lunes, 20 de septiembre de 2010

DARIO ARGENTO

Suspense, Horror, Surrealismo... Dario Argento. El maestro italiano del escalofrío
Mariano Muniesa
Llinars del Vallès, Quarentena Ediciones, 2010
160 pp. - 15 €




Suele decirse, la mayoría de las veces porque es verdad, que el tiempo es el encargado de poner las cosas en su sitio, y con el realizador italiano Dario Argento está sucediendo exactamente eso: el estudio de su obra cinematográfica ha pasado por dos etapas totalmente contrapuestas, desde el rechazo (o lo que es peor, el ninguneo) de la intelligentsia crítica a la adoración desmedida de una legión de seguidores acérrimos empeñados en hacer cumplir la justicia poética que debía situarlo en el altar de los cineastas imprescindibles de la segunda mitad del siglo XX. Ahora se viene analizando su obra con más ecuanimidad, desde unos postulados críticos cuyas conclusiones podrán, claro, discutirse, pero que ya no responden ni a un odio muchas veces injustificado y repleto de prejuicios ni tampoco a una admiración incondicional de resultados poco menos que hagiográficos.

Dario Argento

El libro de Mariano Muniesa Suspense, Horror, Surrealismo... Dario Argento. El maestro italiano del escalofrío, recientemente editado por Quarentena Ediciones, entra de lleno en esta última y agradecible corriente. Así, su autor repasa pormenorizadamente la filmografía del cineasta romano, y aunque destaca algunas de sus producciones como poco menos que obras maestras del cine de terror -y no será un servidor quien se lo discuta, desde luego-, tampoco se le caen los anillos a la hora de criticar algunos títulos de su producción o en destacar los defectos, que los tienen también, de algunas de sus obras más aplaudidas.

Seis mujeres para el asesino

El libro en cuestión arranca con dos epígrafes de contenido general, "El terror como concepto en el cine y en la cultura" y "Orígenes e historia del cine de terror", inclusión sorprendente en la medida en que en cualquier libro teórico sobre el séptimo arte se dan por supuestos ciertos conocimientos por parte de su lector tipo, y que podría criticarse porque igualmente servirían para cualquier otro ensayo que tuviese a un director especializado en el género fantástico como objeto de estudio. No obstante, la capacidad sintética de Muniesa -hablamos de apenas siete páginas- y lo sugestivo de sus aportaciones convierten este defecto, si es que lo es, en pecata minuta.



Más acertada me parece, eso sí, la inclusión del apartado "El cine de terror en Italia: los precedentes del giallo", en la medida en que sitúa su objeto de estudio en un marco espacial y temporal más concreto, recordándonos la presencia seminal de Riccardo Freda y su I Vampiri y el papel fundamental que supone la figura de Mario Bava (y su Seis mujeres para el asesino, muy especialmente) de cara a la creación de un subgénero, el citado giallo, que tiene en Argento a su representante fundamental y, en cierta medida si consideramos a Bava un precedente, fundacional.

Giallo

En primer lugar el giallo, como ya sabrá el lector iniciado, no es otra cosa que la denominación italiana para el género negro, y como el noir para los franceses (que en España adoptamos traduciéndolo literalmente tanto para la "novela negra" como para el "cine negro") responde al color de las cubiertas de las ediciones más emblemáticas de los títulos que componen el canon del género: en el país galo fueron los libros negros de la Série Noire de Gallimard, en Italia los amarillos (giallo es "amarillo") publicados por la editorial Mondadori. Ahora bien, por extensión, se ha acabado aplicando dicha denominación (ahora sí, de origen) a los thrillers patrios más exagerados y sanguinolientos, muchas veces más cercanos por su materialización del ímpetu y la pasión (homicidas) mediterráneas al cine de terror que al policíaco, aunque en realidad no dejen de ser también muestras de este último.



Argento podrá gustar más o menos -de hecho, es un realizador que suscita tantas adoraciones apasionadas como rechazos virulentos-, pero lo que nadie puede negarle es su importancia a la hora de consolidar esta última acepción del giallo mediante una filmografía que se inauguraba con un título clave del género: El pájaro de las plumas de cristal. Este film, y en menor medida los dos que le siguieron -El gato de las nueve colas y Cuatro moscas sobre terciopelo gris-, con los que conforma la llamada "Trilogía de los Animales", supone un punto de inflexión en la cinematografía italiana más comercial, y definió el modo de manufacturar un giallo... Modo que después perfeccionaría y sublimaría el propio Argento con una de sus más grandes obras maestras: la inagotable Rojo oscuro.

Rojo oscuro

Muniesa, mediante un estilo literario más conseguido en unas ocasiones que en otras, pero al que se le agradece siempre (porque se nota) que habla de primera mano después de analizar personalmente el trabajo de Argento y no de oídas (o de leídas), costumbre esta tristemente en boga en los últimos tiempos, analiza con acierto las raíces y estilemas del giallo, género al que Argento le daría por lo menos otras dos grandes películas hace décadas -Tenebrae y Opera-. De igual modo, no deja de lado las incursiones del realizador en el ámbito del horror sobrenatural, destacando principalmente la célebre "Trilogía de las Madres" iniciada con Suspiria -la otra masterpiece indiscutible de su autor-, continuada con la reivindicable y alocada Inferno y concluida mucho después con la divertida La terza madre, un film mucho más disfrutable de lo que viene siendo habitual en la última hornada de películas firmadas por este director tan amado como odiado.



Y es que en los últimos años su cine está pasando por un momento de subrayada decadencia, lo que ha llevado a que varios de sus filmes permanezcan inéditos aquí -su última (y muy discreta) producción, Giallo, no deja de ver su estreno retrasado una y otra vez-, cuando no se estrenan entre nosotros directamente en el mercado doméstico de alquiler, desde Non ho sonno -otro film a reivindicar- a la citada La terza madre (La madre del mal en DVD), pasando por el que sin duda es su peor trabajo: Il cartaio. Conocida entre nosotros como El jugador, se trata de un thriller policíaco sin apenas elementos que identifiquen a su realizador y que parece más un anodino telefilm de sobremesa o un episodio cualquiera de alguna serie policíaca europea que no un trabajo de uno de los realizadores más interesantes del género en las últimas décadas.

Masters of Horror: "Jennifer"

Por lo demás, y desde una óptica exhaustiva, Muniesa no olvida las incursiones de Argento en la pequeña pantalla, desde la ya mítica serie La porta sul buio en los años 70 hasta su colaboración en la reciente Masters of Horror con Jennifer y Pelts, pasando por el telefilm de reciente factura Ti piace Hitchcock?; y tampoco deja de lado su intervención en proyectos ajenos como guionista, productor o cualquier otro cometido, desde sus inicios como guionista de spaghetti westerns -destacando su labor en Hasta que llegó su hora, la obra maestra de Sergio Leone-, la distribución en Italia del Zombi de George A. Romero o su papel en los trabajos de sus discípulos más aventajados, como el díptico Demons de Lamberto Bava o El engendro del diablo de Michele Soavi, un film este protagonizado por una joven Asia Argento (hija del realizador, y que ha colaborado con él en algunas ocasiones)... y que el autor cita erróneamente como La iglesia, traduciendo directamente el La chiesa original o el The Church anglosajón.



En cuanto a las opiniones de Muniesa, el que esto firma está bastante de acuerdo con la mayoría de sus conclusiones -como, por ejemplo, en el análisis y posterior reivindicación de este magistral y desquiciado cuento para niños oscuro que es Phenomena o el desprecio por la episódica Los ojos del diablo-, aunque en ocasiones disiente tangencialmente con él, como cuando pasa demasiado por encima de la espléndida La sindrome di Stendhal o cuando alaba la mediocre adaptación de El fantasma de la ópera de Gaston Leroux perpetrada por Argento para, de paso, permitirse criticar el (soberbio) Drácula de Francis Ford Coppola. Pero precisamente ese es uno de los principales logros del libro, como de otros muchos de su estirpe: la posibilidad de generar polémica, en una suerte de diálogo entre el escritor y el lector.

Rodaje de La Sindrome di Stendhal

En definitiva: estamos ante un libro de lectura obligada para todo aficionado al cine de terror moderno que se precie, y sería deseable un éxito tal que hiciese aconsejable una segunda edición... la cual por otro lado permitiría remediar algunas cuestiones de estilo, como una mejor calidad en el apartado gráfico (por lo demás sugerente en cuanto a cartelería) o algunas cuestiones ortográficas: es particularmente molesto el uso del nombre español Darío sustituyendo la mayoría de las veces al Dario italiano.

Dario Argento y Goblin

Para terminar, unas palabras acerca de Mariano Muniesa: el autor madrileño, y firma habitual de la editorial, está especializado -bibliográficamente hablando- en la historiografía y la crítica musical, vertiente rock, habiendo publicado monografías acerca de, entre otros, The Rolling Stones, The Who, Jimi Hendrix, Led Zeppelin o Metallica. Así pues, y a priori, me parece una figura de lo más acertada y lógica de cara a analizar la obra de un realizador muy vinculado a dicho estilo musical (no olvidemos la importancia que tuvo Argento en el primer impulso creativo y mediático que recibieron los ya míticos Goblin de Claudio Simonetti). Además, siempre me ha parecido, y por hacer una analogía entre artes, que si la Nouvelle Vague de Godard, Truffaut y compañía es al cine lo que el jazz a la música, el terror en general, y muy especialmente el cine de Dario Argento en particular, viene a ser el rock progresivo del séptimo arte. Y como suele decirse, es solo rock'n'roll... pero nos gusta. Vaya si nos gusta.

(+) La Comuna (El blog de Mariano Muniesa)