lunes, 21 de octubre de 2013

TAKASHI MIIKE


Takashi Miike. La provocación que llegó de Oriente
Ángel Sala & Desirée de Fez (coords.)
Madrid, Calamar, 2013
148 pp. - 18 €




Como siempre, el Festival de Cine de Sitges -que concluyó anteayer- trajo consigo, además de los más de trescientos títulos proyectados, algunas publicaciones muy dignas de tener en cuenta. De entre ellas, el que podríamos llamar "libro oficial" de la presente edición, presentado allí el pasado viernes, es este Takashi Miike. La provocación que llegó de Oriente, volumen que como el libro del año anterior -aquel estupendo Neoculto- está editado por Calamar, es de autoría colectiva y cuenta con la coordinación de la pareja formada por el director del certamen, Ángel Sala, y la crítica de cine Desirée de Fez.


Takashi Miike


El realizador japonés, uno de los más prolíficos y al mismo tiempo más polémicos del panorama cinematográfico internacional, estrenó en Sitges sus dos últimas películas -Lesson of Evil y Shield of Straw-, fue objeto de una retrospectiva, recibió un premio honorífico e impartió una master class a sus seguidores más irredentos. Por tanto, resulta lógico que él fuese el elegido para protagonizar la obra crítica central del certamen, para la que los coordinadores han convocado a varios críticos destacados, muchos habituales de las publicaciones de los festivales especializados en cine fantástico y de terror: Gerard Casau, Jesús Palacios, Rubén Lardín, Quim Casas, Ricardo Reparaz, Eduard Terrades Vicens, Noel Ceballos, John Tones, Jordi Costa, Beatriz Martínez, Fausto Fernández y Enrique Garcelán: todos ellos aportan sus respectivos estudios, aparte de los correspondientes a los dos responsables del volumen, que junto con pequeñas aportaciones de Pete Tombs, José Luis Rebordinos, Tom Mes, Mike Hostench y Todd Brown, completan esta mirada plural acerca de tan iconoclasta realizador.


Shield of Straw


Tras un breve prólogo, es el propio Ángel Sala el encargado de abrir fuego con su "Miike o el método de un autor camuflado", una suerte de introducción al universo creativo del cineasta nipón que pone de manifiesto su capacidad para asumir los géneros y acabar plegándolos a sus inquietudes personales. Por su parte, Gerard Casau -a partir de una anécdota trivial pero reveladora referida a una proyección de Audition, el film más popular de Miike y uno de sus trabajos más redondos, si no el que más-, insiste en la idea plasmada por Sala para subrayar que uno de los principales rasgos de la filmografía de Miike es el de sorprender de continuo al espectador mediante, como reza el subtítulo del capítulo, "la hibridación genérica, la perversión de estructuras clásicas, la narrativa imprevisible y dispersa y la mezcla histérica de elementos".


Audition


El siempre documentado Jesús Palacios, en "Extremos orientales", aporta una interesante contextualización de la obra de Miike en una larga tradición que parte de los llamados "grabados sangrientos" del siglo XIX (que el cineasta cita casi textualmente en obras como Ichi the Killer o Imprint, su polémico y censurado episodio para la serie televisiva Masters of Horror) al torture porn estadounidense (en la estela de Saw y Hostel, para entendernos) o el nuevo "cine de la crueldad" francés (Frontière(s), À l'intérieur, Martyrs y similares). Por su parte, Rubén Lardín insiste en el lado más oscuro de la obra de Miike indagando elementos propios de la cultura sadomasoquista en títulos tan bizarros como Visitor Q, Full Metal Yakuza o Gozu.


Visitor Q


A continuación, Quim Casas y Ricardo Reparaz centran su atención en dos iconos muy reconocibles de la cultura japonesa en general y de su cine en particular: mientras el artículo del primero focaliza su atención en Hara-kiri y 13 asesinos, dos de las últimas (y más aplaudidas) películas de Miike, ambas protagonizadas por samuráis; Reparaz reflexiona acerca de algunas de las películas dedicadas por el director al mundo de la yazuka, con títulos como Agitator, Cementerio yakuza, Rainy Dog o la trilogía Dead or Alive.


Dead or Alive


Eduard Terrades Vicens dedica su artículo "En el umbral de la tradición" a la presencia de elementos del folclore nipón en el cine de Miike, pasando por filmes suyos para todos los públicos, como La gran guerra yokai, o la aportación del director al llamado j-horror: Llamada perdida, una de sus películas más accesibles y académicas, y que incluso cuenta con varias secuelas y un remake estadounidense. A continuación, Noel Ceballos se centra en un elemento muy presente en la obra de Miike pero que puede pasar desapercibido a simple vista: el humor. Para ello comenta películas como Fudoh. The New Generation o la más reciente Yatterman.


Llamada perdida

John Tones dedica su breve ensayo a establecer la relación del cine de Miike con el manga y los videojuegos: por supuesto, la gran protagonista del texto es la fundamental Ichi the Killer -basada en el cómic homónimo-, aunque también hay espacio para títulos ya citados como Audition o Gozu. Por su parte, en "El ozu bizarro" Jordi Costa establece una curiosa conexión entre Miike y uno de los clásicos incontestables del cine japonés: Yasujiro Ozu, a partir de los retratos de familia de películas como Zebraman o La felicidad de los Katakuri... un tema, el de la familia, muy querido por el director de Cuentos de Tokio.


Ichi the Killer


Completan el aparato crítico del volumen cuatro ensayos más: las críticas Beatriz Martínez y Desirée de Fez se centran respectivamente en la infancia y la mujer en el cine de Miike, mientras que Fausto Fernández hace lo propio con la homosexualidad (recordemos Big Bang Love. Juvenile A, una de las películas más personales e intimistas del director) y Enrique Garcelán se centra en el culto cinéfilo que se le dedica en todo el mundo al protagonista del libro. Acto seguido, un epílogo inclasificable (un párrafo que ocupa la friolera de tres páginas) intenta trasladar al texto la libertad y la locura que, aparentemente, priman en el cine de Miike, y que es sin duda lo menos interesante y más frívolo del presente volumen, por más que lo firme un crítico tan digno de admiración (al menos por el que esto suscribe) como Antonio Trashorras.


Fudoh. The New Generation


En resumidas cuentas, es obvio que estamos ante un volumen indispensable para cualquier interesado no ya en el cine de Takashi Miike, sino también en el cine más transgresor y original que se rueda en los últimos años, y al que solo se me ocurre ponerle un pero: a pesar de su autoría colectiva, y teniendo en cuenta que el cineasta ha sido capaz de rodar casi un centenar de filmes en poco más de dos décadas, quedan muchas películas suyas por comentar (títulos como Audition, Fudoh, Ichi the Killer o las tres Dead or Alive se repiten hasta la saciedad, mientras que por otras se pasa muy por encima o directamente ni se las cita) y el volumen no llega a alcanzar las 150 páginas (Agitator, el libro que Tom Mes dedicó al director, a pesar de que ya tiene varios años a sus espaldas y que por aquel entonces Miike había dirigido bastantes menos filmes, era considerablemente más amplio). Por tanto, el libro se lee en un suspiro y sabe a poco; aunque, bien mirado, esto también puede considerarse como el mejor elogio que se le puede hacer a cualquier lectura de carácter divulgativo; o, de hecho, a casi cualquier lectura sea de la naturaleza que sea.