lunes, 7 de febrero de 2011

TERROR BAJO LAS AGUAS

Terror bajo las aguas. El cine de monstruos marinos
Carlos Burgaleta & José Luis Viruete
Madrid, Ilarión, 2010
248 pp. - 17 €



A los que echen de menos darse un buen chapuzón en el mar pero no se atreven a vérselas ahora mismo con el crudo clima invernal siempre les quedará la posibilidad de, desde la comodidad del sofá frente al televisor, ver cómo lo hacen otros. Y si la película elegida para la ocasión es una cinta de terror donde nadadores y turistas corren hacia la arena o se enfrentan a amenazas surgidas de los abismos más profundos para intentar salvar sus vidas, quizá se les quiten las ganas del todo. Si eligen esta opción, no se me ocurre mejor guía para elegir con criterio que este Terror bajo las aguas, editado a finales del año pasado por Ilarión.

La mujer y el monstruo


El libro, firmado por Carlos Burgaleta y un experto en cultura popular como José Luis Viruete (quién no se ha echado unas risas alguna vez con todo el material psicotrónico y casposo que alberga su web Viruete.com), no es sino un compendio exhaustivo de aquellos filmes, la mayoría lógicamente de terror (aunque no faltan los de aventuras, por ejemplo) en los que la amenaza surge del fondo del mar: y no piensen que hablamos solamente de tiburones, orcas asesinas, pirañas o caimanes, sino también de variantes tan curiosas como los nazis acuáticos, que protagonizan una película como Shock Waves... precisamente retitulada en España no solo con la traducción literal de Ondas de choque, sino también como Terror en las aguas.



El recorrido que realizan los autores por tan peculiar filmografía se divide en dos apartados: el primero es una "Filmografía básica" que recoge lo más destacado del subgénero, desde la oscura producción inglesa de 1934 The Secret of the Loch hasta, como era de esperar, la reciente Piranha 3D de Alexandre Aja, dicho sea de paso una película espléndida que inexplicablemente permanece inédita en nuestros cines (¿Quizá nos llegue el próximo estío?). Entre una y otra, y estricto orden cronológico, hacen acto de presencia un gran número de títulos y realizadores tan destacables como 20.000 leguas de viaje submarino de Richard Fleisher, La mujer y el monstruo de Jack Arnold, Moby Dick de John Huston, la Piraña original de Joe Dante, su secuela y debut como realizador de James Cameron (y de la que el autor de Titanic reniega) o, claro está, la cinta que supone el punto álgido y de inflexión del género: la celebrada Tiburón de Steven Spielberg.

Piranha 3D


Dicho film, estrenado en 1975 y protagonizado por un trío de intérpretes soberbios -Roy Scheider, Robert Shaw y Richard Dreyfuss-, supuso todo un fenómeno sociológico que hizo disminuir el turismo playero en medio mundo, gracias principalmente a la labor tras la cámara de un casi primerizo Spielberg que consiguió la que todavía es hoy uno de sus tres o cuatro mejores trabajos. Lamentablemente, lo que vino después no estuvo a la altura, y no nos referimos solamente a las secuelas oficiales, sino a un gran número de imitaciones exploitation realizadas la mayoría de las veces con muy poco presupuesto y todavía menos pudor.



En esta filmografía básica, como decíamos muy exhaustiva, se alternan producciones de corte comercial como Esfera de Barry Levinson o Deep Blue Sea de Renny Harlin con películas de espíritu independiente como la reivindicable Open Water o experimentos como Incidente en el Lago Ness, un falso documental impulsado por el siempre sorprendente Werner Herzog. No faltan producciones más exóticas como la australiana El territorio de la bestia (Rogue) o la coreana (y espléndida) The Host, ni tampoco simpáticos productos de serie B como La bestia bajo el asfalto o el cúmulo de producciones que siguieron a la exitosa Abyss del ya citado Cameron: este fue el caso de Leviathan, Profundidad Seis o la producción española La grieta, del malogrado Juan Piquer Simón.

The Host


No es menor el interés, ni mucho menos, del apartado "Filmografía abisal", que como su título sugiere repasa filmes que Burgaleta y Viruete consideran mucho menos relevantes -ya sea por su escasa calidad artística, ya por ser menos representativas del género que nos ocupa-... pero que en muchas ocasiones merecen su atención aunque solo sea por lo divertido y desenfadado de sus propuestas. Esta parte del libro arranca con La fiera del mar (primeriza y curiosa adaptación del Moby Dick de Hermann Melville realizada en 1930) y se cierra con Mandíbulas 3, y está repleta de producciones de bajo (o bajísimo) presupuesto firmadas por realizadores como Roger Corman, Irwin Allen, un sorprendente Samuel Fuller, Tobe Hooper, Wes Craven o el recientemente fallecido Peter Yates, aunque en su Abismo el peligroso animal acuático apenas aparezca y la amenaza tenga un origen más terrenal.



Los comentarios de todos los filmes reseñados en la "Filmografía básica" están compuestos, además de por la lógica ficha técnica, por una sinopsis del filme, una selección de secuencias y diálogos de interés y por la recopilación de datos y/o curiosidades que merecen destacarse, ya sea del rodaje, del estreno o de la recepción crítica de la película en cuestión, así como por el recuerdo a las frases promocionales de la misma. En el caso de la "Filmografía abisal", los comentarios son menos extensos, y en ellos el sentido del humor, cargado de ironía, de los autores campa a sus anchas, todavía más si cabe que en el apartado anterior.

Anaconda


Gracias a este sentido del humor, Terror bajo las aguas -que cuenta con una atractiva cubierta dibujada por el maestro Alfonso Azpiri- se lee con una sempiterna sonrisa dibujada en el rostro, e incluso no es necesario haber visto la mayor parte de las películas comentadas para disfrutar conociendo de la mano de estos testigos de excepción aspectos más o menos desconocidos de la enésima secuela de Anaconda o la (pen)última producción de la descarada productora The Asylum.



En definitiva: Terror bajo las aguas es un título de muy recomendable lectura, al que quizá se le pueda criticar como único aspecto negativo un mayor cuidado en la corrección ortográfica final. Por lo demás, y aunque en sus páginas concursen algunos de los realizadores más interesantes de todos los tiempos (especializados o no en el género fantástico), resulta indispensable sobre todo para los amantes de la serie B y Z, campo de cultivo favorablemente abonado para el desarrollo de este subgénero de terrores marinos.

lunes, 17 de enero de 2011

DESAYUNO CON DIAMANTES

Desayuno con diamantes
Sarah Gristwood
Madrid, Electa, 2010
192 pp. - 21,90 €



En este 2011 que acaba de empezar se cumple el cincuenta aniversario de películas que son ya clásicos indiscutibles del séptimo arte y que están en mente de todos: si nos limitásemos a nuestro cine tendríamos que hablar de Plácido, la obra maestra del recientemente fallecido maestro Berlanga, y si ampliásemos las fronteras al cine italiano 1961 fue también el año de una cosecha espléndida, con Accatone de Pasolini, La noche de Antonioni, Divorcio a la italiana de Germi o La chica con la maleta de Zurlini. Dos grandes nombres del cine europeo, el francés Alain Resnais y el sueco Ingmar Bergman, estrenaban respectivamente la laberíntica El año pasado en Marienbad y la fascinante Como un espejo. Pero si nos referimos al cine hollywoodiense, ese que sigue suministrando sueños (unos mejores que otros, bien es cierto) a nuevas generaciones de espectadores, aquel año, aunque no tan glorioso como el que le precedió, trajo títulos tan emblemáticos como West Side Story, Vencedores o vencidos, El rostro impenetrable, Esplendor en la hierba o El buscavidas.



Pero si hay una película de 1961 que ha pasado a formar parte de la cultura popular del siglo XX, albergando varios iconos en su seno, así como una melodía que ha hecho historia, esa es sin duda -incluso por encima del mencionado musical de Robert Wise y Jerome Robbins- Desayuno con diamantes. Dirigida por el también desaparecido hace unas semanas Blake Edwards, sin duda no es el mejor film del año -permítanme destacar, a título personal, las obras maestras citadas que filmaron Elia Kazan y Robert Rossen-, pero sí es el que ha alcanzado un más alto estatus en la nómina de películas míticas de la educación sentimental de tantos y tantos espectadores.

Blake Edwards


Coincidiendo con este cincuenta aniversario, Pavilion Books editó en el Reino Unido este libro de Sarah Gristwood, que ahora llega a nuestro país de la mano de Electa, sello del emporio editorial Random House Mondadori. Estamos ante un libro muy cercano al concepto del coffee table book, esos productos editoriales de los que es más importante el atractivo envoltorio y la majestuosidad del apartado gráfico que no el propio texto, muchas veces un mero apoyo para todo lo anterior. Por ello, este Desayuno con diamantes, además de impreso en un estupendo papel de grosor considerable, en cartoné y con sobrecubiertas, está plagado de fotografías en color y blanco y negro, muchas a toda página o incluso a doble página, que dan testimonio gráfico no solo de un film, sino de toda una época y una forma de entender el cine, la moda y las relaciones sociales.



No obstante, en esta ocasión se ha alcanzado un gozoso equilibrio ideal entre dicho aparato visual y el cuerpo textual, pues la investigación de Gristwood no es en ningún modo baladí: construida como un verdadero making of impreso, la obra sigue el proyecto de llevar a la gran pantalla la celebrada novela de Truman Capote desde los preparativos del mismo hasta el estreno y todo lo que este supuso para la sociedad norteamericana de aquel momento, pasando claro está por el rodaje del film a cargo de un joven director cuyo único punto álgido en el currículo era el éxito de la comedia Operación Pacífico con Cary Grant y Tony Curtis.

Truman Capote


Leyendo el Desayuno con diamantes de Sarah Gristwood, el lector descubrirá que en muchas ocasiones tras una película que a un gran número de espectadores se les antoja perfecta se esconden un cúmulo de desencuentros, dudas y desavenencias: un caso más popular podría ser el de aquella película prácticamente improvisada día a día que terminó siendo Casablanca, pero el film de Edwards no le anda demasiado a la zaga: Capote no quería a Audrey Hepburn como Holly Golightly -su apuesta personal era ni más ni menos que la mucho más carnal Marilyn Monroe-, Edwards no quería a George Peppard como Paul, y Mel Ferrer -el actor y director que por aquel entonces era también esposo manipulador de la actriz principal- no gustaba de muchas de las decisiones de Edwards en lo que a dirigir a su esposa se refería y condujo su interpretación desde la sombra hasta que el director del film dijo basta. Por no hablar del controvertido papel cómico de Mickey Rooney como el señor Yunioshi, el excéntrico vecino japonés de la protagonista...



Pero no todo fueron contratiempos: a la productora se la permitió filmar en el interior de la mismísima joyería Tiffany's, centro neurálgico del relato, y que gracias a la película multiplicó con creces su ya de por sí considerable fama; el director consiguió un reparto compacto y casi sin fisuras, con la participación de Patricia Neal -a la sazón esposa del escritor Roald Dahl- y del aristócrata español José Luis de Vilallonga; la colaboración entre la veterana diseñadora de vestuario del Hollywood clásico Edith Head y el mítico Hubert de Givenchy fue (nunca mejor dicho) como la seda; y el compositor Henry Mancini, después de pasar un mes sin dar con la clave para la canción que debía interpretar la protagonista en las escaleras del edificio donde vivía, se sentó al piano y compuso el tema central del film en menos de media hora.



Este tema, claro, es "Moon River", que pese a las reticencias iniciales de varios miembros del equipo, entre ellos la propia Audrey Hepburn, acabó cantando la propia intérprete sin necesidad de ser doblada: se tomó la decisión de que primara la naturalidad y la verosimilitud por encima de la perfección. Posiblemente lo que ha convertido en memorable a este film sea esa ambigüedad acerca de la protagonista -que en el texto de Capote ejerce, inequívocamente, de prostituta, algo que en el film nunca se explicita pero que puede intuirse-, y que se extiende al resto de piezas del relato acercándolo a la vida real y dotando de un cierto patetismo, no exento de ternura, a elementos supuestamente empapados de glamour como el mítico vestido negro, la kilométrica boquilla y, claro está, los diamantes de incalculable valor que se venden en el corazón de Manhattan.



En definitiva: estamos ante una lectura indispensable para conocer mejor uno de los títulos más míticos de la historia del cine, y cuyo disfrute sirve de paso, no solo como homenaje a la propia película, sino a un realizador que después bebió las mieles del éxito con la saga de La pantera rosa y otras comedias de menor fuste, pero que salvo casos muy contados -quizá solo Chantaje contra una mujer, Días de vino y rosas y parte de El guateque- nunca volvió a brillar a tanta altura.

miércoles, 5 de enero de 2011

El cine del 2010: Nuestro Top 10 para Cahiers du Cinéma

Un año más, la edición española de Cahiers du Cinéma hace balance del mejor cine estrenado a lo largo del año anterior, y ofece la posibilidad de votar tanto a los críticos especializados como a sus lectores, estos últimos a través del correo postal y digital. Los resultados acaban de publicarse en el recién aparecido n.º 41.



Para no romper la costumbre, como ya hice en 2007, 2008 y 2009, un servidor volvió a votar su particular Top 10, esta vez compuesto por la siguiente lista:

1.- Shutter Island (Martin Scorsese)
2.- Origen (Christopher Nolan)
3.- Two Lovers (James Gray)
4.- El escritor (Roman Polanski)
5.- La red social (David Fincher)
6.- The Lovely Bones (Peter Jackson)
7.- Kick-Ass (Matthew Vaughn)
8.- Gainsbourg (Vida de un héroe) (Joann Sfar)
9.- Pan negro (Agustí Villaronga)

10.- Air Doll (Hirozaku Kore-eda)

Leonardo DiCaprio en Shutter Island


Me gustaría hacer una mención especial a tres títulos que quedaron fuera simplemente porque no cabían en un Top 10, pero que estuvieron a punto de ser seleccionadas: me refiero a tres películas tan interesantes como Buried (Enterrado), El americano y The Town (Ciudad de ladrones).

Rebecca Hall y Ben Affleck en The Town (Ciudad de ladrones)

Por otra parte, y para que quede constancia, el cine visto en la gran pantalla a lo largo de este 2010 se completa con Alicia en el País de las Maravillas, Caza a la espía, El Equipo A, El Gran Vázquez, El hombre lobo, Habitación en Roma, Invictus, Iron Man 2, Los mercenarios, Machete, Pesadilla en Elm Street (El origen), Robin Hood y Sherlock Holmes.

Steven Seagal (centro) en Machete


Igualmente, hemos recuperado en formato doméstico algunas películas que no pudimos ver en el cine pero que sí fueron estrenadas a lo largo del año, y que independientemente de su calidad no hemos tenido en cuenta a la hora de confeccionar el anterior Top 10. Este es el caso de -destacando en negrita otras diez cintas de mayor interés que el resto-: Adèle y el misterio de la momia, Airbender: el último guerrero, Al límite, An Education, Brothers (Hermanos), Canino, Carancho, Centurión, Cinco minutos de gloria, Daybreakers, Desde París con amor, El aprendiz de brujo, El circo de los extraños, El corredor nocturno, El libro de Eli, El mal ajeno, El padrastro, El retrato de Dorian Gray, En tierra hostil, Fantástico Sr. Fox, Green Zone (Distrito protegido), Hierro, Killers, La cuarta fase, La herencia Valdemar, La otra hija, Legión, Los hombres que miraban fijamente a las cabras, Los otros dos, Miedos, Ni en sueños, Noche loca, Noche y día, Predators, Repo Men, Resident Evil: Ultratumba, Reykjavik-Rotterdam, Salt, Scott Pilgrim contra el mundo, Solomon Kane, Splice (Experimento mortal), Sunshine Cleaning, Teniente corrupto, Tensión sexual no resuelta, Todo sobre mi desmadre, The Crazies, The Road (La carretera), Una escapada perfecta, Un ciudadano ejemplar, Un profeta, Up in the Air, Wall Street: El dinero nunca duerme y When You’re Strange. Hubo otros cuatro estrenos de películas ya vistas antes del comienzo del año (pues fueron estrenadas en nuestro país con un retraso considerable), como es el caso de I'm Not There, Saw VI, The Girlfriend Experience y Vertige.

Eva Mendes y Will Ferrell en Los otros dos


Por si tienen curiosidad, y según lo publicado en la página 73 del último Cahiers, los diez primeros puestos de cada lista (de un total de veinte) quedaron de la siguiente forma en el resultado final:

Los votos de los críticos:
1.- Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
2.- Copia certificada
3.- Film Socialisme
4.- Two Lovers
5.- Ne change rien
6.- La cinta blanca
7.- La red social
8.- Fantástico Sr. Fox
9.- Poesía
10.- En tierra hostil

Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas


Los votos de los lectores:
1.- La cinta blanca
2.- Two Lovers
3.- La red social
4.- Copia certificada
5.- Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
6.- Un profeta
7.- Toy Story 3
8.- El escritor
9.- Fantástico Sr. Fox
10.- Shutter Island

La cinta blanca


Al contrario que ocurriera el año pasado, ambas listas son bien distintas entre sí, aunque tanto la crítica como los lectores le dan la razón al jurado del Festival de Cannes... sea este cual sea, ya que los críticos han elegido como mejor película del año la producción tailandesa que obtuviera el máximo galardón del festival este año, mientras que los lectores han recuperado la Palma de Oro del año pasado para el film de Michael Haneke que se estrenó entre nosotros al comienzo del 2010.

El año que viene, por nuestra parte y suponemos que también por la de Cahiers, más.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

BIKER FILMS

Biker Films. Historia del cine biker
Marc Gras
Llinars del Vallès, Quarentena Ediciones, 2010
96 pp. - 21 €




Siguiendo con su apuesta por el cine de género, y más concretamente por las películas de culto, la editorial Quarentena distribuye, después de un interesante monográfico sobre Dario Argento, este Biker Films. Historia del cine biker, escrito por el especialista Marc Gras. Se trata de un volumen editado con un formato considerable (21 x 29,7 cm) con la finalidad de dar lustre al apartado gráfico del mismo, sin duda el gran protagonista de la oferta.



No obstante, y pese al atractivo indudable de la cartelería que acompaña al texto de Gras, este no merece despacharse sin atención: aunque en ocasiones pueda saber a poco, el también director de documentales sobre el mundo de las cult movies realiza una introducción más que correcta al cine biker de cara al espectador profano, aquel que pueda desconocer las relaciones que existen entre el séptimo arte y lo que podría llamarse la filosofía biker.

Marlon Brando en Salvaje


De esta forma, se empieza destacando la importancia seminal de Salvaje, el film de 1953 dirigido por Laszlo Benedek y protagonizado por un Marlon Brando que se vería convertido con el paso del tiempo en todo un icono (contra)cultural. A continuación, Gras opta por centrarse en la época de esplendor de este subgénero, que abarcaría desde mediados de la década de los 60 hasta principios de la siguiente.



Al comienzo de esta "Edad de Oro" del cine biker, Gras señala el momento en el que el productor Roger Corman, siempre atento a la posibilidad de rentabilizar cualquier moda -cinematográfica o no-, se lanzó (concretamente en 1964) a dirigir la primera película del género centrada con propiedad en los outlaw bikers; esto es, en los moteros al margen de la ley. El resultado fue Los ángeles del infierno (The Wild Angels), protagonizada por dos actores verdaderamente icónicos del género: Peter Fonda y Bruce Dern; mientras el segundo volvería al mismo con filmes como Rutas de violencia (Rebel Rousers) o The Cycle Savages, el primero protagonizaría con Dennis Hopper la que sin duda es la película más célebre del género... aunque algunos de sus exégetas ponen en tela de juicio su pertenencia al mismo. Nos referimos, claro, a la emblemática y generacional Easy Rider (Buscando mi destino).

Jack Nicholson en Rutas de violencia


El éxito de Los ángeles del infierno llevaría al avispado Corman a reincidir en la temática con Devil's Angels, esta vez dejando las tareas de dirección a Daniel Haller y la labor interpretativa al también realizador John Cassavetes, Beverly Adams y Mimsy Farmer. Pero volviendo a la anterior incursión de Corman en el mismo, Gras considera al citado film junto con Violencia en Las Vegas (Hell's Angels 69) -cuyo cartel sirve de motivo central para la cubierta del presente volumen-, una de las películas del género más logradas. No piensa lo mismo de otros trabajos, aunque no los deja de lado en busca de exhaustividad: este es el caso del mítico cortometraje de Kenneth Anger Scorpio Rising, o de Motor Psycho, esta última la incursión en el género del siempre divertido Russ Meyer, cineasta especializado en nudies protagonizadas por mujeres de formas exuberantes.



Born Losers, Naked Angels o Bury Me an Angel son otros de los títulos comentados, y la figura de Al Adamson se erige como otro de los grandes protagonistas del libro: director de un film tan curioso como Los sádicos de Satán (Satan's Sadists), que protagonizó Russ Tamblyn después de destacar en musicales como West Side Story o Siete novias para siete hermanos y mucho antes de ser recuperado en Twin Peaks, Adamson fue uno de los realizadores que, antes de retirarse para acabar asesinado por su contratista (sic), acercó el género de los biker films a otros como el policíaco o muy particularmente el terror... por lo general dentro de las coordenadas del exploitation.

Russ Tamblyn (dcha.) en Los sádicos de Satán


Precisamente al camino que tomó después el género, por lo general fusionándose con otros, dedica Gras las últimas páginas del libro: una suerte de apéndice dedicado a la evolución del género dentro de los márgenes más amplios del llamado "cine de culto", conformando una filmografía que va desde productos tan dignos como Los caballeros de la moto de George A. Romero a mediocridades sin gracia como Yo compré una moto vampiro; entre una y otra, curiosidades de serie B como Timerider, Megaforce o Warrior of the Lost World.



Precisamente es en este último apartado donde se echa en falta algo más de detenimiento: y es que Biker Films no solo interesará a los amantes del género biker -entre los que un servidor no se cuenta, al menos hasta la fecha- sino también a los fanáticos del cine de culto y la serie B y Z -aquí sí me incluyo sin vergüenza alguna-, y por tanto habría estado bien incidir más en algunos de estos títulos y en otros que se mencionan de pasada, como es el caso de filmes asiáticos como Killer on Wheels o el popular film de animación Akira de Katsuhiro Otomo.

Akira


En definitiva: Biker Films es una herramienta imprescindible para internarse por vez primera en las fronteras de un universo tan particular como el que configuran los títulos señeros del género biker, y aunque probablemente no sea la obra definitiva sobre el mismo -los comentarios de algunos filmes deberían ser más extensos, y se echa en falta una crítica más argumentada-, sí que supone un primer e inevitable acercamiento hacia ese compendio absoluto que, de escribirse algún día, no me extrañaría llevara la firma del propio Marc Gras... un autor que sin duda sabe de lo que habla y al que se le agradece que escriba sobre lo que conoce de primera mano.

martes, 7 de diciembre de 2010

Se presenta la biografía autorizada de López Vázquez

En la tarde de este jueves 9 de diciembre se presentará en Madrid la biografía autorizada de José Luis López Vázquez, maestro de la interpretación que nos dejó hace poco más de un año, y que ha sido escrita por Luis Lorente. Edita Foca.



Más información, pinchando sobre la imagen para verla a mayor tamaño.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Lindsay Lohan no irá al infierno

Después de todo y a pesar de todos sus pecados, y de lo poco arrepentida que se suele mostrar, Lindsay Lohan no irá al infierno. Y es que el cartel que sigue -en realidad un teaser poster- nunca llegará a reclamar la atención del espectador desde la cartelera de cine alguno porque la productora del film en cuestión y la actriz, de mutuo acuerdo, han dado por finalizado el contrato que los vinculaba a ambos.



Inferno: A Linda Lovelace Story es, como su título al completo especifica, un biopic de la célebre actriz de cine pornográfico de los 70 que protagonizara la que todavía es hoy una de las películas (X o no) más rentables de la historia del cine: Garganta profunda. La cinta será la segunda película del director de Your Name Here -que, curiosamente, contaba con una actriz de cine para adultos reconvertida en intérprete de películas convencionales: la inimitable Traci Lords- y en un principio iba a estar protagonizada por Lohan, a la que todavía podemos ver en cartel gracias al Machete de Robert Rodriguez.

Linda Lovelace y Harry Reems en Garganta profunda


Al parecer, Inferno estará basada en Ordeal, el libro autobiográfico escrito en colaboración con Mike McGrady y editado en España con el más explícito título de Garganta profunda. Memorias de una actriz porno (La Fábrica, 2003). El volumen en cuestión es todo un ajuste de cuentas de Linda Lovelace con la industria del cine para adultos en general y sobre todo con (o mejor dicho, contra) su primer marido, Chuck Trainor, al que acusó de introducirla en contra de su voluntad en el cine X y de paso también en la prostitución. Curiosamente, años después Trainor se casaría con otra actriz legendaria del gremio: Marilyn Chambers, fallecida el pasado año.



Dicho sea de paso, este Ordeal es una de las mejores autobiografías que un servidor haya leído jamás... aunque no sea, dado su contenido explícito y el odio y el sufrimiento que destilan sus páginas, una lectura para todos los paladares; y dejan intuir, salvo que todo el mérito sea de McGrady, que la actriz tenía otros talentos aparte de los demostrados en su trabajo más recordado. Con todo, para ser exhaustivos y aunque su contenido se viera suavizado en su día, los productores también deberían leer Inside Linda Lovelace, el primer libro de la intérprete -publicado en España como Dentro (Cupsa, 1977)-, donde todavía no renegaba del porno que la convirtió en una celebridad a lo largo y ancho de todo el orbe.



Y, dado que -suponemos- el rodaje y el estreno de Garganta profunda serán uno de los elementos clave del relato de Inferno, no estaría de más que además de ver el valioso documental Inside Deep Throat le echaran un vistazo al libro Gerard Damiano: el pornógrafo indie, la biografía del ya fallecido director del film escrita por nuestro paisano Paco Gisbert, todo un experto en la materia (de hecho, coescribió con Manuel Valencia Exxxpaña, sobre el cine X nacional).



En resumidas cuentas: al parecer Lohan seguirá con su rehabilitación -esa de la que al salir la lleva semana sí semana no a pasar una noche entre rejas-, mientras que los responsables de Inferno han optado como sustituta por Malin Akerman, la actriz de nacionalidad sueca que encarnara a Silk Spectre II en Watchmen. Imaginamos que aquí tendrá que volver a ponerse una peluca oscura...

Malin Akerman


Posiblemente los espectadores hayamos ganado con el cambio, pero eso no quita que la intervención de Lindsay Lohan como Linda Lovelace -dos actrices que comparten algo más de las iniciales- conllevara interesantes lecturas implícitas que ahora dejarán de ser una interesante baza para este, ya desde mucho antes de su estreno, polémico film.

Lohan recrea a Lovelace para el fotógrafo Tyler Shields


Esperaremos pues ansiosamente el estreno de Inferno, que tendrá lugar a lo largo del próximo año, sea con la actriz que sea. De momento, y a modo de homenaje, dejamos aquí un documento (cuasi) histórico: el obituario publicado por el diario El Mundo en 24 de abril de 2002, poco después del fallecimiento, tras un aparatoso accidente de coche, de la ya mítica Linda Lovelace:

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Segunda dosis de terror

Ya nos hicimos eco en su día de la publicación de Terror en píldoras, libro que el estudioso David G. Panadero dedica a las películas de terror compuestas por pequeños episodios. Dado el indudable interés de la propuesta no queremos dejar de señalar que ya está disponible una segunda edición corregida, con nueva -y llamativa- cubierta a cargo de Fernando Cámara. Una lectura obligada para los amantes del género del terror, de mano de Prótesis Editorial y Grupo Kelton.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

RAY HARRYHAUSEN

Ray Harryhausen. El maestro del stop-motion
Carlos Díaz Maroto
Madrid, Calamar, 2010
288 pp. - 28,50 €



Aunque ya podíamos encontrar un par de referencias bibliográficas con su figura como principal protagonista -El mundo mágico de Ray Harryhausen de J. L. Fernández-Rebollos, editado por el Festival de Cine de Gijón, y el volumen colectivo Ray Harryhausen. Creador de monstruos, publicado por Maia el año pasado-, este técnico de efectos especiales, cuya mera mención nos trae a los cinéfilos tantos recuerdos relacionados con el cine fantástico que disfrutamos en los cines y en la televisión durante nuestra infancia, bien merecía un nuevo análisis pormenorizado de sus aportaciones al séptimo arte realizado en España, país que vio varios de sus rodajes. La oportunidad se manifiesta con este Ray Harryhausen. El maestro del stop-motion que acaba de publicar Calamar Ediciones.

Ray Harryhausen

El libro en cuestión viene firmado por Carlos Díaz Maroto, crítico cinematográfico especializado en el cine fantástico de factura clásica, como demuestran otros títulos de su producción como Los hombres lobo en el cine o King Kong. El rey del cine, ambos editados por Jaguar. Nadie mejor que este escritor madrileño para desgranar la vida, obra y milagros -nunca jamás la etiqueta de "y milagros" le vino mejor a otro que no fuera este mago del celuloide- de Ray Harryhausen, desde sus primeros pasos profesionales sin acreditar en producciones de animación de George Pal y documentales bélicos firmados por los cineastas Frank Capra y Anatole Litvak hasta Furia de titanes, de 1981, último largometraje en el que se encargó de los efectos especiales... sin olvidar los proyectos que nunca se terminaron y/o jamás llegaron a ver la luz, y a los que Díaz Maroto dedica una atención especial digna de encomio.



Así, después de tres epígrafes dedicados a glosar los efectos especiales más primitivos del séptimo arte -esto es, los antecedentes del propio Harryhausen- así como los primeros años profesionales de este maestro de la animación fotograma a fotograma, el libro se articula mediante una propuesta de capítulo por film, empezando por El gran gorila -una secuela del éxito de King Kong, ahora dirigida en solitario por Schoedsack y quedando Cooper como coproductor junto al gran John Ford- y siguiendo por cintas tan celebradas por los amantes del cine fantástico y de serie B como El monstruo de tiempos remotos, Earth vs. the Flyning Saucers o 20 Million Miles to Earth.

El monstruo de tiempos remotos

A continuación aparece ya la que sin duda es una de las obras maestras de Harryhausen, y por extensión una de las cumbres del cine de fantasía: Simbad y la princesa, dirigida por Nathan Juran y primera de las tres películas que Harryhausen dedicara al célebre marino. Tampoco faltan, claro, joyas como Jasón y los argonautas, Hace un millón de años -unica producción de la mítica Hammer que contó con Harryhausen, y film de ambientación prehistórica a mayor gloria del rotundo físico de Raquel Welch- o la muy curiosa y reivindicable The Valley of Gwangi, inédita en nuestros cines pero emitida por algún canal de televisión patrio muy de vez en cuando.



Como todo buen libro de cine, además del valor intrínseco del texto su contenido ha de entrar por los ojos... más todavía si la obra se orienta a comentar el trabajo de alguien como Ray Harryhausen, dedicado a materializar criaturas imposibles surgidas de los sueños más maravillosos -y de las pesadillas más horribles- de los hombres. Para ello se ha contado con la colaboración y el beneplácito de The Ray & Diana Harryhausen Foundation, que ha aportado no solo fotografías de los filmes, sino dibujos y bocetos del propio Harryhausen, la mayoría prácticamente desconocidos hasta la fecha para el lector medio y a la postre un auténtico tesoro para el aficionado.

Simbad y la princesa

Completan la oferta, repleta de anécdotas de índole histórica sobre el desarrollo de los proyectos y los rodajes de los filmes, un capítulo dedicado a los proyectos no rodados de Harryhausen -nada menos que 34 páginas sobre los mismos, demostrando el ingente trabajo de documentación del autor- y otro que retrata la relación del artista con el cómic, cuyo mundo también ha demostrado conocer Díaz Maroto en alguna que otra ocasión gracias a artículos y traducciones dedicadas al mismo.

Jasón y los argonautas

La filmografía y la bibliografía pertinentes cierran un trabajo de investigación al que solo se le puede poner una pega: se echa de menos un mayor juicio crítico sobre los filmes en cuestión, más allá del trabajo técnico de Harryhausen (este sí enjuiciado con más enjundia), y que en la mayoría de las ocasiones se reduce a una mera mención de pasada. Por lo demás, como instrumento de documentación su interés es irreprochable, y como fuente de disfrute y gozo para el cinéfilo, también.



Para terminar, y como suele ser costumbre al hablar de las publicaciones de Calamar, merece la pena destacarse el diseño y maquetación del libro, firmado por el propio editor Miguel San José Romano, que demuestra un gusto exquisito tanto en una faceta de su labor como en la otra: estamos ante un libro que, como sugeríamos antes, se disfruta ya ojeando y hojeando sus páginas, pues en ellas el lector encontrará numeroso material gráfico que lo retrotraerá a épocas y técnicas pretéritas en las que el espectáculo del cine se ganó el calificativo de mágico. Algo que últimamente, como ya sugiere Díaz Maroto en la presentación que abre el volumen, está empezando a perderse, esperemos que no para siempre.

Carlos Díaz Maroto (izda.), con el realizador Paco Plaza (dcha.) y el autor de este blog