martes, 29 de abril de 2014

Fallece Alberto Elena, fundador de Secuencias

[Nota de prensa]


Fallece el catedrático y fundador de Secuencias. Revista de Historia del Cine, Alberto Elena

Ediciones Cátedra publicó las monografías que escribió sobre Satyajit Ray y Abbas Kiarostami




Alberto Elena ha fallecido esta mañana tras una larga enfermedad. Catedrático de Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid, donde actualmente dirigía el Máster y el Programa de Doctorado de Investigación en Medios de Comunicación, fue el fundador y director de Secuencias. Revista de Historia del Cine (Madrid) y miembro de los consejos editoriales de New Cinemas (Bristol) y Revista de Medicina y Cine / Journal of Medicine and Film (Salamanca), entre otras, así como de la colección 24 Frames editada por Wallflower Press (Londres / Nueva York) y de los St Andrews Film Studies publicados por la Universidad de St Andrews.




En Ediciones Cátedra ha publicado dos monografías, una sobre el realizador indio, Oscar honorífico en 1992, Satyajit Ray, y otra sobre Abbas Kiarostami. Asimismo, ha participado en las obras Documental y vanguardia, Cine documental en América Latina y en Antología crítica del cine español. En unas semanas se publicará el libro Ciudades de cine donde se incluye su artículo sobre Tánger como escenario cinematográfico.

lunes, 7 de abril de 2014

GABINETE DE CURIOSIDADES (Guillermo del Toro)


Gabinete de curiosidades.
Mis cuadernos, colecciones y otras obsesiones
Guillermo del Toro (con la contribución de Marc Scott Zicree)
Barcelona, Norma Editorial, 2013
256 pp. - 39 €




Para triunfar en Hollywood, al menos durante un tiempo prolongado y no solo durante esos quince minutos de fama de los que hablaba Andy Warhol, no es suficiente con tener enchufe. De hecho, hacen falta dos cosas: talento y suerte. Y el realizador mexicano Guillermo del Toro ha tenido de ambas por arrobas: del primero, hay sobradas pruebas en las diferentes películas que componen una de las más interesantes filmografías del cine fantástico de las últimas décadas; la segunda consiste en haber personificado, a todas luces sin pretenderlo, un sentimiento global que honra, enaltece y eleva a la máxima potencia el gusto por lo diferente, por lo extraño. Si se quiere, hablemos de un angst freak.


Del Toro trabajando en una de las habitaciones de Bleak House


Guillermo del Toro debutó como realizador de largometrajes con la producción mexicana Cronos, un título de bajo presupuesto que revisitaba de forma muy sui generis el tema del vampirismo y que todavía hoy puede considerarse como uno de sus mejores trabajos. Acto seguido dio el salto a Hollywood con Mimic, que en cambio es su film más irregular -sin duda debido a las injerencias del estudio- pero que no está exento de grandes ideas y de espléndidos momentos. A partir de entonces, el autor de ambas ha desarrollado una exitosa carrera en el cine norteamericano no solo como director, sino también como productor (ahí están casos como El orfanato o las más recientes No tengas miedo a la oscuridad y la exitosa Mamá), con fugas puntuales al cine de habla hispana: recordemos dos filmes tan interesantes como El espinazo del diablo, producido por los hermanos Pedro y Agustín Almodóvar, y El laberinto del fauno, cinta esta que se convirtió en su día en el film en habla hispana más taquillero de la historia en Estados Unidos.




Durante su ya larga carrera, y como bien saben los cinéfilos, Guillermo del Toro ha escrito (mejor sería decir manufacturado, dado su acabado) una serie de cuadernos repletos de anotaciones y bocetos destinados a algunos de los proyectos que tenía y tiene en mente (por lo general, hasta cuatro o cinco a la vez). Unos cuadernos en los que trabaja con mimo y que son, en sí mismos, obras de arte de gran valor estético más allá de su interés documental. Hasta la fecha los aficionados al cine y los seguidores de su obra podían haber visto muestras de estos cuadernos en distintas ediciones especiales de sus películas en DVD y Blu-ray, como es el caso de la citada El laberinto del fauno o las dos entregas de Hellboy, protagonizadas por el personaje de cómic creado por Mike Mignola y sin duda sus películas más populares entre el gran público. Pero este Gabinete de curiosidades que han coescrito Marc Scott Zicree y el propio Del Toro y que publicaba Norma Editorial a finales del año pasado revela mucho más de dichos cuadernos para alegría de la legión de fans con los que ya cuenta este carismático realizador.


La imponente entrada de Bleak House, coronada por Frankenstein-Karloff


El libro, adelantamos ya que en una edición de auténtico lujo (a gran tamaño, con un papel excelente y una maquetación deslumbrante), se articula en tres partes a partir de una extensa entrevista entre sus autores, que sin llegar a las excelencias de aquel famoso diálogo entre Alfred Hitchcock (por cierto, una de las principales referencias de Del Toro, y al que este dedicó un libro monográfico) y François Truffaut, se revela como fuente de valiosa información acerca de la obra del cineasta. A dicha entrevista la acompaña un suculento aparato de ilustraciones y fotografías, que ocasionalmente reproduce páginas de los cuadernos citados, así como dibujos (propios y ajenos) varios y fotogramas de las películas que se analizan.




Pero hay mucho más: de hecho, la primera parte del libro se centra en las "Colecciones" personales de Guillermo del Toro: abre el apartado un capítulo dedicado a la célebre Bleak House, la casa que el director y escritor (recordenos su saga Nocturna a cuatro manos con Chuck Hogan) ha convertido en un museo de memorabilia al estilo de la mítica mansión de Forrest J. Ackerman. Ya solo por las fotografías de dicha residencia ya valdría la pena adquirir el presente volumen. A continuación, el más breve "Ilustraciones gráficas" ilustra, valga la redundancia, la imaginería visual de la obra de Del Toro, que aquí reflexiona sobre sus pintores simbolistas predilectos: Félicien Rops, Arnold Böcklin, Odilon Redon y Carlos Schwabe. Dicha exploración continúa en "Analizando el cine", "Narrativa" e "Incubadores de ideas", tres epígrafes en cuyas páginas el protagonista del libro comenta, entre otros aspectos, su afición por la literatura de terror en general y, más concretamente, por la obra de Mary Shelley, Edgar Allan Poe, Arthur Machen y H. P. Lovecraft.


Un Lovecraft a tamaño real habita en la biblioteca del terror de Bleak House


La segunda parte del libro, "Cuadernos", centra lógicamente su atención en los citados cuadernillos de Guillermo del Toro, organizándolos de forma cronológica en relación con los títulos que componen la filmografía del autor: Cronos, Mimic, El espinazo del diablo, Blade II, Hellboy, El laberinto del fauno, Hellboy: El ejército dorado y Pacific Rim, este último su más reciente trabajo hasta la fecha. Es este un repaso pormenorizado por las distintas fases de realización de un largometraje, desde el momento seminal en el que nace la idea que germinará en un proyecto hasta el estreno del film, pasando por la realización de los storyboards -recordemos la intervención del gran autor de historietas Carlos Giménez (Paracuellos) como autor del de El espinazo del diablo-, el rodaje con los actores o el montaje.




En relación a esto, cabe destacar que la tercera y última parte, "Proyectos inacabados", recoge información acerca de aquellas películas y guiones en los que Del Toro trabajó pero que no llegaron a cuajar. Estas son Meat Market (historia original con reminiscencias del clásico El fantasma de la ópera), Mephisto's Bridge (según la novela Spanky de Christopher Fowler), The List of Seven (según la novela homónima de Mark Frost, el co creador de la serie Twin Peaks), The Left Hand of Darkness (adaptación libre de El conde de Montecristo) y el más popular de sus proyectos frustrados: At the Mountains of Madness, la adaptación de la novela del mismo título de Lovecraft que Del Toro acarició durante lustros.


Los ángeles, una de las obsesiones recurrentes de Del Toro


Completan el volumen una serie de textos de amigos, colegas y colaboradores de Guillermo del Toro: James Cameron firma el prólogo y Tom Cruise -que iba a protagonizar la citada cinta basada en En las montañas de la locura- se encarga del epílogo. Entre uno y otro, hacen acto de aparición el citado Mignola, los realizadores John Landis y Alfonso Cuarón (compatriota de Del Toro recientemente oscarizado por Gravity), los escritores Cornelia Funke y Neil Gaiman (este también guionista de cómics, un medio que Del Toro adora tanto como el cine) y el actor Ron Perlman, actor fetiche del realizador, presente en casi todas sus películas y encarnación en carne y hueso del diabólico Hellboy.




La conjunción de todos estos elementos hace de este Gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro una lectura muy recomendable para cualquier aficionado al cine fantástico, y obviamente una obra imprescindible para los amantes del cine de un realizador de importancia radical e indiscutible dentro de las coordenadas del cine de Hollywood de los últimos tiempos. Un regalo para la vista que, pese a esta condición y frente a otros productos de características similares, no se queda en el mero envoltorio y se erige en herramienta propicia para el análisis serio y meditado de una importante porción del cine contemporáneo. Adquisición obligatoria, pues.

lunes, 17 de marzo de 2014

ANUARIO FOTOGRAMAS 2014


Anuario Fotogramas 2014
Varios autores
Madrid, Hearst Magazines, 2014
258 pp. - 8 €




El tiempo pasa inexorable para todos, y el cine -que, de hecho, fue definido alguna vez como "el arte del tiempo"- no es una excepción. Por eso, y cuando parece que fue ayer que comentábamos el anuario del año pasado, ya tenemos desde comienzos de este mes el nuevo Anuario Fotogramas correspondiente al presente 2014. Como dijimos en su día, se trata de una publicación de formato manejable y diseño funcional que se ha mantenido fiel a su esencia desde que en 1997 apareciera por vez primera... y que desde entonces mantiene un precio más que asequible dentro de la línea de productos de características similares.


Amor: el primer estreno del año recogido en el anuario


El grueso de la publicación es, como se indica en la cubierta, "Todos los estrenos de 2013"; esto es, las fichas y breves comentarios críticos de todas las películas que llegaron a nuestros cines durante el año pasado, divididas por meses, y dentro de cada mes ordenadas alfabéticamente. Como es habitual, cada mes se abre con una selección cronológica de las noticias relacionadas con el séptimo arte más destacadas de entre las que acontecieron en dicho período; y se completa con crónicas de los festivales especializados y premios del ramo (cada uno con su respectivo palmarés), así como las notas necrológicas de las personalidades desaparecidas durante dicho mes, recogiendo así los fallecimientos de todo el 2013, del director Nagisa Ôshima al actor Peter O'Toole. A destacar la votación anual acerca del mejor cine del año convocada por la revista Fotogramas, que reúne los votos de 41 críticos que este año han elegido a La herida de Fernando Franco y La vida de Adèle de Abdellatif Kechiche como lo mejor de la producción nacional e internacional respectivamente.


La vida de Adèle: la mejor película extranjera del año


Por si esto fuera poco, y una vez terminado con los estrenos del año en cuestión, el anuario recoge también bajo el epígrafe común de "Secciones" el listado de rodajes anuales (firmado por Philipp Engel y Berta Seijo) y la selección de los 54 mejores cortometrajes del año (seleccionados por Alfonso Rivera), así como un listado con las referencias más interesantes del mercado digital (incluyendo los estrenos directos en ese formato) -una recopilación que también firman Engel y Seijo-, y las también habituales selecciones de libros (con 40 títulos recuperados por Engel y Gerard A. Cassadó) y las bandas sonoras editadas, esto último firmado por el especialista Conrado Xalabarder. Cierra el volumen los artículos sobre economía "Estados Unidos bate récords" y "España va mal", que firma Joan Herbera, así como el inevitable directorio de interés para profesionales del medio.


La esperada cuarta entrega de REC se empezó a rodar el año pasado


En resumidas cuentas: una herramienta de gran utilidad para cualquier aficionado al cine que se precie. Eso sí: hay que apuntar como nota negativa de gran importancia la desaparición del habitual (y pensábamos que felizmente inevitable) índice de títulos al final del anuario, lo cual dificulta bastante la localización de un film en concreto y por consiguiente la utilización de la obra. Esperemos que esto se corrija en el Anuario Fotogramas 2015, que a buen seguro comentaremos aquí dentro de 365 días poco más o menos. Mientras tanto, recuerden: ya tienen el correspondiente al 2014 en su quiosco más cercano.

sábado, 4 de enero de 2014

Los mejores libros del 2013


En nuestro blog hermano mayor, Abandonad toda esperanza, publicamos hoy una lista de los mejores libros del 2013, incluyendo una sección de No Ficción. Pero como se especifica allí, no incluimos en dicho listado los libros de temática cinematográfica, dejándolos para esta web temática. Dicho esto, hay que aclarar que en un año en el que hemos diversificado más las lecturas y apenas hemos leído algunos ensayos sobre cine, podría parecer un sinsentido elaborar un ranking como el siguiente, pero dado el nivel más que aceptable de las obras en sí y la posibilidad de ordenarlas por orden de preferencia nos lleva a considerar conveniente recordar una serie de títulos que recomendamos sin reservas. Dicho esto, he aquí el Top 5 de libros de cine del 2013, en orden ascendente:


5.º- Takashi Miike. La provocación que llegó de Oriente
Ángel Sala & Desirée de Fez, coords. (Calamar)



4.º- George A. Romero. Cuando no quede sitio en el infierno
Luis Pérez Ochando (Akal)



3.º- Cine XXI. Directores y direcciones
Hilario J. Rodríguez & Carlos Tejeda, coordss. (Cátedra)



2.º- Pequeño diccionario de cinema para mitómanos amateurs
Miguel Cane (Impedimenta)



1.º- De cine. Aventuras y extravíos
Eugenio Trías (Galaxia Gutenberg - Círculo de Lectores)

lunes, 16 de diciembre de 2013

DE CINE (Eugenio Trías)


De cine. Aventuras y extravíos
Eugenio Trías
Barcelona, Galaxia Gutenberg - Círculo de Lectores, 2013
480 pp. - 20,95 €




El filósofo español Eugenio Trías, que nos dejó el pasado mes de febrero, mantuvo durante toda su vida dos grandes pasiones... aparte, claro, de la propia filosofía: la música y el cine. A la primera dedicó títulos como El canto de las sirenas o La imaginación sonora; al segundo, ensayos y artículos publicados en diversos medios, y del que personalmente me gustaría destacar Vértigo y pasión, su libro monográfico dedicado a la inagotable Vertigo / De entre los muertos de Alfred Hitchcock, que no solo se erige hoy como una de las obras imprescindibles a la hora de analizar (o, simplemente, disfrutar) de la que algunos consideran la mejor película de la historia, sino como uno de los mejores libros sobre cine que un servidor ha tenido el placer de leer.


Vértigo: la película favorita de Eugenio Trías


Ahora, como testimonio de esta pasión por el séptimo arte, se publica de forma póstuma el volumen De cine. Aventuras y extravíos, editado por Galaxia Gutenberg - Círculo de Lectores y en el que Trías recoge ocho capítulos que no son sino ensayos sobre otros tantos realizadores que el autor considera como algunos de sus predilectos y/o cuya obra más ha marcado su devenir vital. Así lo explica el propio autor en el prólogo: "Este libro versa sobre grandes realizadores de cine. Es obviamente una selección o, si se quiere, un canon personal. El factor subjetivo no puede substraerse a esta antología. Quizás el lector lamente muchas ausencias. Mi intención, sin embargo, es ceñirme a aquéllos que mejor corresponden a mi mundo personal. Deseo y espero que el lector goce de lo que hay, sin deplorar lo que no hay".


Eugenio Trías, filósofo y cinéfilo


¿Y quiénes tienen el honor de integrar ese canon personal de Eugenio Trías? Pues nada más y nada menos que, por estricto orden de aparición, Fritz Lang, el inevitable Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick, Orson Welles, Francis F. Coppola, Andréi Tarkovski, Ingmar Bergman y David Lynch. Una selección como se ve bastante heterogénea, pero con una clara tendencia hacia el cine de autor más que al cine de género, representado este solo por los citados en primer y segundo lugar, además de por algunas obras puntuales de Kubrick, Welles o Coppola.


De Welles, Trías es incapaz de quedarse con una película en concreto


En los capítulos sucesivos, Trías trata las respectivas filmografías de estos directores, si bien en algunos casos analiza un gran número de filmes y en otros se centra en algunos títulos muy concretos. Un buen ejemplo de lo primero es el caso del ensayo "Fritz Lang: Naturaleza y ciudad", en el que el autor comenta con bastante detalle clásicos incontestables como Metrópolis o el ciclo dedicado al Dr. Mabuse, pero también el díptico El tigre de Esnapur / La tumba india, Sólo se vive una vez, Las tres luces, Furia, Gardenia azul y Más allá de la duda. Una obra donde destaca las aportaciones del realizador al género negro, sin olvidar otros ámbitos como la ciencia ficción o el cine de aventuras.


Metrópolis, un clásico inagotable del cine silente


Por su parte, en "Alfred Hitchcock: Grandes mansiones e historias de amor", Trías analiza con más detalle un título como Rebeca, mientras que dedica algo menos de atención a Con la muerte en los talones, Atormentada, El proceso Paradine, Sospecha, Los pájaros, Marnie, la ladrona, Atrapa a un ladrón, La ventana indiscreta, Recuerda, Encadenados... y Vértigo, al que dedica solo el epílogo "La imperfección necesaria", quizá por no repetirse respecto de lo dicho en el, insisto, fundamental Vértigo y pasión.


A Rebeca se le dedica gran atención en el capítulo dedicado a Hitchcock


En el capítulo "Stanley Kubrick: La inteligencia y sus fantasmas", uno de los mejores de un libro les adelanto ya que de lectura indispensable, el filósofo estudia Atraco perfecto, 2001: Una odisea del espacio y, en menor medida, Barry Lyndon, Senderos de gloria, La chaqueta metálica y el proyecto no realizado Napoleón... pero el grueso del ensayo se lo dedica a las que, en opinión del que esto firma, son sus dos grandes obras maestras junto con 2001, Lolita o las dos en las que colaboró con el escritor Jim Thompson. Me refiero a las por lo general menospreciadas El resplandor y la póstuma Eyes Wide Shut, dos películas enormes que normalmente se ven despachadas con demasiada ligereza y que aquí Trías reivindica con la inteligencia y la capacidad de reflexión que le eran muy propias.


Kidman y Cruise protagonizaron el último Kubrick antes de separarse


Algo menos de interés tiene "Orson Welles: Hombres huecos", pues al tratar un gran número de películas del realizador de Ciudadano Kane sin detenerse demasiado en ninguna el resultado final es quizá más liviano y menos iluminador que en el resto de capítulos. Todo lo contrario que en el caso de "Francis F. Coppola: Mundo aparte", donde se nos ofrece un análisis concienzudo de la gran obra maestra del realizador, incluso por encima de la trilogía de El Padrino: me refiero, claro, a Apocalypse Now (que aquí se comenta en su versión comercial de 1979 como en la Redux de 2002. Dicho sea de paso, señalar que en el caso de Coppola el canon de Trías y el del que esto firma coincide al 100%: además de los títulos citados, se analizan otras dos grandes películas: La conversación y la muy reivindicable (por muy menospreciada) Drácula, de Bram Stoker, que al autor del libro le parece una de las joyas más rutilantes de la filmografía del cineasta italoamericano.


Apocalyse Now: redux o no, la obra maestra absoluta de Coppola


"Andréi Tarkovski: Evidencia de los sueños" se centra en el que siempre fue uno de los realizadores que a Trías más le interesaron, y no en vano un fotograma de Stalker sirve para ilustrar la cubierta del volumen. El autor centra su atención en cuatro películas del realizador ruso: además de la citada, Solaris, Nostalgia y Sacrificio, esta última testamento cinematográfico de su realizador. En cuanto a uno de los maestros de Tarkovski, Bergman, que en ocasiones cambió las tornas con el anterior para convertirse en discípulo, Trías comenta en "Ingmar Bergman: Catástrofes y contratiempos" un gran número de su muy extensa filmografía: El séptimo sello, Fresas salvajes, Como en un espejo, Los comulgantes, El silencio, Juegos de verano, De la vida de las marionetas, La hora del lobo, Persona, Pasión, La vergüenza, Gritos y susurros y su última realización: Fanny y Alexander.


Persona: el Bergman favorito del autor del libro


Finalmente, "David Lynch: Ciudades y avenidas de la libido" cierra el volumen con su análisis de la obra del realizador de Missoula. De este ensayo cabe destacar los fascinantes párrafos que Trías dedica a sus filmes más crípticos, caso de Inland Empire, Mulholland Drive o Carretera perdida, aunque también se detiene lo necesario en cintas como Corazón salvaje, Terciopelo azul, Cabeza borradora y Twin Peaks, tanto el film de 1992 como la serie televisiva que le dio origen.


En Mulholland Drive Lynch nos descubrió a la hoy célebre Naomi Watts


En el epílogo que sirve de colofón al libro, Eugenio Trías recuerda el cambio del canon experimentado por la votación de la revista británica Sight & Sound, y satisface la curiosidad del lector seleccionando sus películas y realizadores favoritos (de los cuales elige de cada uno un film fundamental, al que añade otros a modo de "finalistas"). La mayoría, claro, están presentes en las páginas previas del libro, aunque no en todos los casos. Esta es la selección final del autor, tan interesante como cualquier otra que venga de parte de una firma autorizada:

1.º- Alfred Hitchcock: Vértigo (Finalistas: Con la muerte en los talones y La ventana indiscreta).
2.º- Francis Ford Coppola: Apocalypse Now (Finalistas: La conversación y El Padrino).
3.º- Ingmar Bergman: Persona (Finalistas: Como en un espejo, Gritos y susurros y Fanny y Alexander).
4.º- Stanley Kubrick: Eyes Wide Shut (Finalistas: 2001: Una odisea del espacio, El resplandor y Senderos de gloria).
5.º- Andréi Tarkovski: Nostalgia (Finalistas: Stalker y Sacrificio).
6.º- Fritz Lang: Metrópolis (Finalista por afinidad temática: Blade Runner, de Ridley Scott).
7.º- Kenji Mizoguchi: Cuentos de la luna pálida (Finalistas por cercanía geográfica: El sabor del sake de Yasujiro Ozu y Ran de Akira Kurosawa).
8.º- Roberto Rossellini: Alemania año cero (Finalistas: Stromboli y Te querré siempre; y, por cercanía geográfica, Blow-Up y La noche de Michelangelo Antonioni).
9.º- Luis Buñuel: El ángel exterminador (Finalista: El fantasma de la libertad).
10.º- David Lynch: Mulholland Drive (Finalistas: Carretera perdida y Terciopelo azul).


Buñuel y El ángel exterminador también entran en el Top 10 de Trías


Un canon impecable, me permitiría añadir, como impecable es el discurso que sustenta la obra, por más que Eugenio Trías no pretenda "dar ningún sentido representativo a esta unión de ensayos entrelazados sobre algunos directores". Lástima que como hace siempre la Parca se acabase impusiendo y nos dejase sin los ensayos que el autor tenía previsto redactar sobre otros realizadores, caso de los aquí citados Antonioni, Buñuel, Mizoguchi y Ozu, y de otros como Frank Capra, Joseph L. Mankiewicz, Jean Renoir o Billy Wilder. Lo que ya no podrá quitarnos nadie es este De cine. Aventuras y extravíos: en resumidas cuentas, una lectura indispensable para todos los amantes del séptimo arte y muy probablemente, ahora que llega el momento de hacer balance de la cosecha anual, quizá el mejor libro de cine de este 2013.

lunes, 21 de octubre de 2013

TAKASHI MIIKE


Takashi Miike. La provocación que llegó de Oriente
Ángel Sala & Desirée de Fez (coords.)
Madrid, Calamar, 2013
148 pp. - 18 €




Como siempre, el Festival de Cine de Sitges -que concluyó anteayer- trajo consigo, además de los más de trescientos títulos proyectados, algunas publicaciones muy dignas de tener en cuenta. De entre ellas, el que podríamos llamar "libro oficial" de la presente edición, presentado allí el pasado viernes, es este Takashi Miike. La provocación que llegó de Oriente, volumen que como el libro del año anterior -aquel estupendo Neoculto- está editado por Calamar, es de autoría colectiva y cuenta con la coordinación de la pareja formada por el director del certamen, Ángel Sala, y la crítica de cine Desirée de Fez.


Takashi Miike


El realizador japonés, uno de los más prolíficos y al mismo tiempo más polémicos del panorama cinematográfico internacional, estrenó en Sitges sus dos últimas películas -Lesson of Evil y Shield of Straw-, fue objeto de una retrospectiva, recibió un premio honorífico e impartió una master class a sus seguidores más irredentos. Por tanto, resulta lógico que él fuese el elegido para protagonizar la obra crítica central del certamen, para la que los coordinadores han convocado a varios críticos destacados, muchos habituales de las publicaciones de los festivales especializados en cine fantástico y de terror: Gerard Casau, Jesús Palacios, Rubén Lardín, Quim Casas, Ricardo Reparaz, Eduard Terrades Vicens, Noel Ceballos, John Tones, Jordi Costa, Beatriz Martínez, Fausto Fernández y Enrique Garcelán: todos ellos aportan sus respectivos estudios, aparte de los correspondientes a los dos responsables del volumen, que junto con pequeñas aportaciones de Pete Tombs, José Luis Rebordinos, Tom Mes, Mike Hostench y Todd Brown, completan esta mirada plural acerca de tan iconoclasta realizador.


Shield of Straw


Tras un breve prólogo, es el propio Ángel Sala el encargado de abrir fuego con su "Miike o el método de un autor camuflado", una suerte de introducción al universo creativo del cineasta nipón que pone de manifiesto su capacidad para asumir los géneros y acabar plegándolos a sus inquietudes personales. Por su parte, Gerard Casau -a partir de una anécdota trivial pero reveladora referida a una proyección de Audition, el film más popular de Miike y uno de sus trabajos más redondos, si no el que más-, insiste en la idea plasmada por Sala para subrayar que uno de los principales rasgos de la filmografía de Miike es el de sorprender de continuo al espectador mediante, como reza el subtítulo del capítulo, "la hibridación genérica, la perversión de estructuras clásicas, la narrativa imprevisible y dispersa y la mezcla histérica de elementos".


Audition


El siempre documentado Jesús Palacios, en "Extremos orientales", aporta una interesante contextualización de la obra de Miike en una larga tradición que parte de los llamados "grabados sangrientos" del siglo XIX (que el cineasta cita casi textualmente en obras como Ichi the Killer o Imprint, su polémico y censurado episodio para la serie televisiva Masters of Horror) al torture porn estadounidense (en la estela de Saw y Hostel, para entendernos) o el nuevo "cine de la crueldad" francés (Frontière(s), À l'intérieur, Martyrs y similares). Por su parte, Rubén Lardín insiste en el lado más oscuro de la obra de Miike indagando elementos propios de la cultura sadomasoquista en títulos tan bizarros como Visitor Q, Full Metal Yakuza o Gozu.


Visitor Q


A continuación, Quim Casas y Ricardo Reparaz centran su atención en dos iconos muy reconocibles de la cultura japonesa en general y de su cine en particular: mientras el artículo del primero focaliza su atención en Hara-kiri y 13 asesinos, dos de las últimas (y más aplaudidas) películas de Miike, ambas protagonizadas por samuráis; Reparaz reflexiona acerca de algunas de las películas dedicadas por el director al mundo de la yazuka, con títulos como Agitator, Cementerio yakuza, Rainy Dog o la trilogía Dead or Alive.


Dead or Alive


Eduard Terrades Vicens dedica su artículo "En el umbral de la tradición" a la presencia de elementos del folclore nipón en el cine de Miike, pasando por filmes suyos para todos los públicos, como La gran guerra yokai, o la aportación del director al llamado j-horror: Llamada perdida, una de sus películas más accesibles y académicas, y que incluso cuenta con varias secuelas y un remake estadounidense. A continuación, Noel Ceballos se centra en un elemento muy presente en la obra de Miike pero que puede pasar desapercibido a simple vista: el humor. Para ello comenta películas como Fudoh. The New Generation o la más reciente Yatterman.


Llamada perdida

John Tones dedica su breve ensayo a establecer la relación del cine de Miike con el manga y los videojuegos: por supuesto, la gran protagonista del texto es la fundamental Ichi the Killer -basada en el cómic homónimo-, aunque también hay espacio para títulos ya citados como Audition o Gozu. Por su parte, en "El ozu bizarro" Jordi Costa establece una curiosa conexión entre Miike y uno de los clásicos incontestables del cine japonés: Yasujiro Ozu, a partir de los retratos de familia de películas como Zebraman o La felicidad de los Katakuri... un tema, el de la familia, muy querido por el director de Cuentos de Tokio.


Ichi the Killer


Completan el aparato crítico del volumen cuatro ensayos más: las críticas Beatriz Martínez y Desirée de Fez se centran respectivamente en la infancia y la mujer en el cine de Miike, mientras que Fausto Fernández hace lo propio con la homosexualidad (recordemos Big Bang Love. Juvenile A, una de las películas más personales e intimistas del director) y Enrique Garcelán se centra en el culto cinéfilo que se le dedica en todo el mundo al protagonista del libro. Acto seguido, un epílogo inclasificable (un párrafo que ocupa la friolera de tres páginas) intenta trasladar al texto la libertad y la locura que, aparentemente, priman en el cine de Miike, y que es sin duda lo menos interesante y más frívolo del presente volumen, por más que lo firme un crítico tan digno de admiración (al menos por el que esto suscribe) como Antonio Trashorras.


Fudoh. The New Generation


En resumidas cuentas, es obvio que estamos ante un volumen indispensable para cualquier interesado no ya en el cine de Takashi Miike, sino también en el cine más transgresor y original que se rueda en los últimos años, y al que solo se me ocurre ponerle un pero: a pesar de su autoría colectiva, y teniendo en cuenta que el cineasta ha sido capaz de rodar casi un centenar de filmes en poco más de dos décadas, quedan muchas películas suyas por comentar (títulos como Audition, Fudoh, Ichi the Killer o las tres Dead or Alive se repiten hasta la saciedad, mientras que por otras se pasa muy por encima o directamente ni se las cita) y el volumen no llega a alcanzar las 150 páginas (Agitator, el libro que Tom Mes dedicó al director, a pesar de que ya tiene varios años a sus espaldas y que por aquel entonces Miike había dirigido bastantes menos filmes, era considerablemente más amplio). Por tanto, el libro se lee en un suspiro y sabe a poco; aunque, bien mirado, esto también puede considerarse como el mejor elogio que se le puede hacer a cualquier lectura de carácter divulgativo; o, de hecho, a casi cualquier lectura sea de la naturaleza que sea.

jueves, 10 de octubre de 2013

Presentación: Maquiavelo frente a la gran pantalla


Ediciones Akal y Librería Elkar tienen el placer de invitarle a la presentación de
Maquiavelo frente a la gran pantalla. Cine y política, de Pablo Iglesias Turrión

Viernes, 11 de octubre de 2013
19:00 horas
Librería Elkar
Fermín Calbetón, 21
Donostia-San Sebastián




Maquiavelo frente a la gran pantalla quiere ser un homenaje a esas amistades políticas peligrosas. Por él desfila una selección de malvados profesores cuyas enseñanzas usaremos para analizar varias películas. Con ellos estudiaremos cuestiones como la nación y la memoria histórica, la violencia política, el colonialismo, la posmodernidad capitalista en América Latina, el género y el feminismo. Aquí el cine no es solo un entretenimiento intelectual, sino un medio para hablar de la política como la entendía el consigliere del principe, esto es, como la ciencia del poder.

Pablo Iglesias Turrión, es profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid, por la que se doctoró con mención doctor europeus en 2008. Es también Master of Arts in Communication with distinction por el European Graduate School donde fue alumno de Slavoj Zizek, Giorgio Agamben, Judith Butler, Jacques Rancière y Michael Hardt, entre otros. Es además Máster en Humanidades en la especialidad de Estudios culturales por la Universidad Carlos III de Madrid. Tras licenciarse en Derecho y Ciencia Política con premio extraordinario, fue investigador visitante en varias universidades de América Latina, Europa y Estados Unidos. Asimismo, ha desarrollado una intensa labor comunicativa vinculada a la política como presentador de los programas de televisión La Tuerka (Canal 33) y Fort Apache (HispanTV), como articulista en publico.es, como director de Producciones CMI y como asesor en campañas y comunicación política en España, Venezuela y Bolivia.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Lexicografía cinematográfica


Cine XXI. Directores y direcciones
Hilario J. Rodríguez & Carlos Tejeda (coords.)
Madrid, Cátedra, 2013
624 pp. - 32 €

Pequeño diccionario de cinema para mitómanos amateurs
Miguel Cane
Madrid, Impedimenta, 2013
384 pp. - 23,95 €




El que esto firma se confiesa un apasionado de los diccionarios. Me gustan todos, sean de la temática que sean; pero los que más me enloquecen, los de cine. Por tanto, las dos obras que centran la presente nota suponían un par de citas inexcusables para un servidor. Empezaré por la propuesta más ortodoxa, la que publica Cátedra y redacta un conjunto de críticos y especialistas en el séptimo arte encabezados por Hilario J. Rodríguez y Carlos Tejeda: Cine XXI. Directores y direcciones, un diccionario de consulta obligada desde ya para todo aquel que quiera tomarle el pulso al cine internacional que se viene rodando y estrenando en lo que llevamos de siglo.


Misión imposible III, de J. J. Abrams


Resulta harto curioso que la primera entrada del libro corresponda al recientemente entronado como nuevo Rey Midas de Hollywood J. J. Abrams y la última sea la del director de cine independiente Terry Zwigoff: dos caras de una misma moneda, dos posturas totalmente antitéticas, que demuestran la amplitud de miras con la que los autores del libro encaran el proyecto... aunque con un pequeño matiz que, por supuesto, justifica ideológicamente la oferta: para la confección del presente diccionario se han tenido en cuenta únicamente aquellos realizadores en activo una vez empezado el siglo XXI, independientemente de que a estas alturas ya hayan fallecido.


Casa de tolerancia (L'Apollonide), de Bertrand Bonello


Este argumento queda expuesto en el prólogo del volumen, que viene sin firmar pero que no me parece arriesgado atribuir a Rodríguez y Tejeda, los coordinadores de la obra. En dicho texto también se pone de manifiesto cómo algunos diccionarios previos -como los de Edmond Orts o Augusto M. Torres, este último disponible en un lugar privilegiado de mi biblioteca privada- han quedado obsoletos, así como se avisa al lector de que no espere ecuanimidad en la extensión de las distintas entradas que jalonan el volumen: unas son significativamente más largas que otras, a tenor de la mayor o menor importancia que sus autores den a la filmografía del realizador en cuestión.


Les amants réguliers, de Philippe Garrel


Acerca de las entradas propiamente dichas, merece destacarse la apuesta de sus respectivos autores (que firman cada una con sus iniciales, facilitando la localización de su autoría en la sección "Los autores" ubicada al final del volumen): cada entrada, además de suponer un breve repaso crítico acerca de la figura del cineasta elegido, se cierra con una filmografía escogida (por tanto, no completa), complementada por referencias bibliográficas y digitales que permiten al interesado investigar más a fondo sobre el realizador protagonista. Optar por una filmografía escogida, en la que además las películas consideradas como imprescindibles aparecen marcadas con un asterisco, supone una propuesta arriesgada pero desde mi punto de vista agradecible, en la medida en que la selección que articula la obra sirve de canon compuesto por recomendaciones a tener muy en cuenta.


American Gangster, de Ridley Scott


Por supuesto, en las páginas de este libro, salpicadas por cierto de numerosas fotografías en blanco y negro de algunas de las películas citadas, cada lector encontrará motivos de sobra como para echar en falta algún realizador y muchos más como para elegir de cada uno de los convocados otras películas en lugar de las aquí seleccionadas; no podía ser de otra manera tratándose de un libro de esta naturaleza, cuya lectura recomiendo encarecidamente desde aquí y que desde ya ocupa también un lugar privilegiado en mi biblioteca junto al libro de Augusto M. Torres y otros diccionarios de cine.




Muy distinta a la anterior, ni mejor ni peor (porque, francamente, juega en otra liga), es la particular propuesta de Pequeño diccionario de cinema para mitómanos amateurs, escrito por Miguel Cane y editado por Impedimenta con el buen gusto habitual que caracteriza a esta editorial, y al que no contribuyen precisamente poco las estupendas (o hermosas, como destaca la cubierta) ilustraciones de Ana Bustelo.


Miguel Cane


Hace algunos años, y gracias a la Semana Negra de Gijón, tuve la ocasión de conocer en persona al autor del libro, y aunque no recuerdo con exactitud si hemos llegado a compartir mesa (ya sea en un acto literario o en un restaurante), y los visitantes habituales de la SN entenderán que no lo recuerde con facilidad, el haber intercambiado entonces algunas palabras con este escritor mexicano es más que suficiente para ser capaz ahora de escuchar su voz al leer sus palabras en negro sobre blanco. Porque su Pequeño diccionario entra en la línea de esas obras personales que son más de autor que divulgativas, aunque no carezca del todo de este último valor.


Brooke Adams


Así, no espere encontrar el lector en sus páginas una guía ortodoxa de lo mejor, lo más interesante o lo más popular del cine de ayer y de hoy: la obra de Cane es un repaso absolutamente personal por el séptimo arte que a su autor más le gusta (o disgusta) e interesa, y que en ningún momento está sujeto a más justificación que las propias filias personales ni manifiesta tener que rendir cuentas a nadie. Reconozco que ya desde la primera entrada, dedicada a la estupenda pero un tanto olvidada actriz Brooke Adams (la de Días del cielo y la terrorífica y angustiosa La invasión de los ultracuerpos), el libro me ganó por entero, y en esa tónica se mantuvo mientras lo leía sin detenerme a descansar (porque este es uno de esos libros de no ficción de los que se dice que se lee como una novela para vender más, aunque esta vez sea de verdad), hasta que por fin alcancé la entrada postrera dedicada al realizador Fred Zinnemann (que significa hombre de cine, vaya).


Fred Zinnemann


Siguiendo con juegos de palabras: es curioso que el apellido Cane, pronunciado al modo anglosajón, se pronuncie casi igual que Cain, que no es otro sino parte del seudónimo G. Cain que utilizaba Guillermo Cabrera Infante para firmar sus ya míticas crónicas sobre cine. No es difícil emparentar, sobre todo por lo estimable del estilo literario de ambos, el presente libro con la obra de aquel, un vínculo que el propio Cane no trata de disimular precisamente cuando arranca su prefacio con el lema Sic transit Gloria Swanson... que también utilizara en su día el autor de La Habana para un infante difunto, aunque él se refiriera a otra Gloria (Grahame).


Gloria Swanson


Pero el escritor cubano y cinéfilo redomado no es el único referente que nos trae a la memoria la efigie de Cane y su ya les adelanto que indispensable libro: hijo bastardo (sin que sea un insulto, ni mucho menos) del Truman Capote más chafardero y el Kenneth Anger del inagotable Hollywood Babilonia, el autor repasa filias y fobias -desternillante las no menciones a Tom Cruise, al que confesamente detesta-, construye homenajes y destapa chascarrillos a diestro y siniestro, y consigue mientras tanto enseñarnos de cine casi tanto como de él mismo (que no es poco). En resumidas cuentas: creo que el Diccionario de cine de Fernando Trueba -otro libro con el que puede emparentarse fácilmente este de Miguel Cane- ya no está solo en el podio como mi diccionario cinematográfico de autor favorito.