lunes, 12 de noviembre de 2012

NEOCULTO


Neoculto
Ángel Sala & Desirée de Fez (coords.)
Madrid, Calamar, 2012
224 pp. - 18 €




Cuando en su día reseñamos el, dicho sea de paso, estupendo libro de Vicente Muñoz Álvarez Cult Movies, ya destacamos que la aplicación de la etiqueta "cine de culto" resultaba por lo general problemática y muchas veces discutible, aunque bien es cierto que en ocasiones la idea que unos y otros tienen de lo que son las películas de culto no dista demasiado entre sí. Por tanto, resulta lógico que se sigan dedicando obras críticas a este concepto, la última este Neoculto editado por Calamar y que se promociona como "El libro definitivo sobre el cine de culto"... Una medalla autoimpuesta a todas luces exagerada pero que entronca a la perfección tanto con el objeto de estudio como con la estética del producto, que recuerda al cine de serie B, el exploitation y, vaya, lo que un servidor entiende, precisamente, por cine de culto... tenga razón o no.


The Rocky Horror Picture Show: ¿la película de culto por antonomasia?


El volumen, con la pluralidad que supone una autoría colectiva y que suele ser algo de agradecer, está coordinado por dos voces tan autorizadas como las de Ángel Sala (experto en cine fantástico y director del Festival de Cine de Sitges desde hace años) y Desirée de Fez (crítica de Fotogramas, colaboradora de la sección cinematográfica del programa de libros de TVE Página 2 y autora del reciente libro sobre el film Lo imposible), y cuenta con un prólogo tan revelador como ocurrente de la mano de Jordi Costa, que pone de manifiesto la complejidad de la etiqueta cult movie en la medida en que puede aplicarse a cintas tan diferentes entre sí como El trío fantástico de Tod Browning, Cabeza borradora de David Lynch, Kill Bill: Vol. 2 de Quentin Tarantino o la patria Diamond Flash del también autor de cómics Carlos Vermut (Psico Soda). Acto seguido, los coordinadores del volumen reinciden en esta idea en una suerte de introducción escrita a cuatro manos, explicando los motivos más que razonados de ciertas exclusiones de títulos que el lector puede que eche en falta. A continuación ya entramos en materia, con una serie de capítulos que, curiosamente, se agrupan en tres partes según la nota de prensa pero cuya clasificación no aparece finalmente tal que así en el libro impreso. Quede aquí constancia para el interesado: los capítulos 1 a 6 integrarían la parte "¿Qué es una cult movie?", del 7 al 17 estarían recogidos en "Fuentes clásicas y modernas", y del 18 al 20 serían los textos acogidos bajo el lema "Nuevos generadores del culto cinematográfico".


Kill Bill 2: una cinta de culto según Jordi Costa


Pero centrémonos ya en los textos en cuestión: Xavi Sánchez Pons y Miqui Otero se reparten la redacción del artículo "Cuando el culto se convierte en religión", donde tratan la evolución de la etiqueta cult movie en relación con la de los adalides de la misma; un cambio progresivo donde ha jugado un papel primordial la democratización del culto vía Internet y los formatos digitales. Pese a este cambio, los autores defienden la posibilidad de que puedan seguir surgiendo verdaderas obras de culto cuya entronización como tales no sea algo artificial, sino un fenómeno espontáneo e inesperado; y citan como ejemplos filmes tan interesantes como Audition, Donnie Darko, May o The Loved Ones.


The Loved Ones: cine de culto de factura reciente


Ángel Sala vuelve a salir a la palestra con el ensayo "Rituales poliédricos", que presenta el subtítulo revelador de "Mecanismos locativos y fidelizadores clásicos en el culto cinematográfico". Por su parte, el conocido crítico Jordi Batlle Caminal, en uno de los mejores artículos del volumen, articula un discurso alrededor de la importancia que tuvo el formato VHS en la concepción de la etiqueta "de culto".


Videodrome: VHS lives...


La otra coordinadora de la propuesta, Desirée de Fez, se centra a continuación en algunos directores de interés cuyas filmografías tienen en común un rasgo definitorio: la referencialidad. Es el caso de los dos grandes protagonistas de su aportación: el citado Tarantino, responsable de filmes tan deudores de la tradición previa como Death Proof, Malditos bastardos o la inminente Django desencadenado; y Nicolas Winding Refn, revelado gracias a su trilogía Pusher o la muy interesante Valhalla Rising para luego alcanzar los altares de la cinefilia mundial más in gracias a la espléndida Drive.


Drive: el cine referencial de Nicolas Winding Refn


Por su parte, Beatriz Martínez se centra en la vertiente de la nueva versión o remake vinculada al cine de culto: es el caso de las revisitaciones que ha sufrido el cine de Alfred Hitchcock -como aquella inútil fotocopia de Gus van Sant titulada Psycho- o las puestas al día de clásicos del terror de los 70 y 80 como La matanza de Texas, Zombi, Las colinas tienen ojos, Halloween, Viernes 13 o Pesadilla en Elm Street. Martínez pone fin a su tesis con unas magníficas reflexiones acerca del film hongkonés Infernal Affairs, que fue revisitado por Martin Scorsese en su oscarizada Infiltrados.


Infiltrados: Martin Scorsese, cineasta de culto


Un crítico tan poco discutido como Quim Casas se centra en los clásicos de culto de la serie B: de Ed Wood a John Carpenter pasando por Roger Corman, Jack Arnold o Don Siegel. Por su parte, otra pluma habitual como Sergi Sánchez analiza el peplum y el spaghetti western como géneros de culto, a partir de cintas contemporáneas como Troya de Wolfgang Petersen o Rápida y mortal de Sam Raimi respectivamente. Acto seguido Roberto Cueto firma uno de los artículos más divertidos y agradables del libro, en esta ocasión centrado en los llamados disaster filmes: ya saben... El coloso en llamas, La aventura del Poseidón o Terremoto; un subgénero que todavía colea pero que alcanzó su cénit en la década de los 70 gracias a efectos especiales espectaculares y a repartos repletos de estrellas del pasado y del presente. A continuación, el siempre personal Rubén Lardín analiza la idea de cine de culto como algo privado e íntimo, en definitiva personal e intransferible.


Troya: ¿cine de culto... de alto presupuesto?


No podía faltar, dada la temática del libro, una colaboración de Jesús Palacios, cuyos recorridos históricos a modo de panorámica siempre son de agradecer. A continuación, dos artículos se centran en el cine de culto proveniente de Asia: por su parte, Enrique Garcelán y Gloria Fernández firman al alimón un texto sobre un fenómeno cuyo origen sitúan en el estreno de The Ring (El círculo) de Hideo Nakata. Por su parte, Ángel Sala echa la vista atrás y recuerda al mítico Godzilla, para acabar en nuestros días comentando los trabajos de cineastas arriesgados como el prolífico Takashi Miike (Zebraman), el fallecido Kinji Fukasaku (Battle Royale) o el hoy muy de moda (o, por qué no, de culto) Sono Sion (Suicide Club).


The Ring: con ella empezó la invasión del cine de terror oriental


Un libro como este sin un apartado dedicado al cine español quedaría incompleto, y los encargados de que esto no ocurra son Diego López, del fanzine El buque maldito, y el propio Ángel Sala: el primero se centra en la figura de directores como Paul Naschy, Juan Piquer Simón, Amando de Ossorio o Jorge Grau; el segundo echa la vista atrás a clásicos incontestables de nuestro cine como La torre de los siete jorobados o El extraño viaje, dirigidas respectivamente por dos hombres de letras tanto como de cine: Edgar Neville y Fernando Fernán-Gómez.


El extraño viaje: una obra maestra (y de culto)
incontestable de nuestro cine


Jordi Sánchez-Navarro toma el cine de animación de culto como objeto de estudio en "La revolución silenciosa": de las producciones Disney a los trabajos de Ralph Bakshi (con o sin Frank Frazetta), René Laloux o el fascinante Jan Svankmajer. Por su parte, Fernando de Felipe e Iván Gómez abordan juntos la televisión de culto: de Los vengadores a Mad Men, pasando por títulos inevitables como Alfred Hitchcock Presents, The Twilight Zone o Twin Peaks.


Twin Peaks: David Lynch y la televisión de culto


Gerard Casau expone en su texto las distintas maneras de la industria de encarar lo que es o no es cine de culto. Sobre esta pertenencia o no insisten después Noel Ceballos (que subraya la importancia de Internet y de la nueva crítica, con el fenómeno de los blogs y las redes sociales a la cabeza, a la hora de delimitar igualmente cuándo una película es de culto o no), Violeta Kovacsics (que se centra en la importancia de los festivales especializados al respecto) y María Adell (que hace lo propio con los visionados domésticos frente a la exhibición en los cines). En esta serie de artículos no faltan presencias tan bizarras como las del cine de Alejandro Jodorowsky, la infame Troll 2 (para muchos, la peor película de la historia del cine, superando con creces Plan 9 from Outer Space) o la reciente The Room.


Troll 2: la peor película de la historia del cine


Completa el volumen, con la encomiable intención de ser lo más exhaustivos posible, un listado de 50 cult movies imprescindibles en orden cronológico, de The Hitch-Hiker (1953) de la también actriz Ida Lupino a la ya citada Diamond Flash (2011). Dicha lista se completa con otros 50 títulos (el último de ellos, la esteticista Amer), que a diferencia de los anteriores no aparecen comentados expresamente por los colaboradores, sino solo citados. A continuación se incluye, como cierre de lujo, una votación acerca de las 5 cult movies favoritas de varias personalidades del cine y otros ámbitos culturales, con cineastas como Aja, Amenábar, Argento, Balagueró, De la Iglesia, Del Toro, Franco (Jesús), Fresnadillo, Greenaway, Kusturica, Landis, Noé, Plaza, Polanski, Urbizu, Tykwer o Villaronga.


Irreversible: uno de los convocados en la encuesta (Noé)
es favorito de otro (Tykwer)


En resumen: un libro magnífico acerca de un tema apasionante al que, como única pega, se le puede acusar de saber a poco. Quizá una mayor profusión de páginas y colaboradores habría mejorado el resultado final. Pero ciñéndonos a lo que hay, no podemos sino recomendar fervientemente su lectura y felicitar a los responsables, desde los autores y coordinadores a los responsables del suculento material gráfico, tanto en color como en blanco y negro.