martes, 31 de enero de 2012

Cirkus Columbia, película y novela

Cirkus Columbia no es estrictamente un libro sobre cine, sino una novela... pero que ha dado pie a una aplaudida película, de igual título, de Danis Tanovic, el autor de la oscarizada En tierra de nadie. Hoy y este jueves, la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo ofrece la posibilidad de asistir a una proyección del film, así como a la presentación del libro, que ha editado en castellano Sajalín.

Más información acerca de ambos actos, pinchando en la imagen siguiente:


lunes, 9 de enero de 2012

CAFÉ-BAR CINEMA

Café-Bar Cinema. Cafés, bares y clubes de película
Jesús Lens
Granada, Almed, 2011
454 pp. (+ 16 láminas) - 24 €



Como ya dije en cierta ocasión, tenía mucha curiosidad por leer este libro, y no solo porque el tema que trata me interesase bastante (que también): a ningún visitante habitual de esta página dedicada a los libros de cine, o incluso a nuestro blog hermano mayor Abandonad toda esperanza, se le escapará que Jesús Lens, el autor del presente Café-Bar Cinema, fue quien escribió con el que esto firma aquel Hasta donde el cine nos lleve, subtitulado "Viajes y escenarios de película", que como el presente publicó la editorial granadina Almed.


Casablanca: Rick's, uno de los más famosos locales de cine


En la gestación del presente proyecto, el también autor del indispensable blog Pateando el mundo me sugirió la posibilidad de encararlo de nuevo a cuatro manos. Por un lado, la oferta resultaba atractiva -el libro que escribimos entre ambos nos deportó no pocas alegrías-, pero por otro la necesidad de llevar a cabo algunos proyectos pendientes me llevó a declinar el ofrecimiento. Lens, lejos de amilanarse -cualquiera que lo conozca personalmente sabrá que el verbo amilanar no se encuentra en su diccionario-, decidió acometer la faena en solitario. Y vaya si lo consiguió: el resultado de su cinefilia y su tesón es este libro de más de cuatrocientas páginas que ya puede encontrarse en las librerías.


Barfly, El corazón del ángel, Sin City...
Mickey Rourke, de bar en bar


Café-Bar Cinema sigue una estructura pareja a la de Hasta donde el cine nos lleve: una historia personal e intransferible -ahora todavía más, al ser una autoría no compartida- del séptimo arte a partir de un tema en concreto; si allí fueron los viajes, los escenarios y los medios de transporte como símbolos de la naturaleza itinerante del ser humano, Lens apuesta ahora por todo lo contrario: por un lugar de descanso y esparcimiento donde hasta los más nómadas se detienen en alguna que otra ocasión: el bar. O la cafetería, el restaurante, la posada, la cantina o el club social de turno.


La taberna del irlandés: Lee Marvin y John Wayne,
a las órdenes de John Ford


Podrá argumentarse que esta no es más que una excusa para escribir de las películas que a uno le apetezca... y no sería faltar a la verdad. Ya al hilo de Hasta donde el cine nos lleve, y en cualquiera de las presentaciones de dicha obra -más de una y de dos oficiadas por el escritor Fernando Marías, a la sazón autor del prólogo del presente libro-, los autores manifestamos que el punto de partida era eso, un mero punto de partida, que nos dejaba si no manga ancha, sí un cierto margen amplio de movilidad para desarrollar filias y fobias, pero sobre todo filias, particulares en esto del gusto cinéfilo.


La cara más amarga de la hostelería:
el alcoholismo de Días sin huella


Así, aunque en una primera parte de este libro que lleva por subtítulo "Cafés, bares y clubes de película" se sigue un cierto orden temporal -"El mundo antiguo y medieval", "Los Bárbaros", etc.-, enseguida se atiende más a una clasificación de carácter geográfico, para luego tratar temas, aspectos, géneros y realizadores muy concretos. Así, uno de los capítulos está dedicado a una nómina de directores que al autor le parecen significativos del tema tratado: así, por las páginas de Café-Bar Cinema se dejan ver Woody Allen, Mariel Hemingway y el Elaine's de Manhattan, David Lynch y la discoteca de Corazón salvaje, Quentin Tarantino y las camareras sin propina de Reservoir Dogs, Michael Mann y la mesa de restaurante que compartieron Robert De Niro y Al Pacino en Heat, o Martin Scorsese y los billares de El color del dinero.


Michael Mann dirige a Pacino y De Niro en Heat


De esta manera, la estructura del libro, sin ser ni mucho menos casual, sí permite tanto leerlo de corrido, como si de una novela se tratase, o a salto de mata, como quien lee un poemario, una enciclopedia o un diario personal. Por ello no es de extrañar que no arranque con los albores del cine -aunque Lens sí se acordará de la famosa Riña en un café de Fructuoso Gelabert, primera producción patria de ficción-, sino en un establecimiento tan poco recomendable como a la postre muy atrayente: La Teta Enroscada de Abierto hasta el amanecer, donde la Satanico Pandemonium que encarna Salma Hayek y que filma Robert Rodriguez con la colaboración de su compinche Tarantino lleva a cabo un numerito que nadie que haya disfrutado habrá podido olvidar.


Salma Hayek encandila a Tarantino (y al espectador)
en Abierto hasta el amanecer


A partir de ahí se sucederán sin descanso cientos de bares fijados en la retina del autor en tanto que espectador gracias a otros tantos cientos de películas, y junto a películas muy conocidas o incluso consideradas como clásicos incontestables del cine (Casablanca, Días sin huella, El hombre tranquilo, La dolce vita, El Padrino y otros muchos títulos de oro) aparecen, y esto es más de agradecer, filmes estupendos que no son tan tenidos en cuenta como se merecen. Este es el caso de joyas como El invisible Harvey, El silencio de un hombre, Asesinato por decreto, El corazón del ángel o, centrándonos en nuestro cine, la magistral Los lunes al sol, el documental sobre jazz latino Calle 54 o la muy reciente (y soberbia) No habrá paz para los malvados.


José Coronado, a punto de tomarse una copa
en No habrá paz para los malvados


Por supuesto, el western cuenta con un lugar destacado, arrancando gracias al saloon en el que empieza Río Bravo, una de las (muchas) obras maestras de Howard Hawks. Tampoco faltan los locales de Johnny Guitar o de producciones más recientes como Sin perdón o Lone Star, aunque como no podía ser de otra forma, y frente a Nicholas Ray, Clint Eastwood o un merecidamente reivindicado John Sayles, es el gran John Ford quien se lleva la parte del león gracias a filmes inolvidables como Pasión de los fuertes, Centauros del desierto o El hombre que mató a Liberty Valance.


Dean Martin, un sheriff con problemas
con la bebida en Río Bravo


Pero, por supuesto, en este Café-Bar Cinema visitaremos muchos más negocios: los locales de ocio de Las Vegas que muestran Bugsy, Casino o la reivindicable Showgirls, los clubes de Cocktail o El bar Coyote, o los establecimientos que salpican la geografía de África, Asia y Oceanía, desde películas tan aplaudidas como Sólo los ángeles tienen alas o Memorias de África a productos tan inanes, pero de indudable éxito, como Cocodrilo Dundee y sus secuelas... Para terminar, como en Hasta donde el cine nos lleve, con el futuro: esta vez, el de La naranja mecánica, Blade Runner o la saga Star Wars.


El futuro de La naranja mecánica empieza
en un bar de copas


Pero no es esta exhaustividad donde radica el mayor acierto de Café-Bar Cinema, aunque sea uno de sus principales atractivos. Lo mejor del presente libro es la interdisciplinariedad, rasgo representativo de cualquier empresa cultural que Lens acomete: el cine es tan solo uno de sus intereses, y la televisión, la música, la literatura, el cómic o la pintura son otras disciplinas que también se convierten en objeto de debate en las páginas de Café-Bar Cinema. Así, la pequeña pantalla (cuya ficción vive un momento de esplendor, qué duda cabe), es presencia habitual en este libro gracias a producciones como Los Soprano, Perdidos, Roma, Mad Men, Treme o las más veteranas Cheers, Twin Peaks, Doctor en Alaska o la superviviente contra viento y marea Los Simpson. Pero también saltarán al paso del lector unos versos de un poema de García Lorca o de un tango de Carlos Gardel, un cuadro de Edward Hopper o un disco de Tom Waits, pasajes de la novela negra del siglo XX (de Chester Himes a Lawrence Block), o citas de intérpretes de jazz o de cómics de Alan Moore o Frank Miller. Todo ello, esto sí, perfectamente hilado y justificado.


¿A quién no le ha apetecido alguna que otra vez
tomarse una copa en Cheers?


Por si esto fuera poco, el autor se encarga de pasearnos cual guía turístico por los locales tal y como existen en la realidad, muchos de ellos convertidos en lugares de peregrinaje para los fanáticos de las películas o las series de televisión en cuestión, si no lo eran ya por otras razones: del Moulin Rouge inmortalizado en el cine por John Huston y Baz Luhrmann al Bada Bing! de Los Soprano, pasando por el Café des 2 Moulins donde trabaja Amélie Poulain o la cafetería del orgasmo fingido más famoso de la historia del cine (el de Meg Ryan en Cuando Harry encontró a Sally). Así, Café-Bar Cinema es tanto un libro sobre cine como una guía de viajes (reales o no: sus páginas están salpicadas de direcciones de Internet con visitas virtuales) de lo más útil para el aficionado.


El café de Amélie, visita obligada para los fanáticos
del film (o de Audrey Tatou)


Dicho esto, ¿puede echársele en cara a este Café-Bar Cinema algún aspecto negativo? En efecto: podría destacarse que en algunos momentos el texto adolece de algún que otro pasaje descompensado, como el de dedicar once páginas a Bajo el volcán, por más que el triángulo formado por Malcolm Lowry, John Huston y México resulte fascinante, frente a una mera mención a la, de acuerdo que más discreta, Resacón en Las Vegas. Pero esto es pecata minuta, mientras que el principal problema del libro resulta intrínseco a su naturaleza: habrá que decir aquello de "no están todas las que son, pero sí son todas las que están", como advertencia para que todo aquel lector que no encuentre en su interior la que para él pueda ser la película sobre bares definitiva no se sienta estafado: si hubiese que atender a todas las peticiones del respetable, el presente libro sería un work in progress que se prolongaría ad aeternum...


Resacón en Las Vegas: los protagonistas,
antes de correrse una juerga


Para satisfacer esta posiblidad, así como para su interés por las nuevas tecnologías y la interactuación del autor con el lector, Lens creó esta página en Facebook. Échenle un vistazo, y participen directamente en dos historias, la del cine y la de este libro, que todavía se están escribiendo. Y luego cuéntenselo a sus familiares y amigos en su bar de confianza.

jueves, 5 de enero de 2012

Los mejores libros del 2011

En nuestro blog hermano mayor, Abandonad toda esperanza, publicamos hoy una lista de los mejores libros leídos en 2011, incluyendo una sección de No Ficción. Pero como especificamos allí, no incluimos en dicho listado los libros de temática cinematográfica, dejando estos para esta web temática. Hemos elegido, de entre todos los libros leídos, los cinco que más nos han gustado, enlazando a lo que escribimos en su día sobre ellos. Sin más dilación, he aquí el Top 5 de libros de cine del 2011, en orden ascendente:

5.º- Tim Burton
Antoine de Baecque (Cahiers du Cinéma)



4.º- François Truffaut. El deseo del cine
Carlos Losilla, coord. (Donostia Kultura)



3.º- NeoNoir. Cine negro americano moderno
Jesús Palacios, coord. (T&B)



2.º- La bestia en la pantalla. Aleister Crowley y el cine fantástico
Jesús Palacios, coord. (Donostia Kultura)



1.º- Jesús Franco
Carlos Aguilar (Cátedra)



Felicidades, sobre todo, a Jesús Palacios, que hace doblete como coordinador de dos volúmenes colectivos, y a Carlos Aguilar, autor del que nos parece no solo el mejor libro de cine del año, sino también uno de los más necesarios y, por qué no decirlo, susceptibles de despertar sanas discrepancias.

lunes, 2 de enero de 2012

Sugerencias para la Noche de Reyes

En las recomendaciones para la Noche de Reyes de nuestro blog hermano mayor, Abandonad toda esperanza, dos libros de cine: el muy recomendable Café-Bar Cinema de Jesús Lens y la última edición de la imprescindible Guía del cine de Carlos Aguilar... además de una novela a punto de ser llevada al cine por segunda vez (El gran Gatsby) y un libro sobre un escritor que en repetidas ocasiones nutrió de historias a la gran pantalla: Ernest Hemingway.


lunes, 26 de diciembre de 2011

TIM BURTON

Tim Burton
Antoine de Baecque
París, Cahiers du Cinéma, 2011
224 pp. - 35 €



Tim Burton, el objeto de estudio de esta obra publicada originalmente en 2005, revisada y actualizada en 2010 y ahora traducida al español, es un caso único en la historia del cine: en el siempre complicado equilibrio entre las ínfulas de autor y los imperativos de la gran industria hollywoodiense, o te mantienes totalmente al margen o te vendes irremediablemente. Pero como ha demostrado con cada una de sus películas, y como también demuestra al analizarlas todas y cada una el crítico Antoine de Baecque en este Tim Burton editado por Cahiers du Cinéma, el realizador norteamericano que comenzara trabajando para Disney y cuya estética se ha convertido hoy en una marca de fábrica reconocible en todo el mundo ha logrado conciliar ambas tendencias sin tener que ceder ni un ápice. Es decir: en lugar de amoldarse al mundo que le rodea, ha logrado que el mundo se amolde a él. Ahí es nada.


El mundo siniestro de Tim Burton


A diferencia de otros libros de Cahiers, como Eastwood on Eastwood o Scorsese on Scorsese -que, como sus títulos indican, se construyen a partir de las declaraciones de los propios realizadores-, este Tim Burton es un análisis crítico personal por parte de un ex jefe de redacción de la mítica revista francesa y autor de estudios de realizadores galos como Jean-Luc Godard, François Truffaut o Maurice Pialat, que a lo largo de más de doscientas páginas lujosamente ilustradas recorre la carrera profesional del realizador, desde sus comienzos como ilustrador en Tarón y el caldero mágico hasta su polémica adaptación de Alicia en el País de las Maravillas.


Poe + Price + Burton = Vincent


Así, el primer capítulo del libro, titulado "El niño vidente", De Baecque relata la infancia del joven Tim en Burbank, que es la de un niño inadaptado que busca refugio en la fantasía más siniestra, aquella que le ofrecían los cuentos de Edgar Allan Poe, las películas de terror de la Universal, los filmes japoneses protagonizados por Godzilla... y muy particularmente los largometrajes en los que participaba aquel actor tan elegantemente inquietante que fue Vincent Price. Una admiración la que sentía por el intérprete que llevaría al realizador a contar con aquel primero en el cortometraje Vincent -un rendido homenaje a Price tanto como un relato autobiográfico- y después en Eduardo Manostijeras, en la que el actor interpretó al creador del protagonista, encarnado a su vez por Johnny Depp... futuro actor fetiche del cineasta.


Pee-Wee Herman protagonizó el primer film de Burton


En el segundo capítulo, "Un mundo emergente", De Baecque se centra en los primeros pasos de Burton como realizador: esto es, los cortometrajes Vincent y Frankeenwie -este una revisión de la inmortal novela de Mary W. Shelley protagonizada por un perro resucitado por su joven dueño- y la fallida La gran aventura de Pee-Wee, su largometraje de debut y una de sus películas menos redondas, construida a mayor gloria del otrora popular cómico, luego caído en desgracia, Pee-Wee Herman.


Bitelchús: se empieza a definir lo burtoniano


A partir de este punto y salvo muy contadas excepciones, cada epígrafe estará dedicado a cada uno de los largometrajes siguientes realizados por Burton, todos ellos ya de más enjundia: un buen ejemplo es Bitelchús, un encargo de la Warner que parecía hecho a su medida, y donde el realizador empieza a definir su personalidad temática y visual, al mismo tiempo que colabora por primera vez tanto con Michael Keaton (que será su Bruce Wayne / Batman en dos ocasiones) como con Winona Ryder (con la que repetirá en la citada Eduardo Manostijeras).


Burton dirigiendo a Batman (Michael Keaton)
y Catwoman (Michelle Pfeiffer)


Precisamente a estas películas están dedicados los tres capítulos siguientes... Se le agradece al autor del libro, particularmente en los dos capítulos dedicados al Hombre Murciélago creado por Bob Kane, el detenerse en comentar los orígenes del proyecto (esto es, los cómics de DC) y la siempre lenta preproducción de unos largometrajes tan complicados como estos, en los que el interés del realizador choca con la intención de los productores y con las expectativas del público potencial. Así, y pese a que Batman y Batman vuelve gustaron a casi todo el mundo (la segunda resultó mejor recibida por la crítica, pero el éxito en taquilla de la primera fue brutal), Burton no quedó contento con las continuas intromisiones -sobre todo en el primer film- de la Warner.


Jack Skellington: otro alter ego de Burton,
pero esta vez animado


Posteriormente, De Baecque comenta Pesadilla antes de Navidad, un film que, paradójicamente (dado que como director lo firma el animador Henry Selick) se ha convertido en uno de los títulos que más generalmente se asocian al universo del realizador: no en vano los personajes son creación propia, y el enfrentamiento entre la Navidad (representada por el popular Santa Claus) y la festividad de Halloween (con el simpar Jack Skellington como rostro visible) resulta definitorio del modo en que Burton parece ver el mundo que le rodea.


Ed Wood: el cine dentro del cine según Tim Burton


A continuación se comentan dos filmes como Ed Wood y Mars Attacks!, que a pesar de ser, respectivamente, considerados como la que es posiblemente su obra maestra y uno de sus filmes fallidos, De Baecque las comenta con igual atención al detalle. Como ejemplo de la independencia crítica del escritor, llama la atención la sorprendente declaración de que el título de "el peor cineasta del mundo" que se le suele otorgar a Ed Wood Jr. se lo podrían disputar también realizadores tan consagrados como el citado Godard, Sam Peckinpah... ¡o el mismísimo Eisenstein! Lejos de compartir la opinión -que nos parece de lo más peregrina-, se le agradece a De Baecque su aparentemente insobornable discurso propio.


Burton y Johnny Depp, una pareja inseparable,
durante el rodaje de Sleepy Hollow


En el capítulo dedicado a Sleepy Hollow, que podría entenderse como el particular homenaje de Tim Burton al terror gótico, más concretamente a la factoría Hammer Films e incluso a la escuela italiana del terror capitaneada por Mario Bava, el texto se detiene en comentar también que por aquella época es cuando Burton prepara el fallido proyecto de llevar al cine el regreso de Superman -que años después realizaría Bryan Singer- con Nicolas Cage como protagonista. Igualmente, el realizador escribirá por aquel entonces el que todavía hoy es su único libro como tal: La melancólica muerte de Chico Ostra.


Big Fish: la película más luminosa de su realizador


Pese a su gran personalidad como crítico, De Baecque opina como la mayoría respecto de El planeta de los simios en versión Burton: es su peor película. Muy diferente resulta Big Fish, a pesar de ser un proyecto que casi surge como un encargo: su adaptación de la novela de Daniel Wallace es uno de sus filmes mejor acabados, y aun siendo personal resulta más accesible a un público alejado de sus constantes temáticas y visuales.


El actor favorito y la pareja de Burton en Sweeney Todd:
una asociación mortal


Acto seguido, Burton regresa a esas mismas constantes: por un lado, volverá al mismo mundo gótico y siniestro de Sleepy Hollow tanto en su nueva aproximación a la animación stop motion con La novia cadáver como en su musical Sweeney Todd, esta última también una de sus mejores películas, y donde el director consigue aprobar con nota en un género particularmente complicado. Antes y después de realizar estos trabajos, Burton filmará dos adaptaciones de otros tantos clásicos literarios infantiles: Charlie y la fábrica de chocolate de Roald Dahl y Alicia en el País de las Maravillas (y su continuación, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí) de Lewis Carroll. En ambas, como en las dos cintas previas, Burton contará con la colaboración del que es ya su inseparable actor fetiche, Johnny Depp, que ya interprete al siniestro Sweeney Todd o a personajes tan alocados como Willy Wonka o el Sombrerero Loco se ha convertido en el alter ego oficial del propio Burton delante de la cámara.


Tim Burton dirigiendo a su particular Alicia


El presente volumen se cierra con un breve texto acerca de la condición de Burton como cineasta político, así como las inevitables filmografía y bibliografía de turno. Antes de ello, un apasionante recorrido por la obra de Tim Burton, que para la ocasión se acompaña de un sugerente material gráfico donde destacan, además de los fotogramas de los filmes que se comentan, diversas fotografías de las principales influencias estéticas de Burton y un gran número de ilustraciones originales del propio cineasta, que hacen de este Tim Burton todo un catálogo de sueños y pesadillas surgidos de la mente de uno de los directores de cine si no mejores, sí más personales e inconfundibles del panorama internacional. Lo que no es poco, desde luego.


(+) Para saber más:











lunes, 12 de diciembre de 2011

El cine, según Mariano Sánchez Soler

Anatomía del crimen. Guía de la novela y el cine negros
Mariano Sánchez Soler
Madrid, Reino de Cordelia, 2011
256 pp. - 18,95 €

Manual esencial del guión cinematográfico
Mariano Sánchez Soler

San Vicente, Editorial Club Universitario, 2011
102 pp. - 13 €



Sánchez Soler, un hombre de letras... y de cine


Mariano Sánchez Soler es, ante todo, un escritor vinculado al género negro. Su producción literaria no se circunscribe únicamente al mismo -de hecho, ha publicado varios libros de poesía-, pero aquellos que siguen su obra de ficción, suponemos que empujados también por su labor como periodista de investigación y ensayista acerca de cuestiones políticas y sociales de la España de nuestro tiempo, lo reconocen de inmediato como el autor de novelas como Carne fresca, Festín de tiburones, La brújula de Ceilán, Nuestra propia sangre o la trilogía de los inspectores Pulido y Galeote recogida en el volumen Grupo antiatracos.




Pero, además de todo esto, en su currículo figura también su labor como docente en el Centro de Estudios Ciudad de la Luz de Alicante. Y es que si a Sánchez Soler le gusta la literatura, no es menos cierto que le apasiona tanto o más el cine. Y es por su labor como escritor acerca del medio que le convocamos hoy para dejar constancia de la aparición de sus dos últimos libros, dedicados en su totalidad o en parte al séptimo arte.


Las amistades peligrosas: Raymond Chandler y Billy Wilder,
abocados a la Perdición



El más reciente, y también el más atractivo de los dos, es Anatomía del crimen, que acaba de publicar Reino de Cordelia y que, como su subtítulo ("Guía de la novela y el cine negros") indica, no limita su objeto de estudio al arte cinematográfico. Pero dado que esta es la cuestión que nos ocupa en esta página, nos limitaremos a dejar constancia aquí de que el libro incluye también ensayos dedicados a escritores de novela negra, por otra parte la mayoría vinculados también artística o profesionalmente al cine, como Raymond Chandler, Jim Thompson, Chester Himes, Donald Westlake, Ed McBain o, ya dentro de nuestras fronteras, Francisco García Pavón, Andreu Martín, Francisco González Ledesma o Manuel Vázquez Montalbán.


Samuel Fuller y su Perro blanco


Pero pasemos al apartado puramente cinematográfico: lejos de rendir pleitesía a los acercamientos más canónicos dentro de la historiografía y la crítica del cine negro, Sánchez Soler dedica el primer capítulo estrictamente cinematográfico no a una de las figuras intocables del género, sino a uno de sus más radicales los francotiradores, así como uno de los cineastas más outsiders que jamás trabajaron para Hollywood (y alrededores): Samuel Fuller. Desde Manos peligrosas a Perro blanco, pasando por Corredor sin retorno, El kimono rojo o Muerte de un pichón, el también escritor y guionista al mejor postor Fuller demostró no venderse a nada ni a nadie, e hizo de su ideario moral y estético un estandarte que blandió siempre contra viento y marea; esto es, contra intromisiones de la productora y/o presupuestos irrisorios.


Sean Connery, detective avant la lettre por obra de Umberto Eco


Sánchez Soler también dedica artículos más generalistas al cine policíaco: "De qué hablamos cuando decimos 'cine negro'" es, pese a su brevedad, un texto luminoso en tanto que didáctico que recorre el género desde sus mismos orígenes hasta muestras heterodoxas como El nombre de la rosa de Umberto Eco o ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick, títulos señeros en la medida en que dieron lugar a películas tan populares como la adaptación de la primera protagonizada por Sean Connery o la emblemática Blade Runner de Ridley Scott.


Santos Trinidad sentencia: No habrá paz para los malvados


También merece atención el capítulo dedicado a nuestro cine negro, aparentemente un erial pero lo suficientemente constante como para decir aquello de que haberlo, haylo. Desde las muestras tempranas que firmaron Julio Salvador e Ignacio F. Iquino a comienzos de los años 50 hasta la reciente No habrá paz para los malvados, obra maestra absoluta de Enrique Urbizu, pasando por películas a reivindicar como la popular El crack, La verdad sobre el caso Savolta, la inquietante y muy personal Las horas del día, 25 kilates, Flores negras, la soberbia Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto o varios de los filmes de Mariano Barroso, quizá el único (junto con Urbizu) que presenta una cierta constancia dentro de las coordenadas del género.


El Halcón Maltés: para muchos, el nacimiento del cine negro


Destacar, para terminar la glosa de este volumen, que el libro en cuestión se cierra con una muy útil recopilación de apéndices, entre ellos una filmografía de adaptaciones literarias ordenadas alfabéticamente, de A pleno sol de René Clément a Zodiac de David Fincher. Tampoco hay que dejar de lado el constatar que Anatomía del crimen presenta con un suculento apartado gráfico, en muchas ocasiones con imágenes de clásicos incontestables del cine negro como Perdición, El Halcón Maltés, El sueño eterno, La jungla de asfalto, El abrazo de la muerte o Retorno al pasado... que hacen de la acción de ojear el libro todo un deleite para la vista. Pero leerlo lo es todavía más.




Señalábamos antes la labor como profesor que Mariano Sánchez Soler desempeña en el Centro de Estudios de Ciudad de la Luz de Alicante, adscrito a la Universidad Miguel Hernández de Elche. Fruto de esta labor docente, que le ha llevado a analizar profundamente un gran número de producciones audiovisuales, es este Manual esencial del guión cinematográfico, publicado por ECU y del que se señala que "ha sido elaborado para mostrar la esencia del guión cinematográfico como escritura narrativa. Tiene un objetivo docente. Es un texto directo, sin subterfugios, que desvela los ejes que mueven el proceso de la escritura cinematográfica, y sirve para introducirnos en su ejercicio".


"Rosebud...": el inicio de Ciudadano Kane


Difícil decir más con menos palabras: efectivamente, en apenas cien páginas, su autor desglosa los conceptos centrales del guion de cine, desde lo que es un plano o una secuencia, a recursos esenciales de la narración (algunos puramente audiovisuales, otros no) como la elipsis, el fundido o el encadenado. A continuación trata todos los aspectos susceptibles de suponer una dificultad al autor primerizo que se propone escribir por vez primera un guion, como el establecimiento de la idea central frente a la historia o el tema, el diseño de los personajes, la inevitable escaleta o los siempre complicados diálogos.


Unas palabras susurradas al final de Lost in Translation


Como manual pedagógico que es, el presente volumen aporta un par de anexos, uno de ellos firmado por el dramaturgo (y guionista y realizador) David Mamet y el otro un ejercicio a partir del relato de Ernest Hemingway Los asesinos, que inspirara un par de películas brillantes firmadas por Robert Siodmak (Forajidos) y Don Siegel (Código del hampa).


El soberbio arranque de Forajidos adapta a Hemingway


Estos breves apéndices, junto a los ejemplos y las ilustraciones que acompañan al texto (de Ciudadano Kane a Lost in Translation, pasando por 2001. Una odisea del espacio, Chinatown, Veredicto final o Único testigo), hacen de este Manual esencial del guión cinematográfico una muy útil herramienta para todo aquel que quiera introducirse en la maravillosa (y nunca suficientemente valorada) labor de guionista cinematográfico.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

SUPERHÉROES. DEL CÓMIC AL CINE

Superhéroes. Del cómic al cine
Tonio L. Alarcón
Madrid, Calamar, 2011
280 pp. - 35 €




En la actualidad, la presencia (casi hegemónica) en los cines del género superheroico -por así llamarlo- ha llegado a un punto tal que parece mentira que hace no más de quince años no se hubiera intentado ya de una forma rigurosa y sistemática el aprovecharse de un sector del público, los fieles lectores de cómics de toda la vida, predispuesto a dejarse el dinero en la taquilla. Por aquel entonces, la saga de Batman desarrollada por Warner -no lo olvidemos, propietaria de DC Comics- que firmaron, con desigual fortuna a favor de quien ya sabemos, Tim Burton y Joel Schumacher, resultaba ser un oasis en mitad de un erial. Pero fuer llegar Bryan Singer y Sam Raimi con sus X-Men y sus Spider-Man respectivamente, y todo cambió. Para bien, claro, aunque algunos puedan hablar de saturación del mercado...


X-Men: con ellos empezó todo (o casi)


Por ello, resulta lógico que a estas alturas surja un libro como este Superhéroes. Del cómic al cine, firmado por Tonio L. Alarcón y editado con el buen gusto habitual por Calamar. No es la primera vez que se publica un título de estas características -ahí está Películas clave del cine de superhéroes (Ma Non Troppo), firmado por Quim Casas como precursor dentro de la bibliografía especializada escrita en castellano-, pero sí es la primera ocasión de la que disponemos para descubrir todo un universo de ficción de forma mucho más completa (y, lógicamente, más actualizada), además de una oportunidad estupenda para conocer las opiniones de un crítico tan interesante como Alarcón acerca de un gran número de títulos destacados del (sub)género -en realidad todos los verdaderamente importantes, pues el autor no se deja (casi) nada en el tintero-, y, además, ilustrados como el tema se merece: siempre he defendido que si hay una clase de libros que por fuerza han de incorporar material gráfico, esos son los libros sobre cine (¿qué es, principalmente, el séptimo arte, si no una sucesión de imágenes?), y al respecto el trabajo de Calamar, en este libro y en cualquiera de los suyos, es ejemplar.


Superman de Richard Donner: un ilustre precedente
de la actual Edad de Oro del género


Este Superhéroes. Del cómic al cine es un libro que quiere posicionarse cerca de su lector, por lo general un cómplice rendido de antemano a la temática que se trata. Así lo confiesa el propio Alarcón en la introducción, distanciándose de una fórmula crítica más analítica y especializada: “No se extrañe el lector por el hecho de no encontrar en este libro el tipo de análisis más profundo, incisivo y, por qué no decirlo, sesudo, que acostumbro a practicar en revistas como Dirigido: la intención ha sido, en esta ocasión, abrir el abanico de lectores y poder interesar también a aquellos que no le dan tanta importancia a la puesta en escena, y mucho más al desarrollo argumental. Por una vez, el acento está puesto en el qué y no en el cómo". No obstante, no piense el lector que se encontrará con un texto descuidado y excesivamente coloquial: la obra que nos ocupa está redactada con rigor y buen hacer; es solo que el autor, en esta ocasión, no resulta ser un crítico de cine que se acerca con curiosidad a un fenómeno como el de las películas de superhéroes, sino más bien se trata de un lector de cómics de esta temática que toma por objeto de estudio las adaptaciones fílmicas del material literario que conoce (y muy bien) previamente... pero con las herramientas propias de un crítico de cine hecho y derecho.


El Batman de Christopher Nolan: para muchos,
el superhéroe de cine definitivo


Sin más dilación, dejemos testimonio del contenido del libro y de cómo este está estructurado: tras un texto genérico a modo de introducción ("Cine y superhéroes: una larga relación)", Alarcón pasa a comentar las películas -y de paso, los seriales realizados tanto para la gran como para la pequeña pantalla- nacidas a partir de cabeceras de las dos grandes compañías del género: DC y Marvel Comics. De la primera comenta los casos de sus dos personajes más importantes, Superman y Batman, analizando las cintas dirigidas por Richard Donner, Richard Lester, Christopher Nolan o los citados Singer, Burton y Schumacher, sin olvidarse de producciones para televisión como Lois & Clark, Smallville o la popular serie de Batman de los años 60. También comenta el caso de Linterna Verde, menos célebre, seguramente como peaje a pagar para dotar al libro de un rasgo de actualidad al glosar la reciente, y para muchos fallida, adaptación firmada por Martin Campbell. Acto seguido, en un capítulo llamado "Liga de la Justicia: Tratamientos menores de DC Comics", el autor comenta los casos de Flash, Capitán Marvel, Supergirl, Steel, Catwoman, la Cosa del Pantano, Constantine y Jonah Hex. Esto es, personajes que no han tenido tanta suerte en la gran pantalla, algo obvio si recordamos los muy pobres filmes firmados por Jeannot Szwarc sobre la prima de Superman, Pitof con el álter ego criminal de Selina Kyle, o Wes Craven acerca del cómic de terror de Len Wein y Bernie Wrightson revitalizado por Alan Moore.


La Cosa del Pantano ha tenido mucha peor fortuna
en el cine que en el cómic


En el caso de Marvel, y atendiendo a sus orígenes literarios en orden cronológico, Alarcón glosa las grandezas y miserias de las adaptaciones protagonizadas por los 4 Fantásticos -que han tenido muy mala suerte en las películas dirigidas por Tim Story, no hablemos ya de la producción de Roger Corman que nunca llegó a ver la luz-; los citados Spider-Man de Raimi (con una mención al The Amazing Spider-Man de Marc Webb que está por venir) y X-Men de Singer, Brett Ratner y Matthew Vaughn -director que nos ha legado recientemente la estupenda X-Men: Primera generación-; Hulk -de Ang Lee a Louis Leterrier, sin olvidar la mítica y naif serie con Bill Bixby y Lou Ferrigno como Banner y Hulk-; Iron Man -para el que esto firma, con un tratamiento estupendo por parte de Jon Favreau-; Thor, Blade... y la más reciente de todas: Capitán América. Pero al igual que con DC, Alarcón deja un espacio para obras menores -en su opinión- a partir de personajes como Daredevil, Elektra, Punisher, Motorista Fantasma y Man-Thing.


Hasta que lleguen Los Vengadores, Capitán América es
la última aportación de Marvel al género


Una vez cerrados estos apartados, que por razones obvias se llevan la parte del león del libro, el autor se centra en autores y temáticas más concretas: por un lado, dedica un epígrafe al citado Moore, autor británico que renueva el género a lo largo de los años 80 y 90, y del que se han realizado tres películas que pueden enmarcarse dentro de esta temática: La Liga de los Hombres Extraordinarios, V de Vendetta y Watchmen. También From Hell (Desde el infierno) tuvo su origen en un cómic escrito por Moore (de hecho, una de sus más grandes obras maestras), si bien su argumento -alrededor de la figura de Jack el Destripador y la investigación para atraparle- se aleja con creces del ámbito superheroico, a la postre objeto del presente estudio.


Watchmen: una adaptación (casi) al pie de la letra


Los siguientes capítulos están dedicados a la lamentable The Spirit firmada por Frank Miller -otro gran autor del medio, aunque ha vivido tiempos mejores en el pasado- a partir de la inmortal creación de Will Eisner; El Cuervo (The Crow) de James O'Barr llevado al cine por, entre otros, Alex Proyas; las Tortugas Ninja, vistas en la gran pantalla tanto en filmes de imagen real como en animación digital; Hellboy, creado por Mike Mignola y llevado al cine por el fan fatal Guillermo del Toro; y Spawn de Todd McFarlane, fruto de una mediocre versión fílmica.


The Crow tuvo más repercusión de lo esperado
por ser la película póstuma de Brandon Lee


Acto seguido hace acto de presencia Mark Millar, uno de los autores hot del momento, convocado aquí gracias a las adaptaciones de dos de sus títulos más conocidos y celebrados: Wanted (Se busca) y Kick-Ass. Si el primero dio lugar a un film apenas aceptable como una adrenalítica action movie más, el segundo se convirtió en manos del citado Matthew Vaughn en una de las adaptaciones más conseguidas del género, gracias a su mirada cínica e irónica no solo acerca de los superhéroes en sí, sino también de sus acérrimos seguidores.


Kick-Ass: una visión cínica del superhéroe para iniciados


Llegado este punto, es el momento de agradecerle a Alarcón su acercamiento heterodoxo, lejos de fundamentalismos talibanes, al género, lo que nos permite leer textos breves pero reveladores acerca de títulos que no son verdaderamente adaptaciones de cómics, pero sí filmes que beben de la temática y la estética de este tema. Es el caso de la recuperable Darkman de un Raimi pre Spider-Man, del Hancock encarnado por Will Smith o de dos títulos tan imprescindibles como Los Increíbles y El protegido... ambos excepcionales, si bien el film de M. Night Shyamalan es, para el que esto firma y hasta este momento, la obra maestra definitiva del género.


Los Increíbles: superhéroes para todos los públicos


También queda espacio para recordar dos filmes en los que aparecen escuelas de superhéroes, como Sky High y Zoom, así como el muy ilustrativo capítulo sobre parodias (por así decirlo) del género, que no solo reseña títulos como Mystery Men -a nuestro parecer, mucho mejor de lo que piensa el autor- o Mi super ex-novia, sino también dos cintas magníficas pero lamentablemente inéditas en nuestro país como Defendor y Super.


Ellen Page en Super... o qué difícil es ser
un héroe sin superpoderes


Como puede verse, estamos ante una obra más que exhaustiva y articulada con rigor. Ahora bien, y dejando aparte que puedan echarse en falta títulos que podrían haberse incluido en el presente libro, como Rocketeer, Juez Dredd, The Shadow, The Phantom o Dylan Dog -todos ellos héroes de hecho cuyo origen se encuentra en el noveno arte-, como aficionado a cualquier adaptación cinematográfica cuya fuente se halle en el mundo de la historieta, echo en falta una obra rigurosa que analice películas ajenas al género superheroico como -por citar solo algunas- Popeye, Ghost World, American Splendor, Oldboy, Una historia de violencia, Camino a la perdición, 30 días de oscuridad, 300, Los sustitutos, RED o la reciente Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio.


Harvey Pekar (Paul Giamatti en American Splendor):
todo lo contrario a un superhéroe


Pero, claro está, ese no era el interés de la presente obra, y habrá que esperar a un proyecto futuro que recoja el testigo de Alarcón, Casas y demás críticos en tratar este tema. Mientras tanto, sirva este recomendable Superhéroes. Del cómic al cine para descubrir algunos de los misterios y los entresijos de un género que, lejos de agotarse, parece haber venido para quedarse.


(+) Para saber más: