durrell, Robert Louis Stevenson y Vladimir Nabokov. Y todos ellos comentados a lo largo de presente libro: Galera recorre pormenorizadamente unos títulos, pasa más por encima de otros (obviamente, por considerarlos de menor interés), pero no se deja nada en el tintero. Ni siquiera aquellos filmes de no ficción donde Anna Karina participa como ella misma, caso del documental de la serie Cinéastes de notre temps dirigido por Rohmer y dedicado a Carl Th. Dreyer, o aquellos en los que la actriz se atrevió a ponerse tras la cámara.


Con Mastroianni en El extranjero, según Albert Camus


El volumen, en su voluntad por ser exhaustivo, se completa con varios textos que podrían funcionar a modo de apéndice: el ensayo "Roller Girl", que firma Toni Fonollet (y único del volumen que no está escrito por Galera), se centra en la carrera como cantante de Anna Karina; por su parte, "Made in Karina" repasa la influencia que ha supuesto la intérprete para el cine posterior, con referencias que van de la Princesa Leia de la saga Star Wars a la pornstar Sasha Grey de The Girlfriend Experience, pasando por la Juliette Binoche de Mala sangre o la Elina Löwensohn de Simple Men de Hal Hartley... dicho sea de paso, y junto con Quentin Tarantino, el cineasta norteamericano más diáfanamente influenciado por la obra de Godard. Finalmente, un pliego de imágenes en color, un glosario y la consabida filmografía acaban por dar forma al libro.


Vivir su vida: Anna Karina convertida en un icono eterno


Como decíamos, este Anna Karina. La princesa de la Nouvelle Vague es la obra de un fan fatal de la actriz; por tanto, quien espere de ella un análisis crítico profundo se sentirá decepcionado. Tampoco es una biografía al uso, mucho menos una de esas que apuestan por lo más políticamente incorrecto y que gustan de incluir la leyenda de "Biografía no autorizada" en su cubierta. Pero sí es un bonito -y muy merecido- homenaje, que rellena un hueco en la producción bibliográfica española, dedicado a una figura que trasciende, como el autor se encarga de demostrar en repetidas ocasiones, su condición de actriz para convertirse en todo un icono cultural definitorio de un cine -el de la Nueva Ola gala- cuyos logros todavía colean, así como de una época que ha quedado marcada a fuego en el recuerdo de generaciones sucesivas de cinéfilos de todo el mundo. Ahí es nada.

lunes, 18 de julio de 2011

300 DIRECTORES MALDITOS

300 directores malditos
Augusto M. Torres
Madrid, Cátedra, 2011
432 pp. - 18 €



Aunque ha escrito y publicado textos de la más variada naturaleza, y más allá de la atención que le ha dedicado a un director como Manuel Gutiérrez Aragón, el crítico e historiador cinematográfico Augusto Martínez Torres se ha especializado en un tipo de ensayo muy específico: el libro de consulta. Así lo corroboran algunos de los títulos más celebrados de este autor, también realizador cinematográfico: es el caso de Videoteca básica de cine, El cine italiano en 100 películas, El cine norteamericano en 120 películas, 100 años de cine, Películas del cine mundial, el más reciente 720 directores de cine o el fundamental y monumental Diccionario Espasa: Cine, al que siguió un más modesto pero también muy recomendable Diccionario Espasa: Cine español.


Dennis Hopper


Dentro de esta línea se inscribe su última obra, 300 directores malditos, que acaba de publicar Cátedra. Como su título indica, estamos ante una antología de semblanzas biográficas -acompañadas de sus respectivas filmografías- de trescientos realizadores al que el autor considera, en buena medida, como "malditos". Así reza el texto de presentación, extraído del prólogo del libro que firma el propio autor: "Esta selección de 300 directores malditos -aquellos que, por múltiples razones, no gozan del prestigio que merecen- está llena de cineastas que han destacado en otras actividades, pero como realizadores de cine han sobresalido menos. Olvidados directores de cine mudo, directores que empiezan bien y acaban mal, directores artesanos con una única obra maestra entre su larga e irregular filmografía, directores que mueren cuando sus películas comienzan a ser buenas, directores con mala suerte, directores norteamericanos represaliados por el senador Joseph MacCarthy para acabar con los comunistas en Hollywood, directores de países comunistas del este europeo perseguidos por la larga mano del camarada Iosif Stalin, directores prometedores de corta carrera y un largo etcétera de poco conocidos, menospreciados o ignorados directores africanos y asiáticos".


Guillermo Arriaga


Como se ve, Martínez Torres encara el tema con amplitud de miras. Esto, claro, presenta sus riesgos, y la selección resultante no está exenta no ya de subjetividad, sino incluso de polémica. Al que esto firma le ha llamado particularmente la atención la inclusión de realizadores de obra escasa... pero reciente, y a los que se les supone puedan volver a dirigir cualquier día de estos. Es el caso del guionista Guillermo Arriaga, que debutó en 2008 con Lejos de la tierra quemada, o el diseñador de moda Tom Ford, que hizo lo propio en 2009 con
Un hombre soltero.


Pedro Costa


El autor también ha incluido, y esto me parece todavía más discutible -en la medida en que amplía la nómina de realizadores susceptibles de ser malditos a un número demasiado alto y por tanto poco funcional o revelador del asunto en cuestión- a aquellos directores más o menos minoritarios que no consiguen ver todos o casi todos sus trabajos estrenados en España... Es decir, un porcentaje muy alto del cine de autor que se hace en todo el mundo. Así, aparecen en el presente libro realizadores que son carne de festivales y de las descargas de la red: Nuri Bilge Ceylan, Park Chan-Wook, Pedro Costa (el portugués, no el español), Terence Davies, Claire Denis -de la que se acaba de estrenar, mira por donde, Una mujer en África-, Arnaud Desplechin, Kim Ki-duk, Hirokazu Kore-Eda o Apichatpong Weerasethakul, por citar solo algunos.


Apichatpong Weerasethakul


Todavía extraña más el concurso de un realizador como Jim Jarmusch, de corte, sí, independiente, pero de filmografía ya considerable y que sí estrena sus trabajos con regularidad más que considerable -la última, si no recuerdo mal, fue Los límites del control-; por no hablar del caso de James Gray, cuya aparición solo podría justificarse con el retraso de dos años del estreno de la soberbia Two Lovers... pero que, por lo demás, ve cómo sus películas nos llegan con una distancia temporal lógica respecto de su estreno en los Estados Unidos.


James Gray


Por supuesto, también aparecen los directores que esperábamos encontrarnos: los incorruptibles y personalísimos José Luis Guerín, Sacha Guitry, Alexander Kluge, Jean Vigo o el tristemente desaparecido antes de tiempo Jean-Claude Lauzon; directores (y sobre todo) iconos malditos de ayer y de hoy como Dennis Hopper o Vincent Gallo; actores que dirigieron muy ocasionalmente, la mayoría solo una vez, como Marlon Brando (El rostro impenetrable), Charles Laughton (La noche del cazador) o Peter Lorre (El hombre perdido); o aquellos directores que se han convertido en ejemplos definitorios de la condición de malditos, que al menos en el siempre complejo sistema de producción y exhibición español son, lamentablemente, legión: Llorenç Llobet-Gracia, Juan Estelrich, Jacinto Esteva, Alfonso Ungría, Iván Zulueta, Albert Serra... Precisamente este tema, el de los malditos del cine español, ya lo trató el autor en el libro Cineastas insólitos (Nuer, 2000), si bien allí lo hizo en forma de antología de entrevistas con realizadores como Jesús Franco, Pere Portabella, Manuel Mur Oti o Antonio Isasi-Isasmendi.


Alexander Kluge


Pese a lo antes expuesto, no obstante, la inclusión de todos estos nombres, los discutibles y los que no lo son (o no parecen serlo), permite conocer la opinión que de su obra tiene un crítico tan (merecidamente) reputado como Augusto Martínez Torres, y no desmerece en demasía la utilidad indiscutible de una guía que para más de uno podría convertirse en uno de sus libros cinematográficos de cabecera. Muy recomendable, pues, por lo que tiene de útil en la medida en que es un volumen de consulta, y también por lo que tiene de dinamizador de juicios mediante la disparidad de criterios y la posibilidad que nos da de discrepar.

miércoles, 29 de junio de 2011

A propósito de Aldrich

[Nota de prensa]

La figura de Robert Aldrich a coloquio en la Filmoteca Española con Jaime Iglesias y el director de cine Enrique Urbizu

[Hoy se celebra un] coloquio organizado en torno a la obra de Ediciones Cátedra Robert Aldrich, de Jaime Iglesias Gamboa. En dicho acto el autor estará acompañado por el director de cine y guionista Enrique Urbizu, para debatir sobre la figura de este cineasta, protagonista además del ciclo de cine que durante estos días ha tenido lugar en Filmoteca Española.




De esta forma, dicho evento se abrirá con la proyección de la película Ulzana's Raid (La venganza de Ulzana, Robert Aldrich, 1972) [hoy] miércoles 29 de junio a las 19.15 horas en el Cine Doré (C/ Santa Isabel, 3). A continuación tendrá lugar el coloquio.

La arrolladora personalidad de Robert Aldrich, siempre visceral a la hora de articular su discurso cinematográfico, insobornable en sus planteamientos, nada complaciente en sus realizaciones, ha generado una creciente e interesada confusión en el análisis que se ha venido haciendo de sus películas.


Un crepuscular Burt Lancaster protagoniza
la soberbia La venganza de Ulzana



La incorrección política en la obra cinematográfica de Robert Aldrich tiene más que ver con su ausencia de maniqueísmo, que con el rechazo a adoptar puntos de vista que faciliten la asimilación del relato en una única dirección. Esa manera de filmar franca, abiertamente sincera, lúcida, sin pararse en barras, explica lo incómoda que resulta su obra para determinados analistas. Las páginas [del libro] intentan arrojar algo de luz sobre la obra de una personalidad libre, noble y explosiva que dejó películas como Doce del patíbulo o ¿Qué fue de Baby Jane?, entre otras muchas.

miércoles, 22 de junio de 2011

Se presenta Hollywood en la era digital

[Nota de prensa]

Esteve Riambau presenta en Filmoteca Española su nueva obra Hollywood en la era digital, publicada por Cátedra, junto al cineasta Ray Loriga‏

Hollywood es, en la actualidad, una pieza más en el complejo engranaje de los potentes conglomerados multimediáticos que rigen la industria del espectáculo. Esta transformación industrial coincide con la convivencia que el celuloide tradicional mantiene con las nuevas imágenes digitales.




Delimitado por las simbólicas fronteras establecidas entre Jurassic Park (1993) y Avatar (2009), el libro [Hollywood en la era digital, del director de la Filmoteca de Cataluña Esteve Riambau] recurre a medio centenar de films representativos de este período para analizar el cine norteamericano de la era digital a través de sus principales tendencias genéricas, los vasos comunicantes con otros lenguajes (televisión, cómic, parques temáticos o videojuegos), remakes de grandes clásicos, el reciclaje de mitos ancestrales o la exploración de mundos virtuales.


Los soldados que protagonizan Redacted


De esta manera Ediciones Cátedra celebrará la edición de este nuevo título [dentro de su ya conocida colección Signo e Imagen] en el acto organizado el miércoles 22 de junio a las 19:30 horas en la Filmoteca Española de Madrid (Cine Doré. C/ Santa Isabel, 3), donde el autor estará acompañado del escritor y cineasta Ray Loriga y el Catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III, José Manuel Palacios. A continuación se proyectará la película Redacted (Brian De Palma, 2007).

lunes, 20 de junio de 2011

FRANÇOIS TRUFFAUT. EL DESEO DEL CINE

François Truffaut. El deseo del cine
Carlos Losilla (coord.)
San Sebastián, Donostia Kultura, 2010
322 pp. - 18 €



No es la primera vez que el realizador francés François Truffaut se asoma por esta página sobre libros de cine: ya nos hicimos eco de la aparición del estudio de Luis García Gil publicado por Cátedra, un valioso paso más en la construcción de una bibliografía sobre esta figura clave de los nuevos cines europeos realizada desde nuestro país. Pero sí se nos antojaba necesario, para reflejar en negro sobre blanco y como se merece una personalidad tan caleidoscópica y multifacética como la del director de Los cuatrocientos golpes, una obra de autoría colectiva que diese voz a distintas y enriquecedoras miradas y perspectivas acerca de su legado.


Truffaut, director y protagonista de El pequeño salvaje


Para satisfacer esta necesidad nace François Truffaut. El deseo del cine, sexta entrega de la Colección Nosferatu, que así regresa a la costumbre de tratar en detalle figuras de realizadores de todo el mundo -los anteriormente estudiados han sido Raoul Walsh, Edward Yang, David Lean y Robert Rossen, en cuatro entregas todas recomendables- después del valiosísimo volumen genérico (de género) El 'thriller' USA de los 70.


Isabelle Adjani fue la hija de Victor Hugo
en Diario íntimo de Adèle H.



Los principales responsables del volumen, con el coordinador Carlos Losilla al frente, han manifestado con sinceridad que este libro no pretende dar respuestas sino plantear nuevas preguntas respecto de las dudas que todavía despierta una obra profundamente ligada a la vida del artista, así como una filmografía que, como la del maestro Orson Welles, parece definirse y entenderse más por aquello que quedó inconcluso o directamente sin realizar que por aquellos proyectos que acabaron llegando a buen puerto; esto es, que se materializaron en las películas estrenadas en todo el mundo y que dieron a su realizador una fama internacional que ya había empezado a granjearse previamente como crítico en las páginas de Cahiers du Cinéma.


Cahiers du Cinéma dedicó un número especial
ya mítico a Truffaut


Así, el volumen se abre con unos "Fragmentos de una correspondencia inacabada" firmada al alimón por el realizador Javier Rebollo y el propio Losilla: un acercamiento personalísimo -como debe ser, al fin y al cabo, cualquier acercamiento que se pretenda sincero y lúcido en lo referente al autor de La chambre verte-, muy apropiado para inaugurar un estudio de un director que hizo de la palabra escrita, en general, una fuente inagotable de inspiración aun cuando no adaptaba un texto literario previo.


Catherine Deneuve y Gérard Depardieu:
dos grandes estrellas para El último metro


En la primera parte del volumen, los críticos José Enrique Monterde, Àngel Quintana, José Antonio Hurtado, Nuria Vidal, José María Latorre, Antoine de Baecque -este, cofirmante de una completísima biografía de Truffaut editada en España por Plot- y Quim Casas, reflejan "Los lugares comunes" que han condicionado el estudio de la obra del realizador galo: sus orígenes como crítico de cine, su vinculación con sus padres artísticos Jean Renoir y Roberto Rossellini, la influencia del cine de género norteamericano, la sombra de Hitchcock -recordemos el fundamental Le cinéma selon Hitchcock, conversación entre los directores de Los pájaros y La piel suave y que ha pasado a la posteridad como "el mejor libro sobre cine jamás escrito", o la amistad -y posterior ruptura, con todas las salvedades que se quiera- que unió a Truffaut y a su compañero de generación Jean-Luc Godard, son algunos de los temas tratados bajo este epígrafe.


De izda. a dcha.: Claude Lelouch, Godard, Truffaut,
Louis Malle y Roman Polanski


En este apartado merece una mención especial el texto "François y los otros", donde Nuria Vidal arma una "falsa mesa redonda" -como las "falsas entrevistas" tan queridas por el propio Truffaut- a partir de distintas declaraciones de los miembros de la llamada, según acepción acuñada por Jacques Rivette, "La banda de los cuatro": Eric Rohmer, Godard, Truffaut y el propio Rivette... Los cuatro realizadores que, junto con el recientemente fallecido Claude Chabrol, conforman el núcleo duro de la célebre (y celebrada) Nouvelle Vague.


Jeanne Moreau, protagonista femenina de Jules y Jim


Acto seguido, el apartado "La comunidad sin lugar" recoge textos firmados por Adrian Martin, Núria Aidelman, José Luis Castro de Paz, Gonzalo de Lucas, Núria Bou & Xavier Pérez, Imma Merino, Carlos F. Heredero -a la sazón director de la edición española de Cahiers- y Violeta Kovacsics, todos ellos acercamientos más originales y personales a temas específicos de la filmografía de Truffaut, como su tratamiento de la infancia -sobre todo en Los cuatrocientos golpes y La piel dura-, el personaje de Jeanne Moreau en Jules y Jim o las reminiscencias de su mirada en el cine de sus seguidores, como Arnaud Desplechin, Wes Anderson -concretamente, en Viaje a Darjeeling- o Tsai Ming-Liang, cineasta asiático que ha adoptado al actor Jean-Pierre Leaud, el inolvidable Antoine Doinel de Truffaut, en un par de títulos de su filmografía.


Truffaut dirige a Jean-Pierre Leaud y Jacqueline Bisset
en
La noche americana


Completan el volumen un repaso a la bibliografía universal existente sobre Truffaut, con especial atención al material disponible en castellano, así como los apéndices habituales: filmografía, resúmenes de los diferentes ensayos en euskera e inglés, y un par de índices, de películas y onomástico. El resultado es un volumen de lectura indispensable para acercarse a y entender mejor la obra de uno de los directores más controvertidos y a la vez más admirados, más modernos y al mismo tiempo más deudores del legado de sus maestros, del cine del siglo pasado.

martes, 31 de mayo de 2011

El pasado es el destino

[Nota de prensa]

Ediciones Cátedra publica El pasado es el destino. Propaganda y cine del bando nacional de la Guerra Civil, de Rafael R. Tranche y Vicente Sánchez-Biosca

La Filmoteca Española acogerá durante el próximo mes distintas actividades en torno a la obra y su temática


El pasado es el destino. Propaganda y cine del bando nacional en la Guerra Civil, coeditada por Filmoteca Española y Ediciones Cátedra, es el fruto de la investigación que a lo largo de seis años han realizado Rafael R. Tranche (Universidad Complutense de Madrid) y Vicente Sánchez-Biosca (Universidad de Valencia) sobre las estrechas relaciones entre propaganda, medios de comunicación y cine del llamado bando nacional durante la Guerra Civil y la posguerra.




El objeto de este libro es el cine, una forma moderna de expresión artística y cultural que despertó el interés, y aun el ansia, de los totalitarismos y, en el caso que nos ocupa, de los fascismos, que descubrieron que a través de la imagen podían transmitir emociones y adoctrinar a la población de forma rápida. En el corazón de estas operaciones está el Departamento Nacional de Cinematografía (1938-1941), que puso en pie una producción eficaz compuesta por una veintena de documentales y el Noticiario español.




La obra de Tranche y Sánchez-Biosca aporta una nueva mirada del cine de la época tanto desde el punto de vista histórico como desde el fondo y la forma de los ejes principales de la propaganda, analizando sus imágenes (que ofrece por primera vez, tal y como fueron concebidas, en el DVD que incluye esta edición) en relación con el conjunto de la producción nacional y como respuesta a las iniciativas del bando republicano. Todo ello permitirá al lector adentrarse en uno de los períodos más convulsos de nuestra historia reciente, aunque el clamor de las palabras y lo hiriente de las imágenes parezcan ya muy lejanos.




Con motivo de la publicación de esta obra, se llevará a cabo en la Filmoteca Española (Cine Doré. C/ Santa Isabel, 3) diversas actividades que darán comienzo hoy martes 31 de mayo a las 20:30 horas con la proyección del DVD que acompaña al libro, y continuando el día 1 de junio a las 18:30 h. con una mesa redonda "Imágenes para hacer Historia" en la que intervendrán Xosé Manuel Núñez Seixas (historiador), Carlos García-Alix (pintor y cineasta) y los autores del libro. Igualmente, también se llevará a cabo el ciclo "Guerra Civil y Cine" en los siguientes días del mes de junio.