lunes, 20 de septiembre de 2010

DARIO ARGENTO

Suspense, Horror, Surrealismo... Dario Argento. El maestro italiano del escalofrío
Mariano Muniesa
Llinars del Vallès, Quarentena Ediciones, 2010
160 pp. - 15 €




Suele decirse, la mayoría de las veces porque es verdad, que el tiempo es el encargado de poner las cosas en su sitio, y con el realizador italiano Dario Argento está sucediendo exactamente eso: el estudio de su obra cinematográfica ha pasado por dos etapas totalmente contrapuestas, desde el rechazo (o lo que es peor, el ninguneo) de la intelligentsia crítica a la adoración desmedida de una legión de seguidores acérrimos empeñados en hacer cumplir la justicia poética que debía situarlo en el altar de los cineastas imprescindibles de la segunda mitad del siglo XX. Ahora se viene analizando su obra con más ecuanimidad, desde unos postulados críticos cuyas conclusiones podrán, claro, discutirse, pero que ya no responden ni a un odio muchas veces injustificado y repleto de prejuicios ni tampoco a una admiración incondicional de resultados poco menos que hagiográficos.

Dario Argento

El libro de Mariano Muniesa Suspense, Horror, Surrealismo... Dario Argento. El maestro italiano del escalofrío, recientemente editado por Quarentena Ediciones, entra de lleno en esta última y agradecible corriente. Así, su autor repasa pormenorizadamente la filmografía del cineasta romano, y aunque destaca algunas de sus producciones como poco menos que obras maestras del cine de terror -y no será un servidor quien se lo discuta, desde luego-, tampoco se le caen los anillos a la hora de criticar algunos títulos de su producción o en destacar los defectos, que los tienen también, de algunas de sus obras más aplaudidas.

Seis mujeres para el asesino

El libro en cuestión arranca con dos epígrafes de contenido general, "El terror como concepto en el cine y en la cultura" y "Orígenes e historia del cine de terror", inclusión sorprendente en la medida en que en cualquier libro teórico sobre el séptimo arte se dan por supuestos ciertos conocimientos por parte de su lector tipo, y que podría criticarse porque igualmente servirían para cualquier otro ensayo que tuviese a un director especializado en el género fantástico como objeto de estudio. No obstante, la capacidad sintética de Muniesa -hablamos de apenas siete páginas- y lo sugestivo de sus aportaciones convierten este defecto, si es que lo es, en pecata minuta.



Más acertada me parece, eso sí, la inclusión del apartado "El cine de terror en Italia: los precedentes del giallo", en la medida en que sitúa su objeto de estudio en un marco espacial y temporal más concreto, recordándonos la presencia seminal de Riccardo Freda y su I Vampiri y el papel fundamental que supone la figura de Mario Bava (y su Seis mujeres para el asesino, muy especialmente) de cara a la creación de un subgénero, el citado giallo, que tiene en Argento a su representante fundamental y, en cierta medida si consideramos a Bava un precedente, fundacional.

Giallo

En primer lugar el giallo, como ya sabrá el lector iniciado, no es otra cosa que la denominación italiana para el género negro, y como el noir para los franceses (que en España adoptamos traduciéndolo literalmente tanto para la "novela negra" como para el "cine negro") responde al color de las cubiertas de las ediciones más emblemáticas de los títulos que componen el canon del género: en el país galo fueron los libros negros de la Série Noire de Gallimard, en Italia los amarillos (giallo es "amarillo") publicados por la editorial Mondadori. Ahora bien, por extensión, se ha acabado aplicando dicha denominación (ahora sí, de origen) a los thrillers patrios más exagerados y sanguinolientos, muchas veces más cercanos por su materialización del ímpetu y la pasión (homicidas) mediterráneas al cine de terror que al policíaco, aunque en realidad no dejen de ser también muestras de este último.



Argento podrá gustar más o menos -de hecho, es un realizador que suscita tantas adoraciones apasionadas como rechazos virulentos-, pero lo que nadie puede negarle es su importancia a la hora de consolidar esta última acepción del giallo mediante una filmografía que se inauguraba con un título clave del género: El pájaro de las plumas de cristal. Este film, y en menor medida los dos que le siguieron -El gato de las nueve colas y Cuatro moscas sobre terciopelo gris-, con los que conforma la llamada "Trilogía de los Animales", supone un punto de inflexión en la cinematografía italiana más comercial, y definió el modo de manufacturar un giallo... Modo que después perfeccionaría y sublimaría el propio Argento con una de sus más grandes obras maestras: la inagotable Rojo oscuro.

Rojo oscuro

Muniesa, mediante un estilo literario más conseguido en unas ocasiones que en otras, pero al que se le agradece siempre (porque se nota) que habla de primera mano después de analizar personalmente el trabajo de Argento y no de oídas (o de leídas), costumbre esta tristemente en boga en los últimos tiempos, analiza con acierto las raíces y estilemas del giallo, género al que Argento le daría por lo menos otras dos grandes películas hace décadas -Tenebrae y Opera-. De igual modo, no deja de lado las incursiones del realizador en el ámbito del horror sobrenatural, destacando principalmente la célebre "Trilogía de las Madres" iniciada con Suspiria -la otra masterpiece indiscutible de su autor-, continuada con la reivindicable y alocada Inferno y concluida mucho después con la divertida La terza madre, un film mucho más disfrutable de lo que viene siendo habitual en la última hornada de películas firmadas por este director tan amado como odiado.



Y es que en los últimos años su cine está pasando por un momento de subrayada decadencia, lo que ha llevado a que varios de sus filmes permanezcan inéditos aquí -su última (y muy discreta) producción, Giallo, no deja de ver su estreno retrasado una y otra vez-, cuando no se estrenan entre nosotros directamente en el mercado doméstico de alquiler, desde Non ho sonno -otro film a reivindicar- a la citada La terza madre (La madre del mal en DVD), pasando por el que sin duda es su peor trabajo: Il cartaio. Conocida entre nosotros como El jugador, se trata de un thriller policíaco sin apenas elementos que identifiquen a su realizador y que parece más un anodino telefilm de sobremesa o un episodio cualquiera de alguna serie policíaca europea que no un trabajo de uno de los realizadores más interesantes del género en las últimas décadas.

Masters of Horror: "Jennifer"

Por lo demás, y desde una óptica exhaustiva, Muniesa no olvida las incursiones de Argento en la pequeña pantalla, desde la ya mítica serie La porta sul buio en los años 70 hasta su colaboración en la reciente Masters of Horror con Jennifer y Pelts, pasando por el telefilm de reciente factura Ti piace Hitchcock?; y tampoco deja de lado su intervención en proyectos ajenos como guionista, productor o cualquier otro cometido, desde sus inicios como guionista de spaghetti westerns -destacando su labor en Hasta que llegó su hora, la obra maestra de Sergio Leone-, la distribución en Italia del Zombi de George A. Romero o su papel en los trabajos de sus discípulos más aventajados, como el díptico Demons de Lamberto Bava o El engendro del diablo de Michele Soavi, un film este protagonizado por una joven Asia Argento (hija del realizador, y que ha colaborado con él en algunas ocasiones)... y que el autor cita erróneamente como La iglesia, traduciendo directamente el La chiesa original o el The Church anglosajón.



En cuanto a las opiniones de Muniesa, el que esto firma está bastante de acuerdo con la mayoría de sus conclusiones -como, por ejemplo, en el análisis y posterior reivindicación de este magistral y desquiciado cuento para niños oscuro que es Phenomena o el desprecio por la episódica Los ojos del diablo-, aunque en ocasiones disiente tangencialmente con él, como cuando pasa demasiado por encima de la espléndida La sindrome di Stendhal o cuando alaba la mediocre adaptación de El fantasma de la ópera de Gaston Leroux perpetrada por Argento para, de paso, permitirse criticar el (soberbio) Drácula de Francis Ford Coppola. Pero precisamente ese es uno de los principales logros del libro, como de otros muchos de su estirpe: la posibilidad de generar polémica, en una suerte de diálogo entre el escritor y el lector.

Rodaje de La Sindrome di Stendhal

En definitiva: estamos ante un libro de lectura obligada para todo aficionado al cine de terror moderno que se precie, y sería deseable un éxito tal que hiciese aconsejable una segunda edición... la cual por otro lado permitiría remediar algunas cuestiones de estilo, como una mejor calidad en el apartado gráfico (por lo demás sugerente en cuanto a cartelería) o algunas cuestiones ortográficas: es particularmente molesto el uso del nombre español Darío sustituyendo la mayoría de las veces al Dario italiano.

Dario Argento y Goblin

Para terminar, unas palabras acerca de Mariano Muniesa: el autor madrileño, y firma habitual de la editorial, está especializado -bibliográficamente hablando- en la historiografía y la crítica musical, vertiente rock, habiendo publicado monografías acerca de, entre otros, The Rolling Stones, The Who, Jimi Hendrix, Led Zeppelin o Metallica. Así pues, y a priori, me parece una figura de lo más acertada y lógica de cara a analizar la obra de un realizador muy vinculado a dicho estilo musical (no olvidemos la importancia que tuvo Argento en el primer impulso creativo y mediático que recibieron los ya míticos Goblin de Claudio Simonetti). Además, siempre me ha parecido, y por hacer una analogía entre artes, que si la Nouvelle Vague de Godard, Truffaut y compañía es al cine lo que el jazz a la música, el terror en general, y muy especialmente el cine de Dario Argento en particular, viene a ser el rock progresivo del séptimo arte. Y como suele decirse, es solo rock'n'roll... pero nos gusta. Vaya si nos gusta.

(+) La Comuna (El blog de Mariano Muniesa)

viernes, 10 de septiembre de 2010

Se acercan las criaturas de Harryhausen


[Nota de prensa]


Un nuevo libro de Calamar Ediciones está a punto de aparecer en librerías, se trata de un extenso ensayo, escrito por Carlos Díaz Maroto, sobre el cine y la figura de Ray Harryhausen, un maestro del cine fantástico, de ciencia ficción y de aventuras, que hizo soñar a varias generaciones, y que convirtió la técnica en arte.



Un libro con abundante material gráfico que hará las delicias del aficionado al fantastique, y que gracias al apoyo recibido de la Fundación Ray & Diana Harryhausen cuenta con reproducciones del art-work originales de Harryhausen.

Ray Harryhausen, el mago del stop-motion ofrece un exhaustivo recorrido sobre la filmografía de este maestro de los efectos especiales, desde sus inicios con sus films caseros en los que le ayudaban sus padres, para seguir con las adaptaciones de cuentos que rodó, o su debut en el largometraje con El gran gorila, al lado de su mentor Willis O'Brien, hasta su última película, Furia de titanes, pasando por entregas míticas como su trilogía con Simbad, su incursión en la Hammer o sus adaptaciones literarias, como La isla misteriosa. También hay lugar para detallar muchos de los proyectos que tuvo en cartera pero que, por diversos factores, no vieron la luz.



El artista tuvo una historia de amor con España, que convirtió en set de rodaje de muchos de sus filmes, empleando su variada geografía para reflejar los entornos mitológicos o fantásticos en que se desarrollaban, desde las islas Canarias a las Baleares, pasando por Andalucía, Barcelona o Madrid, y haciendo trabajar en ellas artistas como el gran maquetista y creador de efectos especiales Emilio Ruiz, o trabajando con ayudantes de dirección de la talla de Pedro Vidal o el posterior realizador Eugenio Martín, o directores artísticos como el oscarizado Gil Parrondo.

La obra arranca con un capítulo centrado en lo que precede a Harryhausen, dentro del campo del stop-motion, vinculando éste con el nacimiento del propio cine, y desarrollando una breve historia de la técnica a través del tiempo. Ocupa un lugar especial, por supuesto, el comentario sobre la obra de Willis O'Brien, creador de King Kong y mentor espiritual de Harryhausen, y sin el cual, quizás, éste no hubiese existido en el sentido que hoy lo conocemos.



Sigue un breve capítulo biográfico acerca de nuestro hombre, que finaliza exactamente cuando éste comienza su labor en el cine. Después, el libro, mientras desbroza una película en cada capítulo, prosigue incursionando levemente en la vida de Ray; esos capítulos pretenden explicar la técnica empleada en cada película, analizar ésta desde el ámbito cinematográfico y orientar periféricamente sobre las temáticas de cada film. También hay sendos capítulos dedicados a sus inicios en los cortos con los cuentos de hadas, su etapa final, con su labor en el campo del DVD o apoyando los trabajos de otro, o especialmente un amplio capítulo dedicado a los proyectos que tuvo a lo largo de su vida pero que, por cualquier motivo, no llegaron a llevarse a cabo.

La finalidad del libro, pues, es dar a conocer a un maestro de una técnica hoy olvidada, homenajear a uno de los más grandes artistas que ha dado el cine fantástico en toda su historia, y que nos ha hecho soñar tanto de niños como de adultos.



Ficha técnica:

Ray Harryhausen. El mago del stop-motion
Autor: Carlos Díaz Maroto
Editado por Calamar Ediciones

Cartoné al cromo (tapa dura), 17 x 24 cm. 288 páginas.
Profusamente ilustrado en color.
ISBN: 978-84-96235-36-6
PVP: 28,50 Euros



Oferta de lanzamiento:

El libro estará disponible en librerías de toda España a finales de septiembre de 2010, mientras tanto se puede ir reservando en la web de la editorial www.calamarediciones.com que tiene una oferta de lanzamiento y regalará un póster exclusivo a las personas que reserven su ejemplar.

martes, 31 de agosto de 2010

Presentación de Biblioteca del cine español

Día: Jueves 2 de septiembre de 2010.
Hora: 19.50 h.
Lugar: Cine Doré (C/ Santa Isabel 3, Madrid).
Asistentes: Carlos F. Heredero (autor), Antonio Santamarina (autor) y Jenaro Talens.



[Nota de prensa]

Me pongo en contacto contigo para informarte del nuevo libro publicado por Ediciones Cátedra y Filmoteca Española, Biblioteca del cine español, firmado por Carlos F. Heredero y Antonio Santamarina.

Desde sus orígenes fundacionales, a finales del siglo XIX, hasta su realidad en el presente, a comienzos del XXI, una parte decisiva y con frecuencia harto reveladora del cine español ha mantenido siempre nutritivas raíces hundidas en la producción literaria que alimenta numerosas parcelas y ámbitos sustanciales de su creatividad fílmica. La tarea de rastrear y localizar esas raíces, sacarlas a la luz, expurgar la maleza que con frecuencia las ha recubierto -e incluso adulterado- durante años y años, documentarlas adecuadamente y proponer una catalogación de éstas es el empeño de la presente publicación, concebida para levantar acta de la Biblioteca de referencia que se oculta, o que mantiene sus cimientos, bajo centenares y centenares de películas.



A diferencia de otros trabajos que la preceden con parecidos o equivalentes objetivos, esta Biblioteca del cine español no es una radiografía de las relaciones entre el cine español y la literatura española, sino de los vínculos creativos que mantiene el cine español con todas las formas literarias (directas o paralelas) que alimentan nuestro cine, provengan éstas de donde provengan, pertenezcan a un género o a otro, cualquiera que sea el idioma en el que se expresen o el país en el que tengan origen; es decir, las obras literarias españolas y extranjeras, las estrictamente narrativas (la gran novela y el relato corto) y las teatrales (del gran drama escénico a la revista musical, de la ópera a la zarzuela), las poéticas, las anónimas y las orales, las radiofónicas y las del cómic, las que nacen de una canción y las que proceden de un romance popular.

Se teje así una tupida y densa red de relaciones intertextuales entre la ficción cinematográfica española y el conjunto de sus bases literarias, a cuyo fructífero entramado intentan arrojar luz estas páginas.



De este modo, Ediciones Cátedra celebrará este nuevo título con la presentación organizada el jueves 2 de septiembre a las 19.50 horas en el Cine Doré de Madrid (C/ Santa Isabel, 3) en la que los autores estarán acompañados por Jenaro Talens. El acto finalizará con la proyección de la película Campanadas a medianoche (Orson Welles, 1965).

lunes, 16 de agosto de 2010

MÉTAL HURLANT Y EL CINE FANTÁSTICO

Métal Hurlant y el cine fantástico
AA.VV. (Jesús Palacios, coord.)
San Sebastián, Donostia Kultura, 2009
250 pp. - 22 €



Una de las colecciones de libros de temática cinematográfica que más alegrías le ha deparado al que suscribe estas líneas es la auspiciada por la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián: una colección de volúmenes anuales que, en relación con uno de los ciclos estrella de cada una de las ediciones de dicha Semana, ha estudiado desde una perspectiva plural tanto el trabajo de realizadores destacados del género (no solo de nombres comunes y esperables como John Carpenter o David Cronenberg, sino también de figuras de culto como Larry Cohen y William Lustig) como cinematografías destacadas, atendiendo a países y épocas de producción, habiendo dado luz a volúmenes tan indispensables como los dedicados al cine de terror japonés, al español (este en dos entregas) o al "American Gothic" de los años 70.



Unido a esta colección desde su mismo arranque se encuentra Jesús Palacios, un crítico al que algún día se le reconocerá como merece su importancia a la hora de tratar temas, rasgos, géneros y/o autores que por lo general son olvidados por los popes del análisis cultural. Ya en el inaugural Cine fantástico y de terror italiano, Palacios demostró con su ensayo sobre Lucio Fulci que se puede estar o no de acuerdo con sus ideas, pero que estas siempre se construyen sobre un sustento férreo, una filosofía propia por así llamarla. Dicha filosofía vuelve a quedar patente en sus aportaciones a la última entrega de la colección, Métal Hurlant y el cine fantástico, coordinada por entero por el propio Palacios.



El tema central del presente volumen, claro está, es poner de manifiesto los vínculos existentes entre la célebre revista de historietas francesa y el cine fantástico de su época y de la nuestra. Unos vínculos que, como se demuestra en varias ocasiones a lo largo del libro, van más allá de las carreras cinematográficas de los autores de cómic que se vieron implicados en aquella mítica cabecera desde su aparición en 1975 hasta su defunción en 1987.



Fueron estos doce años de dificultades económicas continuas pero de brillantez creativa sin parangón: desde que naciera a partir de las revueltas protagonizadas por un grupo de autores de la mítica Pilote frente al conservadurismo de su director, René Goscinny (padre, junto a Albert Uderzo, del mítico Astérix), Métal Hurlant se convirtió en un cóctel aglutinador de algunos de los más grandes talentos de la bande dessinée del momento, capitaneados por el dibujante Philippe Druillet, el guionista Jean-Pierre Dionnet y, sobre todo, un nombre que se consolidará como la figura más importante de la publicación por su presencia continua y por el alto nivel de su obra: Jean Giraud, también conocido como Moebius.



Giraud, que entonces gozaba del prestigio como dibujante del Blueberry escrito por Charlier, necesitaba de expresarse libremente dando rienda suelta a las ideas que poblaban su mente, muchas de ellas cercanas a la ciencia ficción, y que no tenían cabida -por lo explícito de sus contenidos y lo arriesgado de muchas de sus propuestas- en la citada Pilote. Así, Métal Hurlant nació como un reducto de libertad que marcaría la estética de toda una época... y no solo en el cómic, sino también -y muy especialmente- en el cine.



De eso trata el presente volumen, aunque se agradece que Palacios haya dado cancha a críticos especializados en la historieta tanto como en el séptimo arte. Así, el guionista, crítico y traductor Lorenzo F. Díaz abre el fuego con un breve artículo que sitúa a Métal Hurlant en su momento, explicando su origen y su muerte (anunciada). Dicho artículo es el complemento perfecto para el texto redactado por el propio coordinador de la obra, que se circunscribe al título del volumen y subraya la importancia capital de un film que nunca llegó a rodarse: el Dune de Alejandro Jodorowsky. Dicho film contó con una preproducción costosa y muy elaborada, que relacionó a figuras indispensables a la hora de entender la estética fantastique de Métal Hurlant, como el suizo H. R. Giger, el norteamericano Dan O'Bannon y el propio Moebius. Así, de las cenizas de un proyecto frustrado surgieron ideas que Jodorowsky plasmó en cómics como El Incal -su más exitosa colaboración con Moebius, después del inaugural y breve Los ojos del gato-, así como la unión de Giger y O'Bannon con Ridley Scott, realizador contratado para sustituir al psicomago chileno... y que al final tampoco pudo llevar al proyecto a buen puerto. Pero el británico Scott acabaría sumando buena parte de estos talentos en su grandiosa Alien, el 8.º pasajero, mientras David Lynch acababa materializando un polémico Dune en pantalla grande que no satisfizo a casi nadie, el propio director incluido.



Así, Dune y Alien se erigen como dos de los tres proyectos de la ciencia ficción cinematográfica más influyentes del último cuarto del siglo XX. El tercero en discordia sería, claro, Blade Runner, también firmada por Scott y a decir de muchos un plagio de "The Long Tomorrow", historia escrita por Dan O'Bannon y dibujada por Moebius... y publicada en dos entregas en Métal Hurlant. Solamente la existencia de estos tres proyectos justificarían la importancia de la revista gala a la hora de entender la evolución del cine fantástico y de ciencia ficción en los últimos siete lustros. Pero hay más, claro: Jodorowsky, de forma paralela a su labor como guionista de cómics, escritor y psicomago, desarrolló una filmografía como cineasta tan particular como polémica, con títulos tan destacados como El Topo, La montaña sagrada o Santa Sangre; por su parte, Moebius trabajó en cintas tan importantes desde un punto de vista generacional y técnico como Tron, sin olvidar cintas francesas como El quinto elemento de Luc Besson -un film que no existiría tal y como lo conocemos sin el legado artístico de Métal Hurlant- o Blueberry: La experiencia secreta, tan fallida como por momentos fascinante adaptación firmada por Jan Kounen.



Como decíamos, Jesús Palacios ha dejado espacio a la crítica de la historieta: así, es el crítico y guionista Borja Crespo el encargado de realizar una completa semblanza de Jodorowsky, no olvidándose de ninguno de sus largometrajes y tampoco dejando pasar ninguno de sus cómics, desde los más míticos (algunos ya citados, a los que cabe sumar La casta de los metabarones, El lama blanco y El corazón coronado) a trabajos más recientes como Bouncer, Los Borgia o Pietrolino. De igual forma, es el autor del espléndido Modotti Ángel de la Calle quien firma el repaso a la obra de Enki Bilal, el yugoslavo de nacimiento pero francés de formación que, pese a su escasa colaboración en Métal Hurlant, debe ser considerado como una de sus figuras más influyentes. De la Calle, como autor que es, repasa pormenorizadamente la carrera de Bilal como dibujante, desde sus inicios en Pilote hasta el reciente Animal'Z, atendiendo al desarrollo de su técnica gráfica.



Las otras personalidades que cuentan con un capítulo propio son, claro, Moebius -cuya sombra, por otra parte, planea por encima de toda la obra-, aquí comentado por Rubén Lardín; el citado Giger, diseñador del mítico alien de Ridley Scott, retratado por Carlos Arenas; y Marc Caro, co-autor de Delicatessen y La ciudad de los niños perdidos junto a Jean-Pierre Jeunet, y que aquí cuenta con el crítico Antonio José Navarro como firma autorizada.



Así pues, estamos ante un volumen completísimo -el arquitecto y crítico de cine Jorge Gorostiza atiende al diseño de producción influenciado por las historietas de Métal Hurlant, mientras Adolfo Reneo da cuenta de los filmes de animación vinculados a los autores de la revista, con El planeta salvaje de René Laloux al frente-, que abre posibilidades críticas y que desvela nuevas maneras de mirar tanto los filmes más conocidos (y algunos desconocidos) del cine fantástico contemporáneo como las historietas que marcaron a varias generaciones de lectores de cómic, ya fuese en su Francia natal como en Estados Unidos a través de Heavy Metal o en la misma España en diversas cabeceras de la factoría de Josep Toutain. Una pieza indispensable, pues, para entender la obra de algunos de los mejores fabuladores de la ficción fantástica de nuestro tiempo... sea cual fuere el campo elegido para hacerlo.

[Imágenes: Jesús Palacios, Métal Hurlant n.º 1, Jean Giraud 'Moebius', Starwatcher, Dune, primera página de "The Long Tomorrow", Enki Bilal, Delicatessen, El planeta salvaje.]

jueves, 29 de julio de 2010

TAKESHI KITANO

Takeshi Kitano. Niño ante el mar
Santiago Vila
Madrid, Akal, 2010
128 pp. - 10 €



Cuando en la década de los 90 empezaron a comercializarse en España, primero en los cines y luego en formato doméstico (en el ya añejo VHS), las películas del cineasta japonés Takeshi Kitano, se empleaba como fórmula de reclamo un lema a cuyo atractivo era difícil resistirse: "La respuesta japonesa a Clint Eastwood". Ni qué decir tiene que por aquel entonces se pensaba más en Harry el Sucio, personaje, que en el propio Eastwood, actor y director, porque en verdad habría sido casi imposible poder adivinar por aquel entonces cuán acertadas iban a ser aquellas palabras.




Y es que, si con el paso del tiempo, el Eastwood realizador demostró ser mucho más que el policía de San Francisco de métodos expeditivos y gatillo fácil, filmando películas tan lejanas de ese icono del cine policíaco de los 70 como el biopic sobre Charlie Parker Bird, la romántica Los puentes de Madison, la negrísima Mystic River o el díptico formado por Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima, Kitano también ampliaría sus horizontes y, con ellos, la imagen pública de su figura, al realizar filmes tan intimistas y delicados como El verano de Kikujiro o Dolls.



Así pues ambos, Eastwood y Kitano, ya han dejado bien patente desde hace unos años que son capaces de (hacer) cualquier cosa... Si bien en el caso del realizador nipón esta situación venía de más atrás en el tiempo, y el reducir su cine -como actor y sobre todo como realizador- al subgénero de policías y gángsters yakuza era fruto más del desconocimiento que no de la propia realidad.



Así lo demuestra este Takeshi Kitano. Niño ante el mar, un libro de extensión comedida pero alcance considerable en el que su autor, Santiago Vila, sin irse por las ramas pero sin dejar de lado ningún aspecto, resonancia o concomitancia relevantes, pone los puntos sobre las íes ofreciendo un trabajo indispensable no ya para los seguidores de Kitano, sino para cualquier aficionado al cine japonés que se precie.



Vila repasa la carrera artística de Kitano, desde que en 1973 formase con Kiyoshi Kaneko el dúo cómico Two Beat -que explica el nombre artístico de Beat Takeshi, al que ha permanecido fiel hasta hoy en su faceta como actor-, hasta su película de 2008, la inédita Achilles and the Tortoise (fuera queda la recentísima Outrage, que se verá en el próximo Sitges). Entre una fecha y otra, y en orden no estrictamente cronológico sino atendiendo a temas y figuras preponderantes de su estilo, el autor da buena cuenta de los muchos Kitanos que existen, empezando, claro, por el del relato policíaco, el de filmes como Violent Cop (su debut tras las cámaras sustituyendo al inicialmente previsto Kinji Fukasaku, que luego le dirigiría en Battle Royale), Boilint Point o Sonatine... Tres cintas que se distribuyeron en ocasiones como una trilogía improvisada y que supusieron el desembarco de su autor en el mundo occidental, incluido España, a mediados de los años 90.



Pero, como decíamos, hay otros Kitanos: el Kitano intimista, autor de títulos espléndidos como los ya citados El verano de Kikujiro y Dolls (esta última, para muchos, su obra maestra absoluta); o el Kitano desprejuiciado, irónico y autorreferencial de esa suerte de díptico formado por las comedias marcianas (y metanarrativas) Takeshis' y Glory to the Filmmaker!, en las que reflexiona sobre su propia figura como actor y realizador en el marco del cine internacional.



No obstante, pese a la realización de estos títulos, y de otros como la histórica -a la manera de Kitano, claro está- cinta de samuráis Zatoichi, el realizador ha seguido fiel al género policíaco, un tipo de narración al que se siente muy cercano porque, como le ocurriera a Martin Scorsese, se parece mucho a la realidad que veía en su barrio siendo niño; esto es, su cine de género estaría tan cerca de propuestas neorrealistas como del cine clásico norteamericano de serie B. Buena muestra de su fidelidad al film noir fue el hecho de que su puesta de largo en los festivales occidentales fuese el largometraje Hana-Bi (Flores de fuego), que en 1997 lo convirtió en un nombre a seguir dentro de la modernidad cinematográfica al ser galardonado con el León de Oro en el Festival de Venecia. Y años más tarde realizaría Brother, o lo que es lo mismo, la traslación de su sempiterno personaje de gángster de pocas palabras y menos sonrisas al marco de la criminalidad de los Estados Unidos.



En su Takeshi Kitano, como decíamos, Santiago Vila atiende a los temas y las figuras que han hecho del cine del japonés una de las obras más coherentes y al mismo tiempo más capaces de sorprender con lo inesperado de la cinematografía mundial. Y para ello ha sabido recurrir, por un lado, a las indispensables referencias cinematográficas: no solo las de los clásicos nipones como Kurosawa u Ozu, o las de nombres más contemporáneos como Seijun Suzuki o el citado Fukasaku, sino también a realizadores occidentales hermanados de alguna manera con la concepción fílmica de Kitano, como son los casos del francés Jean-Pierre Melville o del italiano Sergio Leone. Y, por otro lado, también ha hecho uso de otros campos de la cultura y el conocimiento, con referentes tan autorizados como Umberto Eco o Ruth Benedict, la autora de uno de los ensayos (occidentales) más populares acerca del mundo oriental: El crisantemo y la espada.



El fructífero resultado del visionado de su trabajo y de un trabajo de investigación imaginamos que arduo es un libro que tiene más de análisis que de crítica, y que arroja luz sobre las sombras del arte de Takeshi Kitano, un director que puede gustar más o menos, pero que nunca deja indiferente. Y eso es toda una garantía de interés en los tiempos, adocenados y alienantes, que corren, también para el cine.

[Imágenes: Glory to the Filmmaker!, El verano de Kikujiro, Hana-Bi (Flores de fuego), Sonatine, Dolls, Brother, Zatoichi.]

viernes, 25 de junio de 2010

Julio Medem: manual de instrucciones



Con motivo del estreno de Habitación en Roma, en la columna de prensa de hoy viernes recomendamos la lectura de Julio Medem, la monografía escrita por Zigor Etxebeste Gómez y publicada por Cátedra dentro de su colección Signo e Imagen / Cineastas.

Podéis acceder a dicha columna a través de nuestra web hermana mayor, Abandonad toda esperanza:

martes, 8 de junio de 2010

BIBLIOTECA DEL CINE ESPAÑOL

Biblioteca del cine español (Fuentes literarias 1900-2005)
Carlos F. Heredero & Carlos Santamarina
Madrid, Cátedra, 2010
664 pp. - 26 €



Este Biblioteca del cine español, que acaba de editar Cátedra dentro de su colección Filmoteca / Serie Mayor, cayó en mis manos justo en el momento en que un servidor andaba preparando su intervención en Mayo Negro VI, precisamente sobre las adaptaciones realizadas a partir de novelas y relatos de género negro que han pasado a formar parte de la cinematografía patria. Así pues, y dada la gran utilidad que le vi entonces, puedo atestiguar de primera mano la valía de una obra de consulta que se me antoja indispensable en la biblioteca de cualquier estudioso del séptimo arte que se precie.



El subtítulo de la obra, "Fuentes literarias (1900-2005)", concreta un poco más qué encontrará el lector en su interior: la reseña de toda aquella película de nacionalidad española -sea en su totalidad o se trata de una coproducción- realizada hasta el año 2005 a partir de un texto literario previo... sea este autóctono o foráneo.



Por supuesto, la cubierta debía estar dedicada a una de las muchas adaptaciones que de nuestra obra literaria más importante, el Quijote de Miguel de Cervantes, se han realizado. Le ha tocado en suerte a El caballero don Quijote, la versión de 2002 dirigida por Manuel Gutiérrez Aragón y protagonizada por Juan Luis Galiardo, pero el honor también podría haber recaído en otras muchas versiones de la inmortal novela, siendo las más populares las firmadas por Rafael Gil en 1947 y el Don Quijote de Orson Welles co-realizado por Jesús Franco y distribuido tardíamente en 1992. Eso sí: no encontrarán reseñada la serie televisiva con Fernando Rey y Alfredo Landa, y también de Gutiérrez Aragón, porque el libro está orientado a las películas destinadas a estrenarse en cines.



Toda esta información la encontrará el lector en las páginas 167 a 169 bajo el epígrafe de "Cervantes, Miguel de", pues la referencia que se ha utilizado para construir esta, repito, utilísima enciclopedia es la de los autores adaptados. Una vez situados en cada una de las entradas, aparecen las obras literarias en cuestión ordenadas alfabéticamente -así, encontraremos antes "Gitanilla, La" de 1613 que "Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, El" de 1605 y 1615-, y en cada una de estas subentradas aparecerán las distintas adaptaciones en caso de haber más de una, ordenadas esta vez cronológicamente, como suele hacerse en la redacción de filmografías.



Estamos ante una obra total, que no hace distingos de calidad ni prestigio literarios, y donde conviven con naturalidad el Juan Tenorio de José Zorrilla y el Coyote de José Mallorquí. Así, el diccionario se abre con "Abad, Francisco" y se cierra con "Zunzunegui, Juan Antonio"; entre uno y otro, cientos de autores, españoles o no, que van desde el esplendoroso Siglo de Oro de Lope de Vega y su Fuenteovejuna, El alcalde de Zalamea o El perro del hortelano, hasta la no menos destacada Generación del 98 de Baroja (La busca o Zalacaín, el aventurero según Angelino Fons y Juan de Orduña, respectivamente) o Valle-Inclán (las Divinas palabras y el Tirano Banderas de García Sánchez, las Sonatas de Bardem y Flor de santidad de Adolfo Marsillach)... sin olvidar las últimas producciones dentro de los márgenes cronológicos establecidos.



Pero, como señalaba antes, en una obra de propóstio tan riguroso también hay espacio para las producciones españolas a partir de autores extranjeros, sean o no de habla hispana: por ello, por las páginas de esta obra aparecen nombres como Charles Dickens, Honoré de Balzac, Jorge Luis Borges, Ellery Queen, Mario Vargas Llosa, Jules Verne o Émile Zola, por citar tan solo algunos. Y antes de que nadie pregunte, también aparecen adaptaciones del mundo del cómic, siempre que sean de obras concretas -como el Atolladero, Texas de Óscar Aibar y Miguel Ángel Martín, llevado a la gran pantalla por el primero-, y no guiones originales a partir de personajes creados previamente, como Mortadelo y Filemón de Francisco Ibáñez.



Este último rasgo afecta también a producciones como las protagonizadas por Manolito Gafotas, el personaje creado por Elvira Lindo, pues sus películas no están basadas en ningún texto previo. Esta razón para la exclusión, como otras igual de pertinentes, así como las razones de las inclusiones, se explican en dos artículos introductorios de casi sesenta páginas que constituyen un pequeño diccionario por sí mismos, y donde se nos explica, basándose en un profundo trabajo de investigación y contrastación de fuentes, que no nos encontremos reseñadas A un Dios desconocido de Jaime Chávarri, El cebo de Ladislao Vajda o El Cid de Anthony Mann.



Resumiendo: estamos ante un título de consulta imprescindible para dotar de rigurosidad a cualquier estudio sobre el cine español que pase por las adaptaciones literarias del mismo, sean versiones de novelas o relatos, sean adaptaciones de zarzuelas, obras de revista, seriales radiofónicos, tebeos o novelitas de quiosco. Un libro que, para mayor facilidad de consulta, se completa al final con índices por orden alfabético de películas, directores, títulos de obras literarias españolas y otro tanto de las extranjeras.



Así, Biblioteca del cine español supone un paso más en la investigación de este apartado de nuestro cine, que supera con creces la hasta ahora más que funcional base de datos Adaptaciones de la literatura española en el cine español de Gloria Camarero -que, como su título indica, no contempla versiones de obras foráneas- ubicada en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, y que por ende se constituye como adquisición indispensable para todo especialista y estudioso de nuestro cine.

martes, 1 de junio de 2010

Fotogramas 2.000



La revista Fotogramas, decana en la información sobre cine en España, cumple dos mil números este mes de junio. La Biblioteca Langlois le desea felicidades.