lunes, 27 de febrero de 2012

MALAS PERO DIVERTIDAS

Malas pero divertidas. 100 películas inconfesables
Naxo Fiol & Aratz Juanes & Víctor Olid
Barcelona, Raima, 2011
240 pp. - 19,95 €




Sin que en puridad tengan nada que ver, el presente libro podría considerarse como un hermano bastardo de Cult Movies, obra que casualmente leímos y reseñamos inmediatamente antes. Y es que los dos presentan algunas características comunes: ambos son una antología de cien comentarios sobre otras tantas películas que están al margen de las modas imperantes y las grandes producciones de Hollywood, y los dos surgen como prolongación natural en formato impreso de proyectos digitales previos: en el caso del libro de Vicente Muñoz Álvarez, de la web Hankover (Resaca); en lo que concierne a este Malas pero divertidas que editaba Raima a finales del año pasado, del blog colectivo que firman sus tres autores, Aquí Vale Todo, que desde que un servidor tuvo noticia de él se ha convertido en una web de referencia y visita regular obligada.


Olid, Juanes y Fiol: malos pero divertidos


Además, los subtítulos de ambos volúmenes son prácticamente intercambiables: por un lado, lo de “100 películas inconfesables” no le iría mal a una obra como Cult Movies, por la que se pasean junto a algún que otro clásico incontestable monumentos a una estética de dudoso gusto y/o una moral de lo más discutible, de Saló de Pasolini o La gran comilona de Ferreri a títulos más recientes como la escatológica Taxidermia o la polémica Anticristo de Lars von Trier. Pero de lo que no cabe duda alguna es de que el subtítulo de esta obra, “Películas para llevarse al Infierno”, le viene ni que pintado al libro que ahora nos ocupa: un repaso a lo más paupérrimo, lamentable, grotesco… a la par que divertido -como ya sugiere su mismo título- que ha dado la producción cinematográfica mundial. Aunque por otra parte quizá sea innecesario llevarse estas películas al infierno... porque ya deben de estar allí esperándonos.


Uno de los clásicos de la serie Z


Y es que, como ya imaginará el lector, el objeto de Malas pero divertidas es precisamente el cine llamado trash o de serie Z -sus autores, más castizos, prefieren el término "cine chungo"-, esas cintas que siendo el pobre resultado de tantas limitaciones (unas veces económicas, otras artísticas, ambas cosas las más de las veces), cuando no de la desfachatez más absoluta por parte de sus responsables, se convierten en objeto de culto por parte de aquellos que disfrutan con este tipo de cine, que más allá de rasgos temáticos se ha acabado convirtiendo en una suerte de subgénero. Ni que decir tiene que un servidor se cuenta entre ese grupo de cinéfilos (otros dirían, quizá con más acierto, cinéfagos) que disfrutan escarbando en busca de este tipo de productos en las tiendas especializadas y en Internet. De ahí que le dedicara una sección, ya desaparecida y por algunos añorada, en nuestro blog hermano mayor Abandonad toda esperanza, bajo el lema de “Bodrios que hay que ver”.


El director de Mega Shark vs. Giant Octopus
firma el prólogo


Pero centrémonos ya en el contenido de este, les adelanto ya que indispensable, Malas pero divertidas, un libro que arranca con un prólogo de Jack Perez, director de Mega Shark vs. Giant Octopus... lo cual es ya toda una declaración de intenciones. Los autores, entre los que se cuentan el director de cine amateur, fanzinero fundador de Suburbio y y coorganizador de la Maratón de Cine Fantástico y de Terror de las Cotxeres de Sants Naxo Fiol, y el realizador del programa de radio La hora de Ving Rhames Víctor Olid, han elegido cien títulos clasificados de la siguiente forma: "Malas y peligrosas", "Malas que intentaron dar miedo", "Malas con pedigrí", "Malas pero exóticas", "Malas y disparatadas" y "Malas de castigo". Es decir: cine de muchas clases, con diversos rasgos distintivos... pero todo él malo sin excepción. En ocasiones, diríamos que malísimo.


Un intento patrio de aprovecharse
del éxito de Superman


Y desternillante. Tanto es así que leyéndolo un servidor se saltó una de las reglas de oro que cumple a rajatabla cuando lee un libro de estas características: leer solo aquellos comentarios de las películas que ya ha visto. No lo cumplí con Cult Movies, si bien allí fue por una razón diferente: la curiosidad que me despertaron algunos títulos que conocía poco o que incluso me resultaban totalmente desconocidos. En el caso de Malas pero divertidas, y aunque en su interior también he descubierto alguna que otra joya ignota -y lo de joya solo puede ir en cursiva, claro está-, la razón para leerlo de cabo a rabo fue que me estaba divirtiendo mucho con él. En ocasiones, tanto o más que viendo las películas comentadas en cuestión.


Barman y Droguin contra el crimen... y el buen gusto


Así que lo leí entero, primero a salto de mata y luego volviendo atrás y dando buena cuenta de los textos que me había saltado. De esta forma descubrí que por sus páginas se pasean cineastas que no podían faltar a una cita similar, caso de nuestros ínclitos Jesús Franco y Paul Naschy, el malogrado Jean Rollin, un par de genios de la exploitation italiana como Aristide Massaccesi y Bruno Mattei (o lo que es lo mismo, Joe D'Amato y Vincent Dawn), clásicos de nuestro cine más psicotrónico (como Supersonic Man de Juan Piquer Simón), o (puestos a no faltar) los debuts en la dirección de Ricardo Bofill y Leonardo Dantés. Pero también hay sorpresas, la mayoría provenientes de latitudes cuyas filmografías no son muy conocidas aquí pese a compartir el mismo idioma -caso de México o Perú, los países de América Latina más presentes aquí-, que han legado a la historia del séptimo arte filmes cuyo título ya lo dice todo: Intrépidos punks, Fray Justicia (no confundir con Fray Escoba), Caperucita y Pulgarcito vs. los Monstruos, El miedo no anda en burro (con diferencia, mi favorito), Dios tarda pero no olvida (no es un spaghetti western, aunque por el título lo parezca), Juanito el huerfanito, Jarjacha, el demonio del incesto, La verdadera historia de Barman y Droguin (con toda la desvergüenza del mundo, sin pagar derechos a DC Comics), Jarri Puter (lo mismo, pero con J. K. Rowling), etcétera.



Los carteles de Boris Vallejo,
lo mejor de la saga


Si atendemos a temáticas, podemos destacar algunas como el subgénero postapocalíptico a lo Mad Max (con títulos como 2024. Apocalipsis nuclear, 2020. Los rangers de Texas o El infierno vuelve a Frogtown) o las llamadas -en muchas ocasiones de forma reduccionista- "películas de kárate" (Kárate contra mafia, Veredicto implacable). También hacen acto de presencia actores inevitables de este cine de videoclub (o direct to video, en terminología anglosajona), como Chuck Norris (Invasión U.S.A.), Lorenzo Lamas (Snake Eater), David Hasselhoff (Nick Fury Agent of Shield, aka Objetivo Manhattan), Hulk Hogan (Lucha sin límites)... junto a alguna que otra special guest star inesperada, como los cantantes Antonio Molina y El Fary. Junto a todos estos títulos destaca la saga Deathstalker, serie Z al rebufo del éxito del Conan el bárbaro de Millius y Schwarzenegger, que es analizada pormenorizadamente, entrega a entrega, por los autores del libro.


Lorenzo Lamas, un habitual del direct to video


De esta forma, Malas pero divertidas se convierte en un placer no necesariamente culpable, como sí lo son la mayoría de películas comentadas, y donde he tenido el placer de encontrar comentarios de filmes que en la citada sección de "Bodrios que hay que ver" un servidor glosó en su día. Este es el caso de la lamentable Vampirella, la muy cutre Alien Dead, la inenarrable Noche en el tren del terror, la ridícula Neon Maniacs, la sorprendente (en muchos sentidos, y casi ninguno bueno) producción española Los violadores, la divertida (por lamentable) El violador infernal o la inevitable -en una obra de estas características, por supuesto- R.O.T.O.R.


Chuck Norris, toda una institución de
las action movies de bajo presupuesto


Leyendo estos comentarios recordé aquellos que escribí en su día, y caí en la cuenta de que el único defecto que podría ponerse a este Malas pero divertidas no solo no lo es tanto, sino que es un rasgo poco menos que inevitable: Fiol, Juanes y Olid emplean un registro textual en muchas ocasiones próximo a la oralidad, con vulgarismos y giros lingüísticos muy habituales en el registro hablado pero en principio impropios del escrito. Un registro que, precisamente, usé yo para comentar en su día estas películas pese a que no lo utilice en el resto de textos. Y es que sobre películas como estas, difícilmente se puede escribir de otra manera: con cercanía al lector y sin ningún tipo de respeto por el material referenciado.


Troll 2: para muchos, la peor película de la historia


Por si todo esto fuera poco, el libro incluye a modo de apéndice una relación de "Otras cien películas inconfesables", donde aparecen títulos de realizadores como Ed Wood Jr. o Roger Corman, un par de adaptaciones de cómic como Daredevil y La liga de los hombres extraordinarios... y filmes tan curiosos (por decir algo) como Blood Feast, The Manitou, Star Crash, Abrazo mortal (esta, ya ven, no me parece mala precisamente, aunque sea barata), Mil gritos tiene la noche, Regreso del más allá, Future Kill, Ghoulies, la mítica Troll 2, Alone in the Dark del inefable Uwe Boll... y hasta un par de thrillers de Al Pacino, 88 minutos y Asesinato justo (este también con Robert de Niro). Un listado precedido de una nota en la que los autores amenazan conque quizás un día de estos llegue un Malas pero divertidas 2 que recoja algunas o todas de las aquí citadas; ojalá este Malas y divertidas sea el éxito que merece ser y sus autores puedan y quieran cumplir su amenaza.

miércoles, 8 de febrero de 2012

CULT MOVIES

Cult movies. Películas para llevarse al Infierno
Vicente Muñoz Álvarez
(Pictogramas de Julia D. Velázquez)
Madrid, Eutelequia, 2011
124 pp. (+ 32 láminas) - 20 €




Vaya por delante que este Cult movies, cuyo subtítulo reza Películas para llevarse al Infierno y que editó a finales del año pasado Eutelequia, no es un libro sobre cine convencional. Me refiero a que no es convencional como libro sobre cine, aunque también es cierto que el cine que trata es cualquier cosa menos presa de las convenciones. Y no lo es ni por el tema tratado, ni tampoco por quién lo firma: Vicente Muñoz Álvarez no es ni un crítico de cine al uso, ni tampoco un historiador especializado en cinematografía, sino un escritor y poeta que se acerca al objeto fílmico como un espectador más, pero con la mirada del que está acostumbrado a poner en negro sobre blanco, a través de ficciones y versos, su visión del mundo.


Repulsión: un film de Polanski de indudable culto


El origen del libro, como el mismo autor explica en su prólogo "Fascinación & Arrebato" (homenaje confeso al film de Iván Zulueta presente en la antología, pero también a una cinta de Brian de Palma), es digital: para promocionar la publicación de la antología Resaca/Hankover: Un homenaje a Charles Bukowski coordinada por Patxi Irurzun y el propio Muñoz Álvarez, se abrió el blog Hankover: Hijos de Satanás, y fue allí donde este escritor leonés publicó una sección llamada "Cult Movies" en la que glosaba las excelencias de, aproximadamente, unas 150 de las películas que él considera de culto y que le han llamado, por la razón que sea, la atención.


Arrebato: un clásico de nuestro cine oculto


Como ya imaginará el lector, este Cult movies es una recopilación de algunos de aquellos textos, remodelados para la ocasión mediante la ampliación y la descontextualización del blog; en concreto, se recogen un centenar de reseñas de películas, a las que Muñoz Álvarez alude así: "No son, en cualquier caso, las que yo considero las cien mejores películas de la historia (que requerirían otra lista aparte), sino las que, por una u otra razón, desde mi punto de vista, merecen realmente el calificativo de 'películas de culto'".


Sed de mal: ¿un film de culto?


Por supuesto, una etiqueta como "película de culto" siempre será discutible, y al que esto firma le puede extrañar ver dentro de la selección, más allá de sus indudables valores, un drama de la Edad de Oro de Hollywood como Días sin huella de Billy Wilder o algunos de los últimos epígonos de ese mismo cine, caso de Sed de mal de Orson Welles o Vértigo y Psicosis de Alfred Hitchcock, por más que todas ellas cuenten con un culto de seguidores (que deben de ser legión). Pero cualquier reserva previa se viene abajo ante el criterio expuesto por Muñoz Álvarez para urdir su selección: "lo epatante, lo crítico, lo atípico, lo raro, lo provocador, lo grotesco, lo perverso, lo magnético, lo desinhibido, lo incómodo, lo hiriente, lo hipnótico, lo fascinante, lo arrebatador". Algunos de estos adjetivos, por supuesto, permiten manga ancha para incluir lo que (le) venga en gana. Pero dado el interés general de los distintos artículos, bienvenida sea esta amplitud de miras.


Anticristo: la película más reciente de las comentadas


Las películas recogidas están ordenadas en orden cronológico -como corresponde a las filmografías de la mayoría de los libros especializados en cine-, de Freaks de Tod Browning a Anticristo de Lars von Trier. Entre una y otra, muchos títulos que nunca deberían faltar en una obra de estas características, como la atípica La noche del cazador, los primeros filmes de Polanski (Repulsión y Cul-de-sac), The Trip de Roger Corman, varios trabajos de Mario Bava, la monumental La mamá y la puta de Jean Eustache, Supervixens de Russ Meyer o un par de filmes -sean ficción o no, como Teniente corrupto y Grizzly Man respectivamente- del siempre inclasificable Werner Herzog. Pero, por supuesto, y dado el interés del autor por la provocación como premisa, destacan cintas tan polémicas como La naranja mecánica, La gran comilona, Saló o los 120 días de Sodoma, La posesión, Henry, retrato de un asesino, Funny Games o Taxidermia. Echo de menos, eso sí, la polémica A Serbian Film... e imagino que al autor le interesará muy mucho el volumen colectivo Ven y mira, precisamente el libro comentado hace un par de semanas en esta misma página.


Henry: una película difícil de olvidar


Por otra parte sorprende, y muy gratamente, que Muñoz Álvarez esté al tanto del último cine fantástico, la mayoría inédito en nuestros cines, que se hornea en diversas latitudes, y que lo considere digno de difusión. Así, hacia la parte final del libro pueden encontrarse comentarios de cintas tan interesantes como Calvaire, The Living and the Dead, À l'intérieur, Eden Lake o Martyrs. Además, también sorprende, y sobre todo se agradece, que a estas alturas de la película y cuando el que esto firma siempre se ha interesado por este cine subterráneo y de escasa difusión, todavía se puedan descubrir películas desconocidas, verdaderamente ignotas, como Bohemia perdida, Ni el mar ni la arena o Veneno para las hadas.


Eden Lake: como otros de interés, film inédito aquí


Igualmente, resulta de agradecer el poder leer comentarios meditados acerca de películas espléndidas que no han recibido la atención que sin duda merecen pese a sí haberse estrenado, contar con realizadores (re)conocidos y/o pertenecer a géneros o corrientes de moda en su momento. Es el caso de títulos como la muy curiosa e inquietante La centinela, El séptimo continente (primer largo del hoy laureado Michael Haneke), Nekromantik 2 (uno de los clásicos del ultragore alemán), la muy reivindicable The Descent... o la curiosa producción española Gritos en el pasillo, animación stop motion con cacahuetes (!) que el lector tendrá la oportunidad de ver pues la edición viene acompañada de la película en formato digital.


Gritos en el pasillo: terror psicológico y cacahuetes


Hablando de "material adicional": hay que mencionar que el volumen se complementa con 32 pictogramas realizados por Julia D. Velázquez que aluden a otras tantas de las películas recogidas en el libro, y que se incluyen al final del mismo. Los hay muy apropiados respecto de los filmes que retratan (como Blow Up, Vanishing Point o la misma Arrebato), de una belleza conceptual exquisita (En compañía de lobos y Reservoir Dogs serían mis favoritos), y también aquellos que mantienen un perfecto equilibrio entre una cosa y otra (caso de las citadas Psicosis y Nekromantik 2). Sea como sea, se trata de un complemento visual perfecto para un libro que se puede leer de un tirón o en pequeñas dosis, y que les descubrirá películas que desconocen y que no me cabe duda intentarán ver por todos los medios, a pesar de la desaparición de Megaupload. Si de paso, como a mí, les despierta el interés por conocer la obra de ficción de su autor, mejor que mejor.


(+) A propósito de Vicente Muñoz Álvarez:
- Mi vida en la penumbra
- Vinalia Trippers (Proyecto)

miércoles, 1 de febrero de 2012

VEN Y MIRA

Ven y mira. El cine fantástico y de terror en la zona prohibida
Rubén Lardín (coord.)
San Sebastián, Donostia Kultura, 2011
418 pp. - 22 €




Título tras título, año tras año, la colección de volúmenes temáticos editados por la Semana de Cine Fantástico de San Sebastián y dedicados a diversos aspectos, temáticas y nombres del género, se han convertido en obras de referencia ineludibles para los especialistas y aficionados al mismo. Sin ir más lejos, en esta misma página hemos glosado ya los dos volúmenes inmediatamente anteriores, "Métal Hurlant" y el cine fantástico y La bestia en la pantalla, ambos coordinados por Jesús Palacios y de lectura indispensable.


Rubén Lardín y Jesús Palacios, presentando el libro


En esta ocasión, Palacios cede el testigo a Rubén Lardín en la dirección del volumen colectivo Ven y mira. El cine fantástico y de terror en la zona prohibida, que toma como objeto de estudio "ese cine considerado amoral, molesto y a contracorriente"; esto es, algunas de las cintas más polémicas de todos los tiempos, y que reúne a la siguiente nómina de estudiosos: Joan Ripollès Iranzo, el citado Palacios, Daniel Ausente, Jorge de Cascante, Nelson de la Rosa, Jordi Costa, Frank G. Rubio y el propio Lardín.


Häxan: los orígenes del "cine prohibido"


Como en las entregas anteriores, el coordinador del volumen abre fuego con una introducción a modo de presentación del proyecto, para acto seguido ceder paso a diversos ensayos genéricos sobre el tema. En esta ocasión, Joan Ripollès Iranzo es el primero en acometer el recuento de temas delicados y filmes que se han atrevido a tratarlos, recordando cintas como Shock Waves, la más popular Los niños del Brasil o las más recientes Hostel y Turistas.


Hostel: torture porn para las grandes masas


A continuación Jesús Palacios, el propio Lardín y muy particularmente Daniel Ausente nos recuerdan la historia de cómo la censura ha sometido a control algunas de estas películas, desde los tiempos del primer cine silente hasta el reciente caso de la prohibición de exhibición y la acusación judicial contra Ángel Sala -a quien, junto a José Luis Rebordinos, está dedicado el libro- de A Serbian Film... Un (lamentable) caso que, a nadie se le escapa, ha servido de detonante para la organización del ciclo dentro del marco del Festival al que acompaña el presente volumen.


A Serbian Film: la película-escándalo de la década


En el apartado "Planeta prohibido" el lector encontrará diversos estudios más específicos: de nuevo, Ripollès Iranzo hace acto de presencia para tratar el cine exploitation norteamericano, con títulos como Forced Entry, Mondo Topless (del inimitable Russ Meyer, toda una eminencia en este ámbito), la emblemática La violencia del sexo (I Spit on Your Grave) o la exitosa La última casa a la izquierda, debut en la dirección del luego muy popular Wes Craven, a la sazón creador de dos mitos modernos del terror como Freddy Krueger (Pesadilla en Elm Street) y Ghostface (Scream).


La violencia del sexo ha contado con
un reciente y muy digno remake


Por su parte, Jesús Palacios dedica su atención tanto a filmes pertenecientes por derecho propio al cine fantástico como otros que no lo son tanto pero que se mueven por territorios limítrofes al mismo: es el caso de Un perro andaluz y La edad de oro, primeros filmes de Luis Buñuel y obras clave del surrealismo cinematográfico; Hated de Todd Phillips, autor luego de la muy exitosa Resacón en Las Vegas; Taxidermia, de Gyorgy Palfi... o muestras de cine de autor en clave indiscutiblemente fantastique, como La posesión de Andrzej Zulawski o Anticristo de Lars von Trier.


Isabelle Adjani y Sam Neill protagonizaron
la enfermiza La posesión


A continuación, Lardín explora "los bajos fondos del horror mediterráneo", con muestras de ese cine abisal y ultraviolento que tan bien se les ha dado a realizadores de latitudes europeas (sobre todo los italianos, como es bien sabido); inmediatamente después, Nelson de la Rosa y Jesús Palacios tratan dos temas particularmente polémicos: la presencia de la fe religiosa en el cine de género, sea terror o erótico (acuérdense del cine de Walerian Borowczyk y demás imitadores ambientado en el interior de tortuosos conventos), así como el papel que juegan los niños bien como víctimas bien como personajes negativos dentro del género, sin lugar a dudas uno de los temas tabú más destacados como tal: El exorcista, Tras el cristal, La huérfana, de nuevo la inevitable A Serbian Film...


La huérfana, un thriller muy efectivo, está dirigido
por el español Jaume Collet-Serra


Después, Nelson de la Rosa dedica unas páginas a aquellas películas susceptibles de ser incluidas en el corpus objeto de estudio de este libro y que sitúan su acción en un tiempo futuro; por su parte, Jordi Costa analiza cómo la imaginería de lo extremo ha acabado encontrando un hueco en el cine mainstream gracias a Quentin Tarantino, los remakes del cine de terror de los 70 o la franquicia Saw y los trabajos siguientes de sus artífices.


Peeping Tom: otro clásico del "cine prohibido"


Finalmente, y como en los volúmenes anteriores, uno de los apartados más interesantes del volumen es la antología crítica de títulos importantes del tema tratado. En este caso, los filmes seleccionados son La brujería a través de los tiempos (Häxan), la magistral e inolvidable La parada de los monstruos (Freaks), otra obra maestra como El fotógrafo del pánico (Peeping Tom), Este perro mundo (Mondo Cane), La naranja mecánica de Stanley Kubrick, Viva la muerte, la reivindicable La semana del asesino de Eloy de la Iglesia, Thriller. A Cruel Picture, Sweet Movie, Saló o los 120 días de Sodoma de Pasolini, La muerte en directo de Bertrand Tavernier, Holocausto caníbal, Pesadillas de una mente enferma (Nightmare), Cada ver es..., la fundamental Videodrome de David Cronenberg, Angst, el film clave del ultragore alemán Nekromantik, Tras el cristal del hoy premiado (por Pan negro) Agustí Villaronga, Society, Funny Games de Michael Haneke, Seul contre tous de Gaspar Noé (también autor de Irreversible), la espléndida (y brutal) Martyrs, Encarnaçao do demonio de Mojica Marins, A Serbian Film y la inédita aquí Notre jour viendra.


Martyrs, buen ejemplo del cine francés más extremo


Cierran el volumen una breve pero interesante antología de citas al hilo del tema tratado (con la variopinta intervención de, entre otros fragmentos, D. H. Lawrence, el recientemente fallecido Manuel Fraga Iribarne, Pasolini, Cronenberg, Georges Bataille y Marco Ferreri), la bibliografía pertinente y los índices onomástico y de títulos citados. Dicho esto, solo cabe señalar, para terminar, que Ven y mira es ya un libro de lectura indispensable para los interesados por el cine fantástico y de terror; pero mencionar esto resulta ser, dada la colección que lo acoge, una (muy feliz) redundancia.


(+) Para saber más:

martes, 31 de enero de 2012

Cirkus Columbia, película y novela

Cirkus Columbia no es estrictamente un libro sobre cine, sino una novela... pero que ha dado pie a una aplaudida película, de igual título, de Danis Tanovic, el autor de la oscarizada En tierra de nadie. Hoy y este jueves, la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo ofrece la posibilidad de asistir a una proyección del film, así como a la presentación del libro, que ha editado en castellano Sajalín.

Más información acerca de ambos actos, pinchando en la imagen siguiente:


lunes, 9 de enero de 2012

CAFÉ-BAR CINEMA

Café-Bar Cinema. Cafés, bares y clubes de película
Jesús Lens
Granada, Almed, 2011
454 pp. (+ 16 láminas) - 24 €



Como ya dije en cierta ocasión, tenía mucha curiosidad por leer este libro, y no solo porque el tema que trata me interesase bastante (que también): a ningún visitante habitual de esta página dedicada a los libros de cine, o incluso a nuestro blog hermano mayor Abandonad toda esperanza, se le escapará que Jesús Lens, el autor del presente Café-Bar Cinema, fue quien escribió con el que esto firma aquel Hasta donde el cine nos lleve, subtitulado "Viajes y escenarios de película", que como el presente publicó la editorial granadina Almed.


Casablanca: Rick's, uno de los más famosos locales de cine


En la gestación del presente proyecto, el también autor del indispensable blog Pateando el mundo me sugirió la posibilidad de encararlo de nuevo a cuatro manos. Por un lado, la oferta resultaba atractiva -el libro que escribimos entre ambos nos deportó no pocas alegrías-, pero por otro la necesidad de llevar a cabo algunos proyectos pendientes me llevó a declinar el ofrecimiento. Lens, lejos de amilanarse -cualquiera que lo conozca personalmente sabrá que el verbo amilanar no se encuentra en su diccionario-, decidió acometer la faena en solitario. Y vaya si lo consiguió: el resultado de su cinefilia y su tesón es este libro de más de cuatrocientas páginas que ya puede encontrarse en las librerías.


Barfly, El corazón del ángel, Sin City...
Mickey Rourke, de bar en bar


Café-Bar Cinema sigue una estructura pareja a la de Hasta donde el cine nos lleve: una historia personal e intransferible -ahora todavía más, al ser una autoría no compartida- del séptimo arte a partir de un tema en concreto; si allí fueron los viajes, los escenarios y los medios de transporte como símbolos de la naturaleza itinerante del ser humano, Lens apuesta ahora por todo lo contrario: por un lugar de descanso y esparcimiento donde hasta los más nómadas se detienen en alguna que otra ocasión: el bar. O la cafetería, el restaurante, la posada, la cantina o el club social de turno.


La taberna del irlandés: Lee Marvin y John Wayne,
a las órdenes de John Ford


Podrá argumentarse que esta no es más que una excusa para escribir de las películas que a uno le apetezca... y no sería faltar a la verdad. Ya al hilo de Hasta donde el cine nos lleve, y en cualquiera de las presentaciones de dicha obra -más de una y de dos oficiadas por el escritor Fernando Marías, a la sazón autor del prólogo del presente libro-, los autores manifestamos que el punto de partida era eso, un mero punto de partida, que nos dejaba si no manga ancha, sí un cierto margen amplio de movilidad para desarrollar filias y fobias, pero sobre todo filias, particulares en esto del gusto cinéfilo.


La cara más amarga de la hostelería:
el alcoholismo de Días sin huella


Así, aunque en una primera parte de este libro que lleva por subtítulo "Cafés, bares y clubes de película" se sigue un cierto orden temporal -"El mundo antiguo y medieval", "Los Bárbaros", etc.-, enseguida se atiende más a una clasificación de carácter geográfico, para luego tratar temas, aspectos, géneros y realizadores muy concretos. Así, uno de los capítulos está dedicado a una nómina de directores que al autor le parecen significativos del tema tratado: así, por las páginas de Café-Bar Cinema se dejan ver Woody Allen, Mariel Hemingway y el Elaine's de Manhattan, David Lynch y la discoteca de Corazón salvaje, Quentin Tarantino y las camareras sin propina de Reservoir Dogs, Michael Mann y la mesa de restaurante que compartieron Robert De Niro y Al Pacino en Heat, o Martin Scorsese y los billares de El color del dinero.


Michael Mann dirige a Pacino y De Niro en Heat


De esta manera, la estructura del libro, sin ser ni mucho menos casual, sí permite tanto leerlo de corrido, como si de una novela se tratase, o a salto de mata, como quien lee un poemario, una enciclopedia o un diario personal. Por ello no es de extrañar que no arranque con los albores del cine -aunque Lens sí se acordará de la famosa Riña en un café de Fructuoso Gelabert, primera producción patria de ficción-, sino en un establecimiento tan poco recomendable como a la postre muy atrayente: La Teta Enroscada de Abierto hasta el amanecer, donde la Satanico Pandemonium que encarna Salma Hayek y que filma Robert Rodriguez con la colaboración de su compinche Tarantino lleva a cabo un numerito que nadie que haya disfrutado habrá podido olvidar.


Salma Hayek encandila a Tarantino (y al espectador)
en Abierto hasta el amanecer


A partir de ahí se sucederán sin descanso cientos de bares fijados en la retina del autor en tanto que espectador gracias a otros tantos cientos de películas, y junto a películas muy conocidas o incluso consideradas como clásicos incontestables del cine (Casablanca, Días sin huella, El hombre tranquilo, La dolce vita, El Padrino y otros muchos títulos de oro) aparecen, y esto es más de agradecer, filmes estupendos que no son tan tenidos en cuenta como se merecen. Este es el caso de joyas como El invisible Harvey, El silencio de un hombre, Asesinato por decreto, El corazón del ángel o, centrándonos en nuestro cine, la magistral Los lunes al sol, el documental sobre jazz latino Calle 54 o la muy reciente (y soberbia) No habrá paz para los malvados.


José Coronado, a punto de tomarse una copa
en No habrá paz para los malvados


Por supuesto, el western cuenta con un lugar destacado, arrancando gracias al saloon en el que empieza Río Bravo, una de las (muchas) obras maestras de Howard Hawks. Tampoco faltan los locales de Johnny Guitar o de producciones más recientes como Sin perdón o Lone Star, aunque como no podía ser de otra forma, y frente a Nicholas Ray, Clint Eastwood o un merecidamente reivindicado John Sayles, es el gran John Ford quien se lleva la parte del león gracias a filmes inolvidables como Pasión de los fuertes, Centauros del desierto o El hombre que mató a Liberty Valance.


Dean Martin, un sheriff con problemas
con la bebida en Río Bravo


Pero, por supuesto, en este Café-Bar Cinema visitaremos muchos más negocios: los locales de ocio de Las Vegas que muestran Bugsy, Casino o la reivindicable Showgirls, los clubes de Cocktail o El bar Coyote, o los establecimientos que salpican la geografía de África, Asia y Oceanía, desde películas tan aplaudidas como Sólo los ángeles tienen alas o Memorias de África a productos tan inanes, pero de indudable éxito, como Cocodrilo Dundee y sus secuelas... Para terminar, como en Hasta donde el cine nos lleve, con el futuro: esta vez, el de La naranja mecánica, Blade Runner o la saga Star Wars.


El futuro de La naranja mecánica empieza
en un bar de copas


Pero no es esta exhaustividad donde radica el mayor acierto de Café-Bar Cinema, aunque sea uno de sus principales atractivos. Lo mejor del presente libro es la interdisciplinariedad, rasgo representativo de cualquier empresa cultural que Lens acomete: el cine es tan solo uno de sus intereses, y la televisión, la música, la literatura, el cómic o la pintura son otras disciplinas que también se convierten en objeto de debate en las páginas de Café-Bar Cinema. Así, la pequeña pantalla (cuya ficción vive un momento de esplendor, qué duda cabe), es presencia habitual en este libro gracias a producciones como Los Soprano, Perdidos, Roma, Mad Men, Treme o las más veteranas Cheers, Twin Peaks, Doctor en Alaska o la superviviente contra viento y marea Los Simpson. Pero también saltarán al paso del lector unos versos de un poema de García Lorca o de un tango de Carlos Gardel, un cuadro de Edward Hopper o un disco de Tom Waits, pasajes de la novela negra del siglo XX (de Chester Himes a Lawrence Block), o citas de intérpretes de jazz o de cómics de Alan Moore o Frank Miller. Todo ello, esto sí, perfectamente hilado y justificado.


¿A quién no le ha apetecido alguna que otra vez
tomarse una copa en Cheers?


Por si esto fuera poco, el autor se encarga de pasearnos cual guía turístico por los locales tal y como existen en la realidad, muchos de ellos convertidos en lugares de peregrinaje para los fanáticos de las películas o las series de televisión en cuestión, si no lo eran ya por otras razones: del Moulin Rouge inmortalizado en el cine por John Huston y Baz Luhrmann al Bada Bing! de Los Soprano, pasando por el Café des 2 Moulins donde trabaja Amélie Poulain o la cafetería del orgasmo fingido más famoso de la historia del cine (el de Meg Ryan en Cuando Harry encontró a Sally). Así, Café-Bar Cinema es tanto un libro sobre cine como una guía de viajes (reales o no: sus páginas están salpicadas de direcciones de Internet con visitas virtuales) de lo más útil para el aficionado.


El café de Amélie, visita obligada para los fanáticos
del film (o de Audrey Tatou)


Dicho esto, ¿puede echársele en cara a este Café-Bar Cinema algún aspecto negativo? En efecto: podría destacarse que en algunos momentos el texto adolece de algún que otro pasaje descompensado, como el de dedicar once páginas a Bajo el volcán, por más que el triángulo formado por Malcolm Lowry, John Huston y México resulte fascinante, frente a una mera mención a la, de acuerdo que más discreta, Resacón en Las Vegas. Pero esto es pecata minuta, mientras que el principal problema del libro resulta intrínseco a su naturaleza: habrá que decir aquello de "no están todas las que son, pero sí son todas las que están", como advertencia para que todo aquel lector que no encuentre en su interior la que para él pueda ser la película sobre bares definitiva no se sienta estafado: si hubiese que atender a todas las peticiones del respetable, el presente libro sería un work in progress que se prolongaría ad aeternum...


Resacón en Las Vegas: los protagonistas,
antes de correrse una juerga


Para satisfacer esta posiblidad, así como para su interés por las nuevas tecnologías y la interactuación del autor con el lector, Lens creó esta página en Facebook. Échenle un vistazo, y participen directamente en dos historias, la del cine y la de este libro, que todavía se están escribiendo. Y luego cuéntenselo a sus familiares y amigos en su bar de confianza.

jueves, 5 de enero de 2012

Los mejores libros del 2011

En nuestro blog hermano mayor, Abandonad toda esperanza, publicamos hoy una lista de los mejores libros leídos en 2011, incluyendo una sección de No Ficción. Pero como especificamos allí, no incluimos en dicho listado los libros de temática cinematográfica, dejando estos para esta web temática. Hemos elegido, de entre todos los libros leídos, los cinco que más nos han gustado, enlazando a lo que escribimos en su día sobre ellos. Sin más dilación, he aquí el Top 5 de libros de cine del 2011, en orden ascendente:

5.º- Tim Burton
Antoine de Baecque (Cahiers du Cinéma)



4.º- François Truffaut. El deseo del cine
Carlos Losilla, coord. (Donostia Kultura)



3.º- NeoNoir. Cine negro americano moderno
Jesús Palacios, coord. (T&B)



2.º- La bestia en la pantalla. Aleister Crowley y el cine fantástico
Jesús Palacios, coord. (Donostia Kultura)



1.º- Jesús Franco
Carlos Aguilar (Cátedra)



Felicidades, sobre todo, a Jesús Palacios, que hace doblete como coordinador de dos volúmenes colectivos, y a Carlos Aguilar, autor del que nos parece no solo el mejor libro de cine del año, sino también uno de los más necesarios y, por qué no decirlo, susceptibles de despertar sanas discrepancias.

lunes, 2 de enero de 2012

Sugerencias para la Noche de Reyes

En las recomendaciones para la Noche de Reyes de nuestro blog hermano mayor, Abandonad toda esperanza, dos libros de cine: el muy recomendable Café-Bar Cinema de Jesús Lens y la última edición de la imprescindible Guía del cine de Carlos Aguilar... además de una novela a punto de ser llevada al cine por segunda vez (El gran Gatsby) y un libro sobre un escritor que en repetidas ocasiones nutrió de historias a la gran pantalla: Ernest Hemingway.


lunes, 26 de diciembre de 2011

TIM BURTON

Tim Burton
Antoine de Baecque
París, Cahiers du Cinéma, 2011
224 pp. - 35 €



Tim Burton, el objeto de estudio de esta obra publicada originalmente en 2005, revisada y actualizada en 2010 y ahora traducida al español, es un caso único en la historia del cine: en el siempre complicado equilibrio entre las ínfulas de autor y los imperativos de la gran industria hollywoodiense, o te mantienes totalmente al margen o te vendes irremediablemente. Pero como ha demostrado con cada una de sus películas, y como también demuestra al analizarlas todas y cada una el crítico Antoine de Baecque en este Tim Burton editado por Cahiers du Cinéma, el realizador norteamericano que comenzara trabajando para Disney y cuya estética se ha convertido hoy en una marca de fábrica reconocible en todo el mundo ha logrado conciliar ambas tendencias sin tener que ceder ni un ápice. Es decir: en lugar de amoldarse al mundo que le rodea, ha logrado que el mundo se amolde a él. Ahí es nada.


El mundo siniestro de Tim Burton


A diferencia de otros libros de Cahiers, como Eastwood on Eastwood o Scorsese on Scorsese -que, como sus títulos indican, se construyen a partir de las declaraciones de los propios realizadores-, este Tim Burton es un análisis crítico personal por parte de un ex jefe de redacción de la mítica revista francesa y autor de estudios de realizadores galos como Jean-Luc Godard, François Truffaut o Maurice Pialat, que a lo largo de más de doscientas páginas lujosamente ilustradas recorre la carrera profesional del realizador, desde sus comienzos como ilustrador en Tarón y el caldero mágico hasta su polémica adaptación de Alicia en el País de las Maravillas.


Poe + Price + Burton = Vincent


Así, el primer capítulo del libro, titulado "El niño vidente", De Baecque relata la infancia del joven Tim en Burbank, que es la de un niño inadaptado que busca refugio en la fantasía más siniestra, aquella que le ofrecían los cuentos de Edgar Allan Poe, las películas de terror de la Universal, los filmes japoneses protagonizados por Godzilla... y muy particularmente los largometrajes en los que participaba aquel actor tan elegantemente inquietante que fue Vincent Price. Una admiración la que sentía por el intérprete que llevaría al realizador a contar con aquel primero en el cortometraje Vincent -un rendido homenaje a Price tanto como un relato autobiográfico- y después en Eduardo Manostijeras, en la que el actor interpretó al creador del protagonista, encarnado a su vez por Johnny Depp... futuro actor fetiche del cineasta.


Pee-Wee Herman protagonizó el primer film de Burton


En el segundo capítulo, "Un mundo emergente", De Baecque se centra en los primeros pasos de Burton como realizador: esto es, los cortometrajes Vincent y Frankeenwie -este una revisión de la inmortal novela de Mary W. Shelley protagonizada por un perro resucitado por su joven dueño- y la fallida La gran aventura de Pee-Wee, su largometraje de debut y una de sus películas menos redondas, construida a mayor gloria del otrora popular cómico, luego caído en desgracia, Pee-Wee Herman.


Bitelchús: se empieza a definir lo burtoniano


A partir de este punto y salvo muy contadas excepciones, cada epígrafe estará dedicado a cada uno de los largometrajes siguientes realizados por Burton, todos ellos ya de más enjundia: un buen ejemplo es Bitelchús, un encargo de la Warner que parecía hecho a su medida, y donde el realizador empieza a definir su personalidad temática y visual, al mismo tiempo que colabora por primera vez tanto con Michael Keaton (que será su Bruce Wayne / Batman en dos ocasiones) como con Winona Ryder (con la que repetirá en la citada Eduardo Manostijeras).


Burton dirigiendo a Batman (Michael Keaton)
y Catwoman (Michelle Pfeiffer)


Precisamente a estas películas están dedicados los tres capítulos siguientes... Se le agradece al autor del libro, particularmente en los dos capítulos dedicados al Hombre Murciélago creado por Bob Kane, el detenerse en comentar los orígenes del proyecto (esto es, los cómics de DC) y la siempre lenta preproducción de unos largometrajes tan complicados como estos, en los que el interés del realizador choca con la intención de los productores y con las expectativas del público potencial. Así, y pese a que Batman y Batman vuelve gustaron a casi todo el mundo (la segunda resultó mejor recibida por la crítica, pero el éxito en taquilla de la primera fue brutal), Burton no quedó contento con las continuas intromisiones -sobre todo en el primer film- de la Warner.


Jack Skellington: otro alter ego de Burton,
pero esta vez animado


Posteriormente, De Baecque comenta Pesadilla antes de Navidad, un film que, paradójicamente (dado que como director lo firma el animador Henry Selick) se ha convertido en uno de los títulos que más generalmente se asocian al universo del realizador: no en vano los personajes son creación propia, y el enfrentamiento entre la Navidad (representada por el popular Santa Claus) y la festividad de Halloween (con el simpar Jack Skellington como rostro visible) resulta definitorio del modo en que Burton parece ver el mundo que le rodea.


Ed Wood: el cine dentro del cine según Tim Burton


A continuación se comentan dos filmes como Ed Wood y Mars Attacks!, que a pesar de ser, respectivamente, considerados como la que es posiblemente su obra maestra y uno de sus filmes fallidos, De Baecque las comenta con igual atención al detalle. Como ejemplo de la independencia crítica del escritor, llama la atención la sorprendente declaración de que el título de "el peor cineasta del mundo" que se le suele otorgar a Ed Wood Jr. se lo podrían disputar también realizadores tan consagrados como el citado Godard, Sam Peckinpah... ¡o el mismísimo Eisenstein! Lejos de compartir la opinión -que nos parece de lo más peregrina-, se le agradece a De Baecque su aparentemente insobornable discurso propio.


Burton y Johnny Depp, una pareja inseparable,
durante el rodaje de Sleepy Hollow


En el capítulo dedicado a Sleepy Hollow, que podría entenderse como el particular homenaje de Tim Burton al terror gótico, más concretamente a la factoría Hammer Films e incluso a la escuela italiana del terror capitaneada por Mario Bava, el texto se detiene en comentar también que por aquella época es cuando Burton prepara el fallido proyecto de llevar al cine el regreso de Superman -que años después realizaría Bryan Singer- con Nicolas Cage como protagonista. Igualmente, el realizador escribirá por aquel entonces el que todavía hoy es su único libro como tal: La melancólica muerte de Chico Ostra.


Big Fish: la película más luminosa de su realizador


Pese a su gran personalidad como crítico, De Baecque opina como la mayoría respecto de El planeta de los simios en versión Burton: es su peor película. Muy diferente resulta Big Fish, a pesar de ser un proyecto que casi surge como un encargo: su adaptación de la novela de Daniel Wallace es uno de sus filmes mejor acabados, y aun siendo personal resulta más accesible a un público alejado de sus constantes temáticas y visuales.


El actor favorito y la pareja de Burton en Sweeney Todd:
una asociación mortal


Acto seguido, Burton regresa a esas mismas constantes: por un lado, volverá al mismo mundo gótico y siniestro de Sleepy Hollow tanto en su nueva aproximación a la animación stop motion con La novia cadáver como en su musical Sweeney Todd, esta última también una de sus mejores películas, y donde el director consigue aprobar con nota en un género particularmente complicado. Antes y después de realizar estos trabajos, Burton filmará dos adaptaciones de otros tantos clásicos literarios infantiles: Charlie y la fábrica de chocolate de Roald Dahl y Alicia en el País de las Maravillas (y su continuación, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí) de Lewis Carroll. En ambas, como en las dos cintas previas, Burton contará con la colaboración del que es ya su inseparable actor fetiche, Johnny Depp, que ya interprete al siniestro Sweeney Todd o a personajes tan alocados como Willy Wonka o el Sombrerero Loco se ha convertido en el alter ego oficial del propio Burton delante de la cámara.


Tim Burton dirigiendo a su particular Alicia


El presente volumen se cierra con un breve texto acerca de la condición de Burton como cineasta político, así como las inevitables filmografía y bibliografía de turno. Antes de ello, un apasionante recorrido por la obra de Tim Burton, que para la ocasión se acompaña de un sugerente material gráfico donde destacan, además de los fotogramas de los filmes que se comentan, diversas fotografías de las principales influencias estéticas de Burton y un gran número de ilustraciones originales del propio cineasta, que hacen de este Tim Burton todo un catálogo de sueños y pesadillas surgidos de la mente de uno de los directores de cine si no mejores, sí más personales e inconfundibles del panorama internacional. Lo que no es poco, desde luego.


(+) Para saber más: