lunes, 7 de febrero de 2011

TERROR BAJO LAS AGUAS

Terror bajo las aguas. El cine de monstruos marinos
Carlos Burgaleta & José Luis Viruete
Madrid, Ilarión, 2010
248 pp. - 17 €



A los que echen de menos darse un buen chapuzón en el mar pero no se atreven a vérselas ahora mismo con el crudo clima invernal siempre les quedará la posibilidad de, desde la comodidad del sofá frente al televisor, ver cómo lo hacen otros. Y si la película elegida para la ocasión es una cinta de terror donde nadadores y turistas corren hacia la arena o se enfrentan a amenazas surgidas de los abismos más profundos para intentar salvar sus vidas, quizá se les quiten las ganas del todo. Si eligen esta opción, no se me ocurre mejor guía para elegir con criterio que este Terror bajo las aguas, editado a finales del año pasado por Ilarión.

La mujer y el monstruo


El libro, firmado por Carlos Burgaleta y un experto en cultura popular como José Luis Viruete (quién no se ha echado unas risas alguna vez con todo el material psicotrónico y casposo que alberga su web Viruete.com), no es sino un compendio exhaustivo de aquellos filmes, la mayoría lógicamente de terror (aunque no faltan los de aventuras, por ejemplo) en los que la amenaza surge del fondo del mar: y no piensen que hablamos solamente de tiburones, orcas asesinas, pirañas o caimanes, sino también de variantes tan curiosas como los nazis acuáticos, que protagonizan una película como Shock Waves... precisamente retitulada en España no solo con la traducción literal de Ondas de choque, sino también como Terror en las aguas.



El recorrido que realizan los autores por tan peculiar filmografía se divide en dos apartados: el primero es una "Filmografía básica" que recoge lo más destacado del subgénero, desde la oscura producción inglesa de 1934 The Secret of the Loch hasta, como era de esperar, la reciente Piranha 3D de Alexandre Aja, dicho sea de paso una película espléndida que inexplicablemente permanece inédita en nuestros cines (¿Quizá nos llegue el próximo estío?). Entre una y otra, y estricto orden cronológico, hacen acto de presencia un gran número de títulos y realizadores tan destacables como 20.000 leguas de viaje submarino de Richard Fleisher, La mujer y el monstruo de Jack Arnold, Moby Dick de John Huston, la Piraña original de Joe Dante, su secuela y debut como realizador de James Cameron (y de la que el autor de Titanic reniega) o, claro está, la cinta que supone el punto álgido y de inflexión del género: la celebrada Tiburón de Steven Spielberg.

Piranha 3D


Dicho film, estrenado en 1975 y protagonizado por un trío de intérpretes soberbios -Roy Scheider, Robert Shaw y Richard Dreyfuss-, supuso todo un fenómeno sociológico que hizo disminuir el turismo playero en medio mundo, gracias principalmente a la labor tras la cámara de un casi primerizo Spielberg que consiguió la que todavía es hoy uno de sus tres o cuatro mejores trabajos. Lamentablemente, lo que vino después no estuvo a la altura, y no nos referimos solamente a las secuelas oficiales, sino a un gran número de imitaciones exploitation realizadas la mayoría de las veces con muy poco presupuesto y todavía menos pudor.



En esta filmografía básica, como decíamos muy exhaustiva, se alternan producciones de corte comercial como Esfera de Barry Levinson o Deep Blue Sea de Renny Harlin con películas de espíritu independiente como la reivindicable Open Water o experimentos como Incidente en el Lago Ness, un falso documental impulsado por el siempre sorprendente Werner Herzog. No faltan producciones más exóticas como la australiana El territorio de la bestia (Rogue) o la coreana (y espléndida) The Host, ni tampoco simpáticos productos de serie B como La bestia bajo el asfalto o el cúmulo de producciones que siguieron a la exitosa Abyss del ya citado Cameron: este fue el caso de Leviathan, Profundidad Seis o la producción española La grieta, del malogrado Juan Piquer Simón.

The Host


No es menor el interés, ni mucho menos, del apartado "Filmografía abisal", que como su título sugiere repasa filmes que Burgaleta y Viruete consideran mucho menos relevantes -ya sea por su escasa calidad artística, ya por ser menos representativas del género que nos ocupa-... pero que en muchas ocasiones merecen su atención aunque solo sea por lo divertido y desenfadado de sus propuestas. Esta parte del libro arranca con La fiera del mar (primeriza y curiosa adaptación del Moby Dick de Hermann Melville realizada en 1930) y se cierra con Mandíbulas 3, y está repleta de producciones de bajo (o bajísimo) presupuesto firmadas por realizadores como Roger Corman, Irwin Allen, un sorprendente Samuel Fuller, Tobe Hooper, Wes Craven o el recientemente fallecido Peter Yates, aunque en su Abismo el peligroso animal acuático apenas aparezca y la amenaza tenga un origen más terrenal.



Los comentarios de todos los filmes reseñados en la "Filmografía básica" están compuestos, además de por la lógica ficha técnica, por una sinopsis del filme, una selección de secuencias y diálogos de interés y por la recopilación de datos y/o curiosidades que merecen destacarse, ya sea del rodaje, del estreno o de la recepción crítica de la película en cuestión, así como por el recuerdo a las frases promocionales de la misma. En el caso de la "Filmografía abisal", los comentarios son menos extensos, y en ellos el sentido del humor, cargado de ironía, de los autores campa a sus anchas, todavía más si cabe que en el apartado anterior.

Anaconda


Gracias a este sentido del humor, Terror bajo las aguas -que cuenta con una atractiva cubierta dibujada por el maestro Alfonso Azpiri- se lee con una sempiterna sonrisa dibujada en el rostro, e incluso no es necesario haber visto la mayor parte de las películas comentadas para disfrutar conociendo de la mano de estos testigos de excepción aspectos más o menos desconocidos de la enésima secuela de Anaconda o la (pen)última producción de la descarada productora The Asylum.



En definitiva: Terror bajo las aguas es un título de muy recomendable lectura, al que quizá se le pueda criticar como único aspecto negativo un mayor cuidado en la corrección ortográfica final. Por lo demás, y aunque en sus páginas concursen algunos de los realizadores más interesantes de todos los tiempos (especializados o no en el género fantástico), resulta indispensable sobre todo para los amantes de la serie B y Z, campo de cultivo favorablemente abonado para el desarrollo de este subgénero de terrores marinos.